El presidente electo boliviano, Evo Morales, se presentó ante los periodistas con su programático jersey a rayas tras su entrevista con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, apuntó concienzudamente todas las preguntas y las contestó una a una. Sin dudar y con mensajes claros.
El secretario de Estado de Comunicación español, Fernando Moraleda, anunció una condonación del "grueso de la deuda". Pero no supo a cuánto ascendía la deuda ni la cantidad a condonar.
Más tarde los servicios de prensa de Moncloa harían llegar a los periodistas la cifra de 120 millones de dólares como deuda de Bolivia con España.
Moraleda tampoco supo responder las preguntas de los periodistas bolivianos sobre inmigración. Las cifras españolas no coincidían con las de la embajada del país andino, ni se detalló si habría acuerdos de cupos, oferta de empleo en origen, etc.
Las imprecisiones de Fernando Moraleda alarman. Surge la pregunta de si se deben a la Secretaría de Estado de Comunicación o son responsabilidad de los ministerios y departamentos encargados de esos asuntos.
La respuesta es preocupante en ambos casos, bien por falta de concreción en la gestión o por agujeros y falta de rigor en la comunicación.
El gobierno buscaba una voz política única ante la opinión pública que evitase la erosión de un presidente enfangado en demasiados asuntos, pero la bisoñez de Moraleda no madura por mucho que multiplique su presencia en los medios. Y mientras, otros portavoces, a veces del partido, a veces del propio gobierno, se arrogan una voz que debilita a la del secretario de Estado.
El gobierno Zapatero sigue sin resolver su problema de comunicación.
P21 | Novatadas de un secretario de Estado
P21 | Más política para la voz del gobierno
Una pregunta para los lectores: ¿cómo valorarían la función de Pío Cabanillas como minsitro Portavoz?
ResponderSuprimirEstimado Juan, es lo que venimos reclamando desde la Asociación de Pedriodistas de la Administración Pública: dar entidad a la comunicación institucional, reconocer su utilidad y sobre todo profesionalizarla. Moraleda no es más que un pequeño faro al que nadie hace caso. La comunicación institucional en España está basada en compartimentos estancos, cada ministerio se cree un reino de taifas sin tener en cuenta el denominador común: transmitir información clara y precisa a la ciudadanía. Las imprecisiones de los altos cargos de la administración se basan en la falta de un hilo conductor informativo común, que forme una cadena de transmisión eficaz. El individualismo, el egoísmo informativo, las ansias por quedar mejor que otr@s ministr@s están dejando en evidencia un derecho constitucional de los españoles: recibir información de la administración del Estado, es decir, una comunicación institucional profesionalizada.
ResponderSuprimirPor cierto, en mi blog se puede ampliar más sobre el mundo de la comunicación institucional en España y la situación de los periodistas que trabajan en los gabinetes de prensa de la Administración Pública, organismos autónomos y publicaciones oficiales.
ResponderSuprimirComunicación institucional