Periodismo, medios e ideas | Journalism, media and ideas | Una mirada a los medios, los periodistas y las ideas de la sociedad de la información | A glimpse at the media, journalists and ideas in the information society
viernes, marzo 14, 2008
Viajeros despojados de derechos
Hacinados en una sala de aeropuerto. Retenidos. Sospechosos. Humillados. Despreciados. Viajeros violados por la ignominia de las vallas, los muros y las fronteras. Los aeropuertos no son para viajar. Cada día más son centros de control y hacinamiento. Ese mundo libre prometido por la globalización es una valla. Europa se encierra sobre sí misma. Para proteger su miedo y su superioridad económica. Encerrados en nuestra propia cárcel. Teorema del miedo encerrado.
Nada menos que 6 de los 12 diputados que podrían ganar los conservadores (160 sobre 148 de 2004) pueden adjudicarse al mensaje del miedo al inmigrante lanzado por el PP. La xenofobia arraiga en las capas medias y bajas de la población, tradicionalmente votantes de izquierdas, y especialmente en las provincias con mayor concentración de población foránea.
Benazir Bhutto, otro fracaso de la guerra contra el terror
Benazir Bhutto lo escribió un mes y medio antes de morir asesinada: "The United States can promote democracy — which is the only way to truly contain extremism and terrorism — by telling General Musharraf that it does not accept martial law, and that it expects him to conduct free, fair, impartial and internationally monitored elections within 60 days under a reconstituted election commission. He should be given that choice: democracy or dictatorship with isolation". No se ha hecho. Como tantas veces, la justificación de la guerra contra el terror ha mantenido a un dictador en el poder. Ni se ha ganado esa guerra ni la democracia ha ganado.
Atento. Cuidado con tus lecturas. Si te vas en avión a los Estados Unidos del Miedo, atento: ¡PUEDES SER DETENIDO POR LEER LIBROS PELIGROSOS! Maldición. A esconder a Jean Genet bajo unas tapas de algún best seller y hasta El diablo en la cabeza te puede meter en problemas, aunque hoy Bernard Henry Levy sea un docto renegado. Cuidado. La biblioteca del miedo te puede llevar a la trena. Hari Kunzru alertaba hace unos días: la curiosidad sobre ciertos temas puede ser ilegal. No sabe si podrá encabezar otra novela con una cita del manual de la Fracción del Ejército Rojo (RAF). Hasta el Terrorista de John Updike puede ser peligroso. Y nada de llevar recortes de El Mundo con insinuaciones sobre bombas hechas de jabón o matabichos. Estás vigilado. Como Lennon. Sospechoso de leer libros peligrosos y prohibidos. El miedo en la biblioteca. Nuevo canon. Al menos hasta que los espías cambien la metodología, como con las bombas nucleares iraníes que nunca existieron o las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein.
Cuando un partido o un gobierno piensa en poner policías en las escuelas la sociedad debe alarmarse. Si preferimos los guardianes de la seguridad a los maestros, la fuerza y el miedo se convierten en la única razón. Policías-tutor, propone el PSOE, según El País. Si los padres no son capaces de ser tutores, si tampoco pueden ejercer su función los maestros, si la única salida es policial, entonces la fuerza acaba con la libertad y la educación. La sociedad debe preguntarse si su única respuesta los problemas en los centros de enseñanza es un policía en cada colegio y si puede confiar en los políticos que renuncian a la educación para la ciudadanía por la tutoría del miedo y la fuerza. Del republicanismo cívico a la sociedad del miedo de unas elecciones a otras. Los políticos dan más miedo cada día.
Tariq Ali ya se explica porqué han tardado tanto en ver la luz algunos documentos de los archivos del FBI sobre John Lennon: quería financiar una librería y sala de lectura izquierdistas en Londres. Sospecha de todo. Extiende el miedo y la conspiración. Es la coartada de la falta de democracia para vigilar a los ciudadanos, a los disidentes, a los díscolos. Patético, pero tan estúpido como peligroso. En las democracias no hay delitos de opinión, pero a menudo las fronteras son ténues y cuesta distinguir. Ante la duda, libertad. La psicosis de comedy show de Nixon y el FBI contra el Beatle se puede seguir en John Lennon - FBI files, la web del libro Gimme Some Truth: The John Lennon FBI Files de Jon Wiener y la película The U.S. vs. John Lennon.
Descubro The Power of Nigthmares (gracias, Nacho, y a Cuaderno de Campo por los subtítulos), un documental de la BBC de enero de 2005 donde se analiza la política del miedo y su utilización en una sociedad temerosa, aterrada por el terrorismo y la obsesión por la seguridad. Unas conferencias del nobel nigeriano Wole Soyinka fueron la inspiración de una serie de tres capítulos (abajo el primero y enlace a los dos siguientes). Soyinka cree que la falta de autoestima, dignidad e identidad son las causas del miedo. Las dificultades de muchas personas y sociedades para reconocer y dialogar con los otros nos atenazan. Y los cuasi estados, difusos, ocultos, totalitarios con sus integrantes y con los demás, son la gran amenaza porque quienes provocan miedo lo reconocen en sus víctimas. Ese sentimiento de poder aumenta la lujuria de la dominación. Ideas que Soyinka ya había manejado en su discurso de aceptación del Nobel al explicar el racismo en África y sus consecuencias para la cultura y la civilización en el continente. Un mundo sin apartheid, decía Soyinka , debe "confiar tanto en sí mismo y su destino que no sienta miedo en abrirse a los otros y en responder al contacto con los otros". Ulrich Beck identificó la esencia de nuestra civilización como la sociedad del riesgo, concepto desarrollado más tarde por Anthony Giddens. Beck insiste, como Soyinka, en la necesidad de abrirnos y reconocer a los otros para evitar la "individualización de la guerra". El todos contra todos devorador del Leviatán protector del mismísimo Hobbes. De lo contrario la seguridad es una obsesión, una amenaza a la libertad y la democracia que entrega a los guardianes las más secretasarmas para protegernos. Y hasta la democracia debe ser reducida y gobernada alejada de la ciudadanía con la coartada del miedo y la eficiencia. Todos sospechosos. Todos sospechando de todos. Aterrados por el miedo cotidiano (Richard Sennett). ¿Vale la pena?
Pero es peor. El problema es el uso constante del miedo como única arma política. España se rompe, la inseguridad acecha, se va a acabar la bonanza económica, ETA gana al estado, etc., etc., etc. Por ahora ni una sola de sus amenazas se ha cumplido. ¿Tiene el Partido Popular alguna idea positiva? Parece que no, pero el miedo siempre funciona en la sociedad amedrentada por los medios de comunicación. Nada mejor que un gran peligro para la ficción. Y cuando ya nadie cree en superhéroes tocar las campanas y alertar por el lobo siempre funciona. El debate político se reduce a menudo a una competencia entre agoreros sobre qué temer: la globalización, internet, las calles, los inmigrantes, las otras religiones... Esclavos del miedo. El vídeo del PP no es un desliz, sino una muestra más de esa patología que Richard Sennett llamó "la política del miedo de todos los días". Cada día un miedo para conseguir un voto más. Cada día, un sueño menos, una pesadilla para sufrir. Teme, ciudadano, sufre. Nosotros, los políticos del miedo, te salvaremos. Entréganos el poder, tu voluntad, y nuestras cámaras, policías y leyes te harán seguro. La ciudad, el espacio público, convertido de lugar de encuentro con los otros a reserva de miedosos. Políticos metidos a terroristas con balas de propaganda. La inseguridad ya es uno de los problemas más temidos por los ciudadanos, según el CIS. Los votantes de CiU (23,4%) y del PSOE (19%) son los más miedosos, igual que la clase media alta y los jubilados. Sólo el 16,3% de los votantes del PP está preocupado por la inseguridad. El mensaje del miedo del PP no es un desliz, no. Es una estrategia.
"Mientras el muro es la más obvia y viva demostración del fracaso del sistema (...) para nosotros es una ofensa no solo contra la historia, sino también una ofensa contra la humanidad (..) dividiendo a la gente que quiere vivir unida". Cuando Estados Unidos era todavía un país admirable y valiente, por grandes que fuesen sus errores, John F. Kennedy pronunció esas palabras en Berlín contra el muro. Hoy nadie las oye y los norteamericanos se aprestan a separarse de México con un muro vergonzoso y arteramente propagandístico por razones electorales. Otra vez el miedo encierra a los miedosos. Horrorizados de su propio terror. Y, mientras, los derechos humanos y el hábeas corpus caen para combatir terror con terror. Las disculpas no engañan más que a quienes se quieren engañar. Kennedy no podría volver a declararse berlinés. No podría identificarse de nuevo con los separados a la fuerza de sus congéneres. Su idea de la libertad se encierra en un parapeto ignominioso como el Telón de Acero, el muro israelí contra los palestinos o la valla de Melilla.
Acaba de terminar la Semana de los Libros Prohibidos que la American Library Association celebra todos los años para recordarnos que la intolerancia y la censura perviven con fuerza hasta en los países más democráticos. Antes teníamos el Índice de la iglesia católica, las quemas y persecuciones hasta llegar a Fahrenheit 451, la pesadilla de Ray Bradbury. Eran prohibiciones visibles, menos aniquiladoras que el silencio comercial moderno. Muchos de estos libros incómodos ni siquiera se publican y otros son perseguidos por asociaciones, religiosos, políticos, timoratos y grupos de presión. Antes era la prohibición de la fuerza y el poder, ahora basta con la indiferencia del marketing para hacer invisibles a esos volúmenes invisibles en las librerías saturadas de tanto título prescindible. En los píos Estados Unidos, la mayoría de los libros perseguidos lo son por su lenguaje, por su contenido sexual, especialmente homosexual, por racismo o por su violencia. La política está más libre del hostigamiento que el pensamiento o la ciencia, ahora de nuevo hostigada por perversiones como el creacionismo.
"En un determinado momento, hay una suerte de extendida ortodoxia, un acuerdo general tácito para no discutir importantes e incómodos asuntos", decía George Orwell. Hoy es más vigente que nunca. La oficiana de la American Library Association que defiende la libertad intelectual recibe más de 500 denuncias sobre libros perseguidos o denostados cada año, muchos de ellos por buenas razones, pero la corrección política y la defensa los convencionalismos y la opinión de la mayoría no debe llevar al silencio de las minorías sino queremos perder parte del espíritu humano y de la realidad.
"Si toda la humanidad menos uno fueran de una opinión, si sólo una persona fuese de la opinón contraria, la humanidad no tendría más justificación para silenciar a esa persona que la que ella, teniendo el poder, tendría de silenciar al resto de la humanidad". Sabias palabras contra el totalitarismo de John Stuart Mill en Sobre la libertad. Muchas instituciones como la New York Public Library se suman a esta celebración para sacar los libros polémicos de sus estantes y ofrecerlos al público. No conozco ninguna organización en España que se dedique a defender la publicación de lo heterodoxo y lo incorrecto, sea para quien sea la incorrección, pero estoy seguro de que sigue haciendo falta. En la Biblioteca Nacional encuentro 83 registros sobre libros prohibidos, la mayoría sobre acosos de otras épocas. Legalmente, la censura en España se murió con Franco, pero la Semana de Libros Prohibidos nos demuestra que las democracias también temen a la palabra escrita.
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