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Monday, March 25, 2013

Cinismo contra las descargas

De la ley Sinde a la ley Lassalle contra las descargas y continúa la ceguera. Acabar con las descargas es imposible. Controlar los enlaces de internet también, además del peligro de la censura. Un canon digital pagado con dinero público es un escarnio cuando se limita la copia privada. Igual con el uso de textos educativos cuando la mayoría los pagamos apriori con sueldos y ayudas públicas a docentes e investigadores. El gobierno se ufana de proteger los derechos de autor, pero olvida aumentar el negocio, animar la cultura y proteger a los consumidores.

El Ministerio de Cultura alude en su anteproyecto al impacto digital sobre el entretenimiento y la cultura para proteger “los derechos de propiedad intelectual”. Ese no es el problema. La clave es ofrecer más contenidos en todas las plataformas y dispositivos, a mejor precio y cuando desean los consumidores. Reducir barreras comerciales y animar un mercado más abierto. Sin monopolio de las grandes productoras y distribuidoras de música o cine o de las editoriales dominantes. Sufrimos el absurdo de no poder vender o alquilar, pagando derechos, lo ya visto gratis en televisión.

La propuesta avanza en perseguir el dinero, no a la gente. Pero en lugar de bloquear la publicidad en las webs de descargas debería cobrar por ellas. Internet no dinamita los derechos de autor sino la distribución por ventanas (tiempo y canal) y precios controlados por la gran industria. Cuando una copia está disponible debería poderse distribuir, alquilar o vender libremente por cualquier canal remunerando con precio de mercado, no como ahora fijado oligopólicamente, a sus propietarios. La llamada doctrina de la primera venta y la flexibilización del mercado que se busca en la Unión Europea. Aumentaría la oferta legal, rebajaría precios y fomentaría el consumo. Es el objetivo de gigantes como Amazon, Google, YouTube o Netflix.

No seamos tan tercos con ciertos derechos y ganemos con un negocio más abierto y justo para todos antes que nuevos dueños sustituyan a viejos monopolios.

Columna en los diarios de Vocento

Friday, March 22, 2013

De la ley Sinde a una mala ley Lassalle

El gobierno Rajoy aprueba la ley Lassalle, el anteproyecto de reforma de la Ley de Propiedad intelectual que sustituye a la contestada y criticada ley Sinde. Mejora algunos aspectos y otros los empeora, pero sobre todo pierde una oportunidad para repensar la propiedad intelectual y los derechos de autor en la era digital y con más consenso de todos. La enorme contestación de casi todos los sectores augura una ley frágil y caduca antes de nacer porque no recoge algunos elementos clave para el negocio y el consumo digital.

Según el texto conocido hasta ahora, la propuesta empeora algunos derechos como la copia privada (ahora sólo temporal y más restrictiva) y sanciona un canon digital que pagan todos los ciudadanos, más injusto que el anterior.
Además reduce el derecho de cita en la educación al excluir a los libros de texto y obliga a las universidades a pagar un canon por los materiales de la enseñanza que amplía los actuales.

Entre las mejoras está el mayor control y supervisión de las sociedades de gestión de derechos de autor, obligadas a mayor transparencia en su actividad, para evitar escándalos como el de la SGAE.
La supervisión de las tarifas y licencias de derechos de autor trata de evitar el abuso actual de las gestoras, pero no plantea un mercado dinámico, abierto y transparente. La regulación de tarifas no garantiza una oferta más adecuada si no se hace por un organismo autónomo y con criterios de mercado y promoción de nuevos negocios. Una supervisión para la que sería necesario una autoridad de la competencia independiente, como la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones o el fenecido Consejo Audiovisual (CEMA), no un organismo dependiente del Ministerio de Educación y Cultura.

La ley Lassalle mejora la persecución contra las webs de descargas no autorizadas y permite perseguir los enlaces aunque los contenidos estén alojados por otras páginas y servidores cuando hay elementos objetivos de que se dedican a difundir y comercializar contenidos protegidos y cuya difusión no está autorizada.
Entre las novedades destacan las herramientas para cortar el negocio de las descargas. La intención es perseguir el dinero, no a la gente, bloqueando la publicidad y los pagos. Para que esa medida sea efectiva debería adoptarse una interpretación liberal de la doctrina de first sale o primera venta (como la que acaba de efectuar el Tribunal Supremo de Estados Unidos).
De esa forma se diferenciarían las copias no autorizadas de las licencias de uso y permitirá cobrar una licencia universal para todas las copias. Un mercado secundario para las descargas no autorizadas que permita cobrar a quienes las distribuyan con el fin de recuperar ingresos para los autores y acercar el mercado irregular al comercial.
Mejor cobrar derechos de las descargas que seguir persiguiendo lo imparable y enredándose en procesos administrativos y judiciales que no impulsan la creación de un mercado legal más atractivo ni cambian los hábitos de muchos internautas.
La intención de bloquear la publicidad en las webs de descargas es bastante inútil tal como funciona el mercado de la publicidad digital, con muchos mayoristas, contratación indirecta y automatizada (el que más crece), sin relación directa entre anunciantes y soportes, como explica Julio Alonso.

Los buscadores, la cita y los enlaces privados o sin ánimo de distribución masiva o intencionada de descargas no autorizadas quedan fuera de la persecución de la Comisión de la Propiedad Intelectual. A pesar de las excepciones, el problema es de garantías.
La Sección Segunda de la Comisión de la Propiedad Intelectual sustituye la garantía de los jueces por un procedimiento administrativo. Los integrantes de la comisión pertenecen a cuatro ministerios (Educación y Cultura, Economía, Industria y Presidencia), sin representantes de los consumidores ni del sector, pero sin constituirse como una autoridad independiente, como menciono arriba.
Las garantías, los derechos y la interpretación de una ley con muchas lagunas queda en manos del poder ejecutivo. Un nuevo error y una erosión de derechos cuando se puede recabar información de las operadoras de telecomunicaciones sobre las webs y páginas denunciadas, y cuando los procedimientos de sanción y defensa no son claros y garantistas.

La reforma de la propiedad intelectual aún tiene recorrido en el Congreso, pero no hay muchas esperanzas de mejora sustancial cuando se analizan las posiciones pasadas de los grupos políticos. Como en tantos otros temas, la realidad, la audiencia y la evolución del negocio va mucho más rápido que las leyes.

Thursday, February 16, 2012

Empresas contra la ley SindeWert, ¿y la LPI?

Adigital y la Red de Empresas de Internet (Rei) recurren la ley SindeWert ante el Supremo. Las empresas de internet se quejan de la inseguridad jurídica que crea la potestad de la Comisión de la Propiedad Intelectual para perseguir y cerrar webs sin tutela judicial efectiva. Una protesta reiterada desde el inicio de la discusión de la ley, desarrollada por el gobierno de Rajoy con una entusiasta defensa del ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert.
Las empresas digitales denuncian que la ley antidescargas "lejos de pretender la defensa de los intereses generales, tanto de las empresas como de los ciudadanos, lo que hace es auspiciar los intereses particulares de un grupo reducido, dando respuesta así a las peticiones de determinados grupos de presión".
Una realidad que está impidiendo un acuerdo para la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, imprescindible para acabar con una disputa que seguirá enojando a los internautas, no acabará con los problemas de la vieja industria de contenidos y amenaza a los nuevos medios.
Desde la tramitación de la ley Sinde, el entonces diputado y ahora secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, prometió una reforma pospuesta ya por los gobiernos de Zapatero pese a las demandas de varios sectores tanto del Ministerio de Industria como del propio PSOE.
Rubalcaba se olvidó de quienes defendían la reforma en el Partido Socialista y Mariano Rajoy enarboló la bandera anti canon digital en su programa junto a la promesa de modelos de retribución "más justos y equitativos, basados en el uso efectivo de las obras" y derechos de propiedad intelectual que favorezcan nuevos modelos de negocio. Lo mismo piden Adigital, REI y otros.
Pero la irrupción de un inesperado ministro Wert como fuerza de choque de Rajoy para las primeras decisiones duras de un Ministerio con duros recortes y cambios políticos como el ataque a Educación para la Ciudadanía o los cambios en el sistema de becas y financiación educativa y cultural parece haber frenado el ímpetu reformador. Como en otras decisiones, el gobierno del PP parece más empeñado en recortar e imponer una política conservadora en lugar de promover la nueva economía.
La disputa sobre las descargas no tiene solución con la amenaza a los derechos de los ciudadanos ni con medidas que sólo aumentan la inseguridad jurídica y económica. Como demuestra el caso Megaupload o la oposición a las leyes SOPA, PIPA o ACTA, la solución pasa por reformar el mercado de contenidos digitales y convertir las descargas no autorizadas en un negocio.
Perseguir el dinero, no a la gente. Para eso es necesario ajustar precios, tanto de las licencias de uso y comercialización como del producto final, dejar de perseguir los enlaces y desregularizar la copia de obras digitales.
El futuro de los contenidos pasa por rentabilizar todas las copias y descargas tanto en un mercado primario: el de los servicios comerciales de descarga y streaming de calidad, que pagan sus licencias comerciales; y crear un mercado secundario -como defienden algunos miembros y asesores del gobierno- para las descargas no autorizadas. Una licencia universal a aplicar sobre todas las copias. Asegurar el derecho de participación de los autores gracias a los tribunales mercantiles y a los reguladores del mercado como la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), que asumirá también las competencias del no nacido Consejo Audiovisual.

Columna en Estrella Digital

Wednesday, January 18, 2012

Stop #SOPA y #PIPA

Este blog tiene actualmente 388 artículos bloqueados por la Digital Millennium Copyright Act (DMCA). Google los ha retirado para no sufrir el castigo de esa ley de defensa del copyright. Está en curso mi protesta y mi escrito de defensa para volver a publicar esos artículos sin castigo ni para su autor ni para el servicio que los aloja.
Pero la justicia es lenta y la ley norteamericana primero castiga y luego revisa, sin mucha defensa para el usuario.
Quienes soy lectores del blog sabéis de sobra que aquí no hay enlaces comerciales ni material que viole ningún derecho de autor o comercial. ¿Cuál es el pecado de esos 388 artículos? Enlazar sitios sospechosos, entendiendo por tales sólo los que pueda alojar la mente de un paranoico, reproducir algún vídeo de YouTube o citar marcas comerciales sin permiso.
De la libertad de información y opinión y el derecho de cita, ni las autoridades norteamericanas ni Google (de rodillas débiles ante el abuso) quieren saber nada. Los defiendo con argumentos y las leyes españolas y europeas que garantizan los derechos citados. Por ahora, sordo Google, sorda la justicia norteamericana.
 Es un ejemplo sencillo de todo lo que puede empeorar si las leyes Stop Online Piracy Act (SOPA) y Protect Intellectual Property Act (PIPA) son aprobadas.
Las dos permiten el bloqueo de sitios de internet sólo con la denuncia de los presuntos perjudicados y con una interpretación del copyright sonrojante. Ni una ni otra pararán la piratería -de existir, cosa no probada en el mundo digital- porque no hay muro que pueda con el poder del futuro.
Me alegra coincidir con el enfoque de Open Act, la propuesta legislativa alternativa a SOPA y PIPA. Su enfoque es seguir el dinero, como en el género policíaco: follow the money. Cambiar el enfoque de una guerra de derechos a un conflicto comercial y económico es un paso fundamental que ya defendí hace tiempo, resumido en Una propuesta para el canon y la ley Sinde.
Algunas ideas más de SOPA como el mecanismo de defensa ante las denuncias falsas o abusivas también las expusimos un grupo de personas que nos reunimos en si día con el Ministerio de Cultura en busca de garantías para los derechos y libertades.
Mañana continúo esas reflexiones en Internet de luto, el artículo que he escrito para los medios de Vocento.
Persigue al dinero, no a la gente. Penaliza siempre al lucro irregular, no a quienes comparten con honestidad.
Es más fácil de lo que a veces parece.

Para todos los interesados en estos temas, una recopilación de enlaces interesantes (personal y no exhaustiva) sobre Stop SOPA.
BBC | Qué son estas leyes
Motion Picture Association of America, impulsores de las leyes | Artículos en defensa de SOPA y su posición sobre el copyright
EFF | Cómo violan derechos fundamentales cómo la libertad de expresión y la innovación
Proteger la innovación | Carta de los grandes de internet norteamericanos a los legisladores
Google | Resumen anti SOPA y PIPA
Wikipedia | Por qué un boicot
Casa Blanca | Respuesta a la iniciativa popular en contra de estas leyes
Tim O'Reilly | Las falacias de la piratería y cómo no se solucionan
Comisión Europea | Principios para una internet abierta
OCDE | Defensa de una internet abierta
Jonathan Zittrain | Análisis jurídico de SOPA
Harvard Business Review | The Real SOPA Battle: Innovators vs. Goliath
ProPublica | Base de datos con las contribuciones de la industria de los contenidos e internet a los legisladores de SOPA y PIPA
Peter Gabriel y su petición contra las leyes

Open Act | La alternativa apoyada por las grandes empresas de internet
Wikipedia explica Open Act
EFF | Lo bueno y lo malo de esta alternativa
Ars Technica | Lo mejor de Open Act y cómo mejorarla

Friday, December 30, 2011

El presidente irresponsable

Mariano Rajoy sigue en silencio. En su segundo Consejo de Ministros, donde se han aprobado la mayoría de los recortes de gasto público anunciados, subidas de impuestos negadas durante la campaña electoral y otras medidas polémicas como el reglamento de la ley Sinde, Mariano Rajoy ni ha asomado la cabeza para explicarse ante los ciudadanos y los periodistas.
Un presidente en silencio que más parece escondido. Rajoy se ha distinguido en la oposición por no contestar preguntas, ni de los periodistas ni de nadie. Hoy tocaba. La vicetodo Sáenz de Santamaria ha acusado al gobierno de Zapatero de mentir y rebajar el déficit cuando hace un mes que se realiza el traspaso de poderes y varios estudios adelantaban la estimación con la que el gobierno Rajoy justifica sus subidas de impuestos. Una medida a la que se han opuesto desde la oposición. Santamaría se olvidó de comentar la responsabilidad de las comunidades autónomas, empezando por las gobernadas por el PP, en la desviación.
Muchos recortes, ninguna medida para estimular el crecimiento, como tanto prometía el ahora presidente desde la oposición. Empieza con los mismos errores que recriminaba a Zapatero.
La ley Sinde sí ha sido aprobada, igual que el fin del canon digital, que será sustituido por otra compensación de derechos de autor, como recogía el programa del PP y adelantaron el ministro Wert y el secretario de Cultura, José María Lassalle. En este área tampoco se oyó ni una medida para el desarrollo de la cultura y la industria digital.
Demasiadas medidas y muy pocas respuestas. No es momento de un presidente agazapado tras los cortinajes de La Moncloa. Es hora de gobernantes que den la cara.
El PP y el gobierno siguen presumiendo de decir la verdad a los españoles, cara a cara, como repitió la vicetodo. Un presidente escondido no es un presidente fiable. Rajoy no puede seguir siendo el perfecto irresponsable.

Europa al rescate de Wert

Europa puede acudir al rescate del ministro José Ignacio Wert. La Comisión Europea planea para la primavera de 2012 un mercado único de contenidos digitales más simple y con licencias más baratas para los nuevos medios y negocios de contenidos. Son los objetivos de la Agenda Digital como la reforma de las sociedades de derechos de autor –tan urgente como muestra el escándalo de la SGAE- y la recuperación de las obras huérfanas (sin autor conocido). Wert ha sido contundente en anunciar la protección de la propiedad intelectual contra las descargas, pero sin una sola propuesta de cómo defender los derechos de todos junto a los de los creadores, productores y distribuidores. Parte de la respuesta está en el propio programa electoral del PP y en los planes europeos.

Columna completa en Estrella Digital

Saturday, December 03, 2011

La ley Sinde espera al PP

El reglamento que desarrolla la ley Sinde contra las descargas se ha vuelto a quedar en un cajón. Otro esperpento de un gobierno sin rumbo. Una vez más, el ejecutivo de Zapatero llega en el tiempo de descuento y con una descoordinación política sólo superada por su torpeza comunicativa. Muchos de sus cada vez más escasos seguidores ven cómo se apuran decisiones que parecen limpiar el camino a Rajoy en temas polémicos. El enfrentamiento en el Consejo de Ministros entre partidarios de aprobarla y detractores escarmentados y temerosos de la protesta en las redes sociales volvió a dejar inactiva la ley. El absurdo es mantener una norma tan controvertida e ineficaz cuando crece la oferta legal de contenidos digitales, necesitados de nuevas licencias y un mejor reparto de derechos de autor. Lo peor es que en el PP tampoco hay claridad para desarrollar una nueva ley de propiedad intelectual adecuada a la tecnología y los hábitos de consumo.

Columna completa en Estrella Digital

Sunday, September 18, 2011

El legado Sinde: una brecha entre ciudadanos y cultura

Ángeles González-Sinde deja la política. Su paso por ella fue sólo para ser ministra y bautizar con su apellido la polémica ley antidescargas. Su marcha coincide con la investigación por las irregularidades en la SGAE de Teddy Bautista, la llegada de Amazon a España y el anuncio de Netflix de desarrollar su negocio de streaming audiovisual en internet de bajo precio. Pero también con la movilización permanente de muchos ciudadanos indignados en las redes sociales, un movimiento que creció y tomó conciencia de su poder con la larga lucha contra la ley Sinde.

La huella de González-Sinde será tan efímera como la de la Ley de Economía Sostenible, devorada por la polémica de las descargas. Su mayor legado es ahondar la brecha entre muchos consumidores y una gran parte de la industria cultural y del entretenimiento. La cultura, una denominación hoy aplicada con excesiva generosidad, está cada vez más lejos de los ciudadanos.

Columna completa en Estrella Digital

Tuesday, February 22, 2011

#nolesvotes

Un grito resuena en las redes sociales en forma de etiqueta: #nolesvotes. Es la rebelión de muchos internautas contra el voto a PSOE, PP y CiU en las próximas elecciones por aprobar la ley Sinde contra las descargas. A algunos les parece nihilismo consumista, otros se asombran del apoyo a una protesta con más eco digital que preocupaciones como el paro o la reforma de las pensiones. Pero el empuje contra la contestada iniciativa del Ministerio de Cultura es otra muestra del hartazgo de los ciudadanos con la partitocracia y su opacidad y falta de transparencia.
Algunos de los partidos contrarios a la ley Sinde, como Izquierda Unida y UPD, han escuchado y estudian alternativas para proponer la reforma de la propiedad intelectual. Otros, como PSOE y PP, han cerrado el debate entreabierto en algún momento.

Columna completa en Estrella Digital

Tuesday, January 25, 2011

Claves y olvidos de la ley Sinde


PSOE y PP han pactado la ley Sinde para su aprobación en el Senado tras su derrota en el Congreso. Habrá más control de las descargas y la Sección Segunda de la Comisión de la Propiedad Intelectual investigará a las webs infractoras con autorización judicial. El pacto incluye la promesa de reformar el canon digital en tres meses después de la sentencia europea en contra de su cobro a empresas, administraciones y profesionales.

Tras más de un año de debates muy poco escuchados por los políticos, se firma un pacto de urgencia sin reparar en las propuestas de la Comisión Europea ni en el trabajo de la comisión de propiedad intelectual del propio Congreso. La reforma de las sociedades de gestión de derechos de autor y una discusión a fondo para adaptar la propiedad intelectual a los nuevos negocios y modos de consumo digital a través de streaming (sin descarga) y en todo tipo de equipos: de televisiones conectadas a internet, a móviles y tabletas, queda postergada.

El crecimiento de la oferta comercial competitiva tendrá que esperar. España seguirá siendo uno de los mercados europeos con menor oferta digital, más barreras para nuevos negocios y una gestión opaca y monopolística de la propiedad intelectual, como ha sido denunciada por la Comisión Nacional de la Competencia, el Consejo de Estado y la industria digital. Las subvenciones no lo remedian, caen en los bolsillos de siempre. Nuevas normas para simplificar la gestión y promover los modelos de negocio innovadores con tarifas y licencias más asequibles serían mucho más útiles. Para la industria de los contenidos y para reducir las descargas no autorizadas.

La ley Sinde fija un procedimiento confuso sobre qué webs se perseguirá por un potencial daño patrimonial. Establece un arbitraje para fijar pagos sustitutorios de las tarifas de las sociedades de gestión que debería ser reforzado para solucionar conflictos comerciales. Se obliga a servidores de internet y telefónicas a proporcionar los datos de los infractores. Un órgano administrativo con presidente y un miembro más del Ministerio de Cultura, otro de Industria, uno de Economía y un quinto de Presidencia decidirá el cierre de webs en un procedimiento rápido de 12 días con autorización judicial para identificar a los infractores y aprobar la desconexión.

La versión pactada de la ley Sinde, la Disposición Final Segunda de la Ley de Economía Sostenible, reformará tres leyes para poner en marcha medidas que no satisfacen a nadie. A unos porque piden más mano dura contra las descargas y a otros porque aumenta la presión sobre internet sin solucionar el problema de los cambios en el consumo y la tecnología de los contenidos digitales.

En Gran Bretaña, tras la aprobación de mano dura contra las descargas, el primer ministro David Cameron anunció una reforma de la propiedad intelectual para aumentar las posibilidades de uso no comercial, pero también para simplificar el sistema de licencias y eliminar barreras económicos y monopolísticas para el surgimiento de nuevos medios y negocios digitales.

Michel Barnier, comisario europeo de mercado interno, acaba de reafirmar que la lucha contra las descargas debe ir acompañada de más oportunidades de negocio, una reforma de la gestión de los derechos de autor para no ahogar a los innovadores, la revisión de las licencias audiovisuales y un pacto para recuperar las obras huérfanas, las descatalogadas y de las que no se conocen los dueños de los derechos.

En la sociedad de la información la clave es aumentar el acceso de los ciudadanos a los contenidos y a la información como bien público en un sistema de distribución competitivo, descentralizado, multiplataforma y social. Asegurar la compensación y los ingresos de los autores para estimular la competencia y la creación de contenidos de calidad.

La industria de los contenidos digitales y la Comisión Europea proponen crear un mercado único de contenidos con licencias más asequibles y sencillas de gestionar, aumentar los derechos de los consumidores y devolver al dominio público la herencia cultural de todos. Demandas que topan con el inmovilismo de algunos sectores apremiados por los cambios tecnológicos y de negocio.

Pero el gobierno y los políticos las obvian. En la reforma de la propiedad intelectual en la era digital será imprescindible no perseguir los enlaces, desregular la copia cuando los contenidos son ubicuos y accesibles desde cualquier aparato, y crear nuevos modelos de gestión más transparentes y respetuosos con los derechos de todos.

Por ahora habrá que seguir esperando.

Análisis en ABC y en los diarios de Vocento

Monday, January 24, 2011

Una propuesta para el canon y la ley Sinde

El tiempo para aceptar o rechazar la ley Sinde acaba. Ni los partidos ni los implicados se ponen de acuerdo. En el origen del desacuerdo está la obsesión por no reconocer la inevitabilidad del cambio en el acceso a los contenidos digitales; la necesidad de nuevos modelos de negocio y garantías legales para autores, distribuidores, comercializadores y consumidores; y un nuevo contrato entre todos con nuevos derechos y obligaciones que no invada ni pisotee los derechos y libertades fundamentales.

¿Hay solución? Es posible si una perspectiva comercial y de ampliación de derechos sustituye a la obsesión por imponer restricciones de acceso, consumo y negocio superadas por la tecnología, los hábitos y la oferta alternativa.

Los principios deberían ser garantizar el acceso a los contenidos como un bien público (ampliar el procomún), asegurar la compensación y los ingresos de los creadores por su trabajo, evitar abusos sobre los consumidores y no invadir las libertades.

Junto a ellos, dejar de perseguir el enlace, base de la arquitectura de internet y el acceso e intercambio de información, y desregular la copia para centrarse hacer útiles, accesibles y rentables los contenidos cuando están en la nube, en streaming o en servidores P2P.

Para lograrlo es necesario abordar el problema de las descargas y la distribución no autorizada de contenidos como un problema comercial, sin judicialización ni una estrategia punitiva amenazante e inservible, como se ha demostrado hasta ahora.

Una propuesta de solución para discutir puede pasar por:

  • La ampliación de las excepciones (Directiva 2001/29/CE) y límites (LPI) de los derechos de autor para introducir un derecho o licencia de distribución digital que cubra las descargas y el P2P.
  • La reforma del canon digital o compensación por copia privada para eliminarla y sustituirla por una licencia –solución comercial- o tasa –alternativa pública- sobre la distribución, intercambio y descarga de contenidos digitales.
    No sustituye a las licencias comerciales, pero garantiza el cobro por los contenidos subidos por usuarios y con comercialización irregular.
  • Reformar las sociedades de gestión colectiva de derechos para hacerlas transparentes e implementar un sistema de reparto de los derechos recaudados por una agencia estatal en el caso de la solución pública o para la coordinación en la recaudación y reparto de las licencias en la alternativa comercial.
  • Gravar con el canon sobre los contenidos digitales a los distribuidores y comercializadores, tanto servidores de internet (ISP) como proveedores de descargas y webs dedicadas principalmente a la redistribución con ánimo de lucro de esos contenidos en función de sus ingresos y del volumen de contenidos distribuidos.
  • Sustituir el control de la Sección Segunda de la Comisión de la Propiedad Intelectual por la supervisión de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones y el futuro Consejo Audiovisual (CEMA) para ejercer una supervisión efectiva del negocio de los contenidos digitales en cualquiera de sus formatos y proveedores, al estilo de la Ofcom británica, sin distinción de audiovisual, internet, telefonía, etc. como tampoco distingue ya el consumo ni el negocio.
    Un control técnico y comercial de la distribución y comercialización de contenidos digitales con los principios de máxima libertad y mínima intervención -light touch- seguidos hasta ahora por los reguladores de telecomunicaciones e impulsados por la Unión Europea.

Para los interesados en ahondar en la discusión y propuestas recomiendo las ideas de William Fisher (explicadas aquí junto a las de Richard Stallman), las propuestas de Bennett Lincoff o las de Neil Netanel, en parte recogidas en la propuesta de licencia voluntaria para las descargas de la Electronic Frontier Foundation.

En Europa destacan la licencia global propuesta por la Alliance Public-Artistes en Francia -basada en un estudio de la Universidad de Nantes-, la idea de licencias colectivas extendidas del Centro para Internet y la Sociedad de la Politécnica de Turín, la contribución creativa francesa alternativa a la ley Hadopi e impulsada por Philippe Aigrain, o la iniciativa de Flattr intentado aprovechar las donaciones y los micropagos.

El objetivo es garantizar el acceso, disponibilidad y rentabilidad de los contenidos digitales en un sistema de distribución descentralizado, social y viral. La demanda por contenidos al instante invalida modelos de negocio anteriores como la explotación con diferencias temporales por ventanas audiovisuales o el sostenimiento de un negocio basado en la venta de copias. Los consumidores quieren los contenidos al instante, en cualquier dispositivo y soporte, y los buscan allá donde los encuentran.

La salvaguarda para la oferta comercial es mejorar la calidad, accesibilidad, funcionalidades y experiencia de usuario, y hacerlo a un precio atractivo y considerado justo por el mercado, tanto por los consumidores finales como por los intermediarios y comercializadores.

Sin persecuciones penales o civiles. Sólo control de quienes negocian con los contenidos para imponer una compensación económica adecuada, igual que se cobra el IVA. Los ciudadanos ampliarán su acceso a los contenidos, aumentará la oferta legal, con calidad y sin engorros de contenidos digitales, y la industria de los contenidos tendrá que abrirse a una transformación obligada e irrefrenable.

El reparto de la recaudación debería hacerse entre las obras protegidas por derechos de autor, y un fondo para la financiación de los contenidos digitales que podría sustituir bastantes de las subvenciones que ahora otorgan gobierno y autonomías. Además de una línea de promoción para las de dominio público.

Seguirá habiendo quien encuentre la forma de burlar al sistema, pero disminuye su atractivo y justificación frente a la oferta legal.

Friday, December 31, 2010

El ABC de lo peor de la ley Sinde

La rebelión ciudadana ha frustrado la ley Sinde contra las descargas con el rechazo del Congreso. El gobierno cambia de actitud y desde la propia Moncloa busca un consenso para garantizar los derechos de los autores sin limitar los de los ciudadanos. El proyecto del Ministerio de Cultura para convertirse en vigilante de la propiedad intelectual no satisface a nadie, amenaza derechos de todos y es ineficaz para solucionar los problemas del mercado del entretenimiento digital. ¿Por qué?

  • La ley no detendrá las descargas. Son un hábito de consumo y un negocio para algunos, pero compartir es la esencia y está en la arquitectura original de internet. Como ha ocurrido los últimos años, cuando se persigue o cierra una forma de compartir contenidos, otra lo sustituye.
  • Enlazar es libre. Los enlaces no son el contenido ni la copia, son información, protegida por la Constitución y la Declaración de Derechos Humanos. Doctrina asumida y repetida por los jueces.
  • Compartir es legal. Los enlaces no son ilegales y los usuarios pagan el canon digital para compensar la copia privada. Nada impide disfrutar en compañía de los contenidos –como se hace con las copias físicas- si no hay lucro ni comunicación pública. Así lo reflejan las sentencias contra el P2P en España. Las webs que almacenan y distribuyen contenidos ajenos sin permiso ya son perseguidas y cerradas judicialmente. Como han pedido varios grupos parlamentarios, lo mejor sería especializar juzgados y agilizar el proceso sin crear otro nuevo.
  • Sin garantías. El Consejo de Estado duda, como muchos abogados y ciudadanos, de la legalidad de una Comisión de Propiedad Intelectual dentro de Cultura con poder para cerrar webs con un proceso ultrarrápido de cuatro días y autorizado por lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional. El juez no entra en el fondo del asunto, sólo autoriza o deniega las medidas punitivas adoptadas por Cultura. El proceso traslada a un órgano administrativo un ilícito civil. No existen limitaciones para las denuncias abusivas, no hay protección contra las falsas y al ser parte la Administración los demandantes ni siquiera asumen las costas.
  • Una comisión dominada por demandantes. El anteproyecto no aclara quiénes formarán la comisión ni garantiza su independencia.
  • Perseguir sin causa. El proyecto permite sancionar por "lucro indirecto, o que haya causado o sea susceptible de causar un daño patrimonial". El Consejo de Estado y el del Poder Judicial han señalado que no se pueden perseguir intenciones, sólo hechos. No está claro a quién y por qué se perseguirá.
  • La copia y la propiedad ya no importan. El acceso a los contenidos por streaming –sin descargas-, bajo demanda (vídeo o música), con aplicaciones en los móviles y navegadores, y en conexión permanente están reduciendo las descargas. Una nueva forma de consumo sustituye a la copia. Las licencias de uso son más necesarias que las de compra o alquiler.
  • Sin más dominio público. Cultura tampoco se preocupa de aumentar el dominio público y el acceso de los ciudadanos a los contenidos. Por ejemplo con licencias para la difusión no comercial o en medios públicos de lo subvencionado con dinero de todos.
  • La ley no impulsa los nuevos modelos de propiedad intelectual y licencias necesarios para el mercado de contenidos digitales. Países como Gran Bretaña, Holanda, Alemania o Noruega estudian eliminar las barreras a los nuevos negocios creadas por la industria y las sociedades de gestión de los derechos de autor. Se analizan tasas sobre los proveedores de internet, tarifas planas para los contenidos o nuevos sistemas de licencias más flexibles y abiertas. Reflexiones aparcadas por Cultura y que tímidamente surgen tras el fracaso de la ley, como en la reunión convocada ayer por el presidente de la Academia del Cine, Álex de la Iglesia.
  • La Comisión Europea promueve un mercado único de contenidos y la recuperación para el dominio público de las obras huérfanas, de las que no se conoce a los dueños. Pero también, como la Comisión de la Competencia en España y otros países europeos, una reforma de las sociedades de gestión colectiva de derechos para garantizar la transparencia y evitar que el 75% de los derechos de la música de la SGAE queden en manos del 1,7% de sus socios, como ocurre ahora.

Análisis en los diarios de Vocento

Sunday, December 26, 2010

PostSinde: la propiedad ya no importa

Un análisis de la necesidad de nuevos negocios para Público, con un reportaje de Jesús Miguel Marcos sobre cómo buscan alternativas la industria y los creadores:

Necesitamos nuevos negocios para otra tecnología y nuevos consumidores, no peleas entre creadores y fans, ni leyes abusivas e ineficaces. Es necesario redefinir la propiedad intelectual en la sociedad de la información, donde hay más creadores y el público es activo. Aumentar las posibilidades de negocio, de consumo y los derechos de los autores cuando las obras enganchan a su público en las redes sociales y son distribuidas con menos costes e intermediarios.
El poder cambia de la economía de la oferta y la industria del consumo masivo a la demanda, hiperconectada, en busca de valor añadido y consumo inmediato en cualquier plataforma.
La economía de la abundancia satura: 75.000 libros publicados, 1.500 películas de cine y más de 20 millones de CD vendidos al año en España. El hiperconsumo encuentra antídoto en la tecnología digital y las descargas cuando parte de la identidad de los consumidores son sus contenidos.
Con la tecnología digital la copia carece de valor y la propiedad se hace irrelevante. Los nuevos modelos de negocio huyen de copias repetidas para el mercado masivo: de lo mismo para todos cuando decide el proveedor –las pantallas de exhibición- a una experiencia única para disfrutar en cualquier lugar y equipo con conectividad total y contenidos alojados en servidores para ser consumidos a demanda. Sin paquetes donde parte de lo pagado no interesa.
Esa fue la revolución iTunes para la música, de Amazon con los libros, eBay con las compras o Google con las aplicaciones en internet. Es la promesa del streaming, el vídeo bajo demanda, las aplicaciones móviles o los ebooks.
Netflix ofrece películas por 7 euros al mes. Facturó 1.670 millones de dólares con 16 millones de suscriptores en 2009 y gana más abonados que toda la televisión por cable en EEUU. Hulu ya es rentable con más publicidad en sus vídeos que las propias series en TV. Spotify, Yes.fm o Jamendo revolucionan el modo de escuchar música con recomendaciones y suscripción. Lo mismo intentará 24symbols con los ebooks y Kindle permite leer y comprar libros en cualquier pantalla. Las aplicaciones para móvil o iPad son un nuevo mercado. Facebook o Groupon explotan el poder de la recomendación social. Telefónica convierte la red social Tuenti en un operador de móvil y Nokia regala música en sus teléfonos. Mientras, el transmedia alarga la vida de las obras por distintos medios y con participación.
Hay negocio. Pero no el de siempre. Hacen falta nuevas licencias, más flexibles y abiertas, dejar de cobrar por las copias y crear ingresos más allá de la venta. Reformar el canon digital con transparencia. Respetar al consumidor, simplificar la gestión de los derechos y revivir las obras huérfanas. Un mercado único europeo para aumentar una oferta digital todavía escasa y perseguir a quienes se lucran con lo ajeno sin amenazar los derechos de todos. Un pacto por la creación y el consumo.

Wednesday, December 22, 2010

PostSinde: reformar la propiedad intelectual

En la sociedad del ocio en la que vivimos, con aspiraciones a llegar a la del conocimiento, la propiedad intelectual es un eje clave.
Ahora que la ley Sinde ha sido rechazada, es momento de repensar la propiedad intelectual para desarrollar una sociedad y una economía digital sostenibles.
Una de las prioridades para crear un nuevo sistema operativo social y económico y promover los nuevos negocios e industrias, como ya se está haciendo en Gran Bretaña con una consulta pública para encontrar los nuevos modelos.
Ideas e interés no faltan. Los gráficos están realizados con Google Ngram Viewer, que rastrea en los libros indexados por el buscador los conceptos. Como se puede ver, el interés por la propiedad intelectual y los derechos de autor se dispara a partir de los años ochenta del siglo XX en la literatura especializada y sigue creciendo.

En los textos en inglés, el interés se dispara a partir de los años 60.
Como se puede ver, en ambos casos la discusión sobre la propiedad intelectual crece con la aparición del consumo de masas de contenidos artísticos y de entretenimiento.
Una reflexión hasta hace bien poco bajo el dominio de la producción, la distribución y la comercialización, un mercado de oferta creciente y de aumento de la rentabilidad de los contenidos.
En los últimos tiempos, la discusión académica se orienta hacia los clientes y usuarios, con una fuerte orientación a los derechos necesarios para la economía de demanda que es la nueva economía digital.
En la era postSinde aún hay mucho que discutir. Primero para reformar la propiedad intelectual, también para sostener la neutralidad de la red y las facilidades para la innovación, además de estar atentos a las novedades de la Ley General de Telecomunicaciones -en tramitación parlamentaria-, donde se debería luchar por los derechos digitales o de cuarta generación, como los de acceso con banda ancha.

Tuesday, December 21, 2010

Después de la fracasada ley Sinde

Mi análisis de urgencia para Estrella Digital de los retos de la propiedad intelectual tras el rechazo a la disposición final segunda de la Ley de Economía Sostenible.

La ley antidescargas ha sido rechazada en la Comisión de Economía del Congreso. Un año de enfrentamientos y debates de sordos no ha servido para reformar la Ley de Propiedad Intelectual, adaptarla a las necesidades de una sociedad y una economía digitales que sean sostenibles y aumenten los derechos de todos. La identificación de cultura libre con el todo gratis es una falacia promovida por parte de la industria de contenidos y justificada por usuarios sumidos en un hiperconsumismo desaforado, más allá de la copia privada y sin respeto a los derechos de otros.
La tecnología y el mercado digital requieren otra propiedad intelectual: más libre, participativa, colaborativa, abierta, voluntaria y flexible, como han propuesto los movimientos de software libre y defensa del dominio público, pero también iniciativas de licencias flexibles de derechos de autor como Creative Commons o la española Coloriuris.
La furia de la pelea abierta por el mal cierre de la reforma de la propiedad intelectual en el año 2006 con la instauración del canon digital y reavivada por la disposición antidescargas en la Ley de Economía Sostenible deja a las partes exhaustas. La reforma de los derechos de autor está abierta en todo el mundo y hay muchas ideas que da pena no oír entre la furia. Recuerdo algunas para desbloquear el encono.

La columna completa, en Estrella Digital

Monday, December 20, 2010

Más cultura libre y menos ley Sinde

En la Coalición de Creadores de Industrias y Contenidos están contentos. Las webs de descargas han cerrado para protestar por la inminente aprobación en comisión de la ley Sinde, la Disposición Final de la Ley de Economía Sostenible. Doce horas de ahorro en las siempre hinchadas pérdidas de la industria del entretenimiento. Quienes no ahorran son ciudadanos y políticos, enfangados por una medida que no satisface a nadie.
La persecución contra quienes se lucran con contenidos de otros sería más inteligible si Cultura luchara por extender el dominio público, por ganar acceso y uso para todos a las obras financiadas con dinero público, si subvenciones y premios garantizaran el disfrute por los ciudadanos de esas creaciones. No deja de sorprender cómo un gobierno socialista defiende más el negocio privado de unos pocos que la cultura de todos.

Columna completa en Estrella Digital

Tuesday, June 01, 2010

Condena al P2P y respaldo europeo a la ley Sinde

El Comité de Asuntos Legales del Parlamento Europeo publica un informe para fortalecer la defensa de la propiedad intelectual en Europa, pide un reforzamiento de las legislaciones nacionales para perseguir el P2P y fortalecer los derechos de autor como condición imprescindible para aumentar la oferta legal de contenidos digitales.
El informe, sin validez legal, respalda la estrategia de ley Sinde contra las descargas después de su reforma en el Congreso.
El documento se inclina hacia la legislación española de la propiedad intelectual y su defensa de la copia privada, pero condena al P2P como "un acto de piratería" pues los "consumidores que adquieren la grabación que están compartiendo no han adquirido su copyright".
El informe pide sin embargo un "equilibrio justo" entre los derechos de los autores y de los usuarios. Reclama a los gobiernos leyes que no perjudiquen los derechos fundamentales y el principio de proporcionalidad.
Marielle Gallo, eurodiputada conservadora francesa y defensora del informe, ha puesto a la ley Sinde -la disposición final primera de la ley de economía sostenible- como ejemplo de la búsqueda de esa proporcionalidad y defensa de los derechos de los usuarios.
Al contrario que en España, los conservadores votaron a favor del informe y los socialistas, en contra.
El informe vuelve a pedir la armonización legal y un mercado único de contenidos, primer punto de la Agenda Digital para Europa de la Comisión Europea.

El memorando plantea un equilibrio entre las demandas de los ciudadanos y los propietarios de los derechos de autor. Pero el dictamen es inequívoco a favor de la industria.
Defiende la compensación adecuada a los autores para aumentar el mercado digital legal y competitivo sin fronteras con licencias multiterritoriales.
Propugna el DRM y otras medidas técnicas de control de los derechos para garantizar la propiedad intelectual aunque exige la interoperabilidad de los contenidos, lo que se echa en falta en muchos mercados como las descargas de música y cine, los ebooks y las aplicaciones para dispositivos móviles.
El informe analiza también las retransmisiones deportivas en directo y condena las webs de China y Rusia que permiten ver esos contenidos en internet. Defiende los derechos en mercados nacionales o regulados como la televisión de pago y diferencia estos derechos de emisión del mercado único de contenidos digitales.
Además refuerza la idea de que los proveedores de internet (ISPs) deben colaborar en la persecución de las infracciones, otro de los puntos conflictivos en legislaciones como la irlandesa, la francesa (ley Hadopi) y la británica, que instauran la desconexión después de tres avisos.

El informe del Comité Legal del Parlamento Europeo avanza poco en la redefinición de la propiedad intelectual y los derechos de los consumidores en la era digital. Una redefinición y una defensa de derechos imprescindibles cuando nuevos productos como los ebooks o las aplicaciones para móviles en plataformas propietarias (iPhone, iPad, etc.) conllevan restricciones de uso y propiedad a menudo inaceptables y que limitan los derechos de los consumidores frente a los productos físicos.
El presunto equilibrio y la proporcionalidad del informe está sesgados hacia la industria. Olvida las dudas sobre la legalidad del canon digital. Vuelve a olvidar la defensa de un conocimiento y una ciencia abiertas, es blando en la recuperación de las obras huérfanas y no defiende con la misma fuerza el dominio público. Va en la línea de la doctrina comunitaria de oponerse en el acuerdo ACTA a la desconexión de internautas y avanza en la demolición de los monopolios de la gestión de la propiedad intelectual, como ha hecho la Comisión Nacional de la Competencia.

Memo Copyright Legal Affairs to Abril 2010

Thursday, March 25, 2010

Otro paso contra la ley antidescargas

Reunión con el PSOE. Varias personas unidas contra la policía de internet desde el Ministerio de Cultura aceptamos ayer una reunión para volver a exponer nuestra crítica a la disposición adicional de la ley de economía sostenible. Como tantas otras mantenidas en los últimos meses.
Sobre la mesa, la oposición a una ley especial y cuatro puntos concretos para seguir avanzando en la mejora de una norma que todavía tiene discusión, aunque la mayoría de los partidos políticos estén de acuerdo en los puntos principales.
1. Sólo los jueces deben decidir sobre las medidas punitivas contra webs.
2. Tipificar claramente qué infracciones se perseguirán para evitar abusos y persecuciones sobre prácticas amparadas por la libertad de expresión o la copia privada, así como por las leyes y las sentencias judiciales.
3. Evitar que la comisión de propiedad intelectual de Cultura esté dominada por los demandantes asegurando su pluralidad y neutralidad.
4. Garantizar la reparación de las denuncias injustas y reparar los daños causados a los demandados para que la nueva reglamentación no se convierta en una caza de brujas.
Junto a ellos, nuestra oposición a la ley por la falta de garantías y la restricción de derechos de los ciudadanos. Y una vez más lo volvimos a exponer.
Nuestra participación en estas reuniones siempre ha sido colectiva y personal. Colectiva porque somos un grupo de gente que desde el principio decidió movilizarse contra la nueva reglamentación y personal porque no nos arrogamos la representación de nadie. Simplemente ejercemos nuestro derecho como ciudadanos.
A diferencia de otras reuniones celebradas con partidos políticos, en esta pretendíamos conseguir algún compromiso o resultado del partido en el gobierno. Al menos el de mantener un canal abierto de discusión y defensa de principios esenciales que muchos compartimos. El tiempo dirá si lo hemos logrado.

Julio Alonso también escribe su visión

Thursday, February 11, 2010

Ganan los internautas

Los internautas lo están consiguiendo. Los diputados han aprobado que sólo los jueces puedan cerrar páginas web. Hasta el PSOE votó a favor de una moción del PP para reformar el proyecto de ley de economía sostenible, que faculta al Ministerio de Cultura para proponer el cierre de webs por violar la propiedad intelectual.

Habrá que esperar a la nueva ley, pero la revuelta internauta contra los excesos en la persecución de las descargas, animados por la SGAE y la industria del entretenimiento, demuestra el poder de este nuevo espacio público. Es difícil entender por qué el Gobierno propuso un cierre administrativo para defender un derecho económico frente a los fundamentales de los ciudadanos. Competencia ha pedido además la reforma de la gestión de derechos de autor al considerar un monopolio a la SGAE, Cedro y resto de entidades.

Los dueños del contenido aumentan su presión contra las descargas, la copia y los enlaces. Los usuarios no saben vivir sin ellos y defienden el derecho de cita, la copia privada –también el P2P, reconocido en sentencias- y un acceso a la información y los contenidos abierto. La crisis aprieta y los medios, discográficas y hasta los editores de libros, ahora que amanece el ebook, demandan garantías para un negocio que pierde beneficios. Pelean creadores y audiencia en una disputa superable sólo con un cambio económico y un nuevo consenso sobre los contenidos y su uso cuando la copia ya no tiene valor.

El problema no es sólo legal. Es un cambio de mercado, tecnología, productos y consumo radical. El Congreso debate en estos momentos la propiedad intelectual, como en Europa, en Gran Bretaña con una ley de economía digital o el ACTA, una negociación mundial. Varios partidos piden una reforma profunda para acabar con las guerras del enlace y el P2P. Ninguno debería perder sus derechos: autores y distribuidores sobre sus obras, el público a usarlas sin limitaciones abusivas y las empresas tecnológicas a facilitar el acceso. Hace falta creatividad legal y situar la innovación como un objetivo compartido.

Columna en los medios de Vocento

Tuesday, February 09, 2010

El Congreso suaviza la patada en el router

Los grupos parlamentarios han aprobado una moción para que sólo los jueces puedan cerrar páginas webs. Una iniciativa del PP apoyada por todos los grupos parlamentarios después de las protestas y la presión de los internautas contra la medida recogida en la ley de economía sostenible.
Habrá que ver cómo se materializa el cambio en la propuesta de ley, que en su última versión requería autorización de la Audiencia Nacional para tomar medidas cautelares. El texto de la moción exige "la garantía de que sólo la autoridad judicial podrá adoptar medidas que supongan la interrupción o restricción del servicio o la retirada de contenidos". Una garantía ya recogida la última propuesta socialista.
Por eso no es de extrañar que todos los grupos se sumen a la moción del PP que cumple con sus promesas a los contrarios a la nueva legislación.
Coincido con las críticas de la diputada Montse Surroca (CiU) cuando se queja de que la moción del PP no aclara nada de una discusión que aún está por abordar en el Congreso. Hasta el PSOE habría prometido que se garantizaría la tutela judicial.
Pero el desafío es eliminar esta disposición de la ley de economía sostenible y abordar un cambio profundo de la legislación de propiedad intelectual, en discusión en estos momentos en la Cámara.
Ante la Subcomisión de Propiedad Intelectual, tanto la SGAE y otras gestoras de derechos, como los editores de libros y la prensa han reclamado un endurecimiento de las restricciones de acceso y uso de los contenidos inviables y dañinas para la cultura y la ciudadanía digital.
PNV, ERC y BNG han reclamado esa redefinición de unos derechos sobrepasados por la tecnología y que deben adecuarse a la realidad del mercado y el consumo de contenidos en la era digital.
Es hora de un nuevo consenso para enlazar y por el derecho de cita, derechos más abiertos y flexibles para el consumo privado y el uso de las obras sin ánimo de lucro.
Es indispensable acabar con el monopolio de las entidades colectivas de gestión de derechos y hacer más transparente su gestión, además de reformar el canon digital y garantizar el derecho a copia privada de los usuarios.
Pero además es imprescindible una defensa más activa del dominio público y el procomún con una gestión más abierta y participativa, que no excluya la explotación comercial pero garantice el acceso de los ciudadanos a la información, la ciencia y la cultura. Y en especial a todas las obras financiadas con dinero público.
Y, por supuesto, garantizar el secreto de las comunicaciones y el sostenimiento de la neutralidad de la Red para que no sufran limitaciones de acceso por intereses comerciales.
Es hora de repensar en el futuro y la sostenibilidad de un sistema obsoleto.