jueves, abril 17, 2008

Medios de negocio y derechos abiertos

Juan Freire repasa el nuevo papel de la propiedad intelectual y con la aplicación del código abierto a los contenidos y herramientas (software) de algunos medios y cómo algunos evolucionan para ser medios de negocio abierto.
Freire compara los derechos de propiedad tradicionales de medios como elmundo.es o elpaís.com frente a las experiencias de ADN.es (en su día convencimos a Planeta de que permitiera la obra derivada), Público.es o el propio Soitu.es.
Información y código abierto en un entorno en el que cada vez más los contenidos se desligan del contenedor y el concepto de producto informativo se hace fragmentario y necesariamente compartido.

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martes, marzo 04, 2008

Música flexible a precio para elegir

Cuando a Trent Reznor se le ocurrió hacer un nuevo disco el pasado otoño no pensó en las discográficas. El alma de Nine Inch Nails concibió Ghosts I-IV como un álbum flexible. Música y formato a elegir al precio más conveniente para cada tipo de consumidor.
Ghosts tiene ya está en la Red con cinco versiones para elegir, todas sin protección DRM. Una gratis de nueve canciones y un álbum de créditos y fotos en pdf.

Artículo completo en Sociedad Cableada

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domingo, mayo 13, 2007

Música abierta

Jonathan Coulton decidió un día comenzar a publicar su música en internet al margen de las discográficas.
En septiembre de 2005 se comprometió con Algo a la semana. Thing a Week puso a prueba su creatividad y la capacidad de internet y las redes sociales para sostener a un artista. Coulton maneja sus derechos de autor con licencias flexibles como Creative Commons.
Hoy gana entre 3.000 y 5.000 euros al mes por su música en la Red y The New York Times lo presenta como un ejemplo del nuevo negocio de la música en internet, como en España The Grillo y otros.
La cultura de la convergencia funciona. El activismo narrativo y participativo de algunos ha producido obras como este vídeo. Code Monkey ha sido realizado por un programador, Mike Spiff Booth, con imágenes de videojuegos.
La música también se enriquece con la participación.

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sábado, febrero 17, 2007

El falso apóstol Steve Jobs

Steve Jobs, patrón de Apple, lo ha vuelto a hacer. Otra vez un paso adelante de sus competidores. Esta vez con el modelo de negocio de la música y para consolidar el triunfo de iTunes. Su reflexión (en castellano) sobre el fin del DRM, los sistemas digitales anticopia, pone a la industria ante una obviedad: el escenario digital requiere nuevos modelos de propiedad, autoría y comercialización.
Algo que ya algunos comienzan a entender, según varios estudios.
Por supuesto, a los creadores de sistemas de protección digital de derechos y a quienes los gestionan no les ha gustado la propuesta de Jobs.
¿De la hiperprotección a la desprotección?
No tan fácil. Steve Jobs defiende su negocio y la inefable querencia de Apple por los sistemas cautivos. Lo mejor de la empresa de la manzana es haber revolucionado la informática con la interfaz gráfica y esa nueva relación, casi personal, con el ordenador. Lo peor es su cerrazón a cualquier otro sistema y su concepción propietaria de sistema operativo y hardware.
El cacharro es la clave.
Jobs lo entendió desde el principio. Y más con la explosión iPod. Si controlas el canal y la máquina lo tienes todo.
Que los creadores y productores liberen sus derechos, que Apple mantendrá los suyos en iTunes gracias a la posición privilegiada que ha logrado en el mercado por desarrollar un sistema de venta de música eficiente y muy bien publicitado y promocionado.
La cadena iTunes/iPod es imbatible y Jobs intenta sostenerla frente a las demandas para que la música y el audiovisual de la tienda digital de Apple se pueda escuchar en otros reproductores.
Jobs sabe que perderá y por eso, como gran negociante que es, lanza un órdago a todo el sector erigiéndose en apóstol de los consumidores de música digital.
La apertura de los derechos de autor y la flexibilización de la comercialización de contenidos es imparable.
Cuanta más música se distribuye en internet, más música se consume y mejor para la larga cola de quienes no son superventas.
Pero la paradoja del control 2.0 es que cuantos más creadores y distribuidores de contenidos digitales surgen, más se concentran las redes y herramientas tecnológicas que permiten acceder a los contenidos; música, cine, televisión, libros, etc.
Esa paradoja persigue y defiende Jobs con su manto de apóstol de los consumidores y la música. Por eso es necesario liberar y multiplicar las redes, plataformas y espacios de distribución y comercialización, no sólo los contenidos, para llegar a una nueva relación y negocio entre el público y los contenidos digitales.

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jueves, diciembre 21, 2006

La amenaza de la paradoja del control

La paradoja del control argumenta que ser libres también significa ser controlado, por otros o por uno mismo.
La paradoja del control 2.0 indica que la libertad de expresión y creación digital gracias a las herramientas tecnológicas aumenta los creadores y las obras pero el control de la comercialización y rendimiento económico se concentra cada vez más.
La evidencia son las redes sociales (música, vídeo, relaciones personales, etc.) y el poder de los buscadores: concentran usuarios y creadores porque conectan directamente la oferta de unos con la demanda de otros.
Tanto que la larga cola (existe una demanda infinita más allá de los éxitos que es rentable en el mercado digital) se encoge no por falta de creación de contenidos, sino por el control por parte de pocas compañías a su acceso, distribución y comercialización.
El resultado es que a los creadores los paga la economía de la atención (concepto) mientras el rendimiento económico se concentra en unas pocas empresas, como defiende Nicholas Carr.
El ego y la pasión de muchos es el negocio de pocos.
Esa nueva concentración en pocas manos de la distribución y comercialización de las obras de muchos es la dinámica de la nueva economía de la Web 2.0 y se parece de nuevo a la vieja economía. Antes la escasez provocaba la concentración; ahora lo hace la abundancia.
Sólo unos pocos son dueños de la tecnología y los recursos de almacenamiento y distribución necesarios para hacer rentable el negocio con las obras de muchos.
El rendimiento vuelve a los comercializadores (nuevos medios 2.0) en lugar de llegar a los autores.
Richard MacManus aporta algunos datos. En los últimos cinco años aumenta la concentración de las páginas vistas en los diez primeros sitios web.


Y las redes sociales se han convertido en los nuevos portales o megamedios a los que los internautas acuden con mayor intensidad:


Pero estos datos no son los únicos que alertan sobre la paradoja del control 2.0. La estrategia de Google y de los grandes medios va en el mismo sentido: convergencia de tecnología, contenidos propios y de los usuarios como activos para el negocio en internet. Con la ventaja adelantada más arriba: no aumenta la remuneración o el valor generado para los autores, sino que el contenido es cada vez más un commodity (materia prima) donde la cantidad (generada por quien sea) importa más que la calidad.
Para superar la paradoja del control 2.0 es necesario aumentar las redes, plataformas y espacios donde ofrecer contenidos diferenciados.
Sitios donde los rendmientos redunden más en los creadores sin su secuestro por los comercializadores y distribuidores.

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miércoles, diciembre 20, 2006

Más música en la Red, más músicos

Cuanta más música se escucha y descarga en la Red (P2P), más se ve y escucha música en redes sociales (MySpace, YouTube), más crece el negocio para los músicos.
¿Por qué?
Porque bajan las ventas de superventas, de hits, de música de consumo masivo y las compras de los más jóvenes. Pero aumenta la cantidad y diversidad de música que se oye y se compra. Y también las adquisiciones (en internet o en CD y DVD) de los consumidores de música más mayores.
Un nuevo repaso a varios estudios realizado por Torrentfreak (vía Dans) vuelve a demostrar la veracidad de la economía de la larga cola digital: aumenta el consumo y el mercado de los productos de nicho (no sólo de música, vale para el resto de contenidos digitales).
Escuchar y descargar música en la Red permite conocer nuevas obras y autores, por eso aumenta la apertura a la música libre de quienes empiezan o saben que no son para grandes públicos, sino para grandes minorías.
Repasando estudios os recomiendo uno muy bien estructurado y de conclusiones claras en el sentido de las aquí expresadas hecho por Eric Boorstin (pdf).
Son las razones fundamentales para los creadores. El desafío es desarrollar nuevas formas de distribución y negocio en lugar de atender a tanta exageración, el canto del cisne del viejo negocio de las grandes compañías (que ya están cambiando) y las gestoras de derechos.
Y también crear nuevas redes y negocios abiertos para no ser atrapados por los nuevos megamedios digitales, como Google (YouTube) o News Corporation (MySpace).
Por ahora son oportunos porque proporcionan almacenaje, distribución, tecnología y público, pero avanzarán inexorablemente al control y comercialización de los contenidos alojados y distribuidos.
Recuperar el espíritu de Woody Guthrie para liberar la música y a los autores de los yugos excesivos de un mercado que trabaja para el consumo masivo. Nuevos negocios y redes para la riqueza, la diversidad y una fórmula de negocio más equilibrada, donde los derechos de autor redunden más en los creadores, no en los comercializadores.
Ese es el desafío del mercado digital: un nuevo negocio para una cultura más participativa y directa más enriquecedora para público y autores.

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martes, diciembre 19, 2006

Redes libres para negocios abiertos

La revolución social digital obliga a revisar el modelo de la obra, la autoría y el negocio. En el nuevo paradigma de más acceso, capacidad de edición y copia, creación y distibución colectiva caen muchos de los principios sobre los que se edifica la cultura y el negocio tradicional.
Juan Freire propone algunas ideas en El doble reto del open source para el arte. ¿Una doble oportunidad?
Juan destaca dos aspectos: la creación colectiva (el tinkering y el bricolaje cognoscitivo) y un nuevo modelo de negocio, pero creo que no aborda lo fundamental: la nueva relación entre precio y valor (rentabilidad) y el papel de la comunidad o distribución en red (paradoja del control).

El entorno digital facilita la creación a partir de materiales existentes, de la tradición, sin que el uso de citas y fragmentos deba ser considerado copia, como ya explicaba Lawrence Lessig en Free Culture.
Pero la obra digital puede ser colectiva o individual. El valor de la comunidad y la participación es alto para algunas obras y para otras no.
Contrariamente a las acusaciones de muchos, la facilidad de encontrar, copiar y mezclar ha potenciado también el reconocimiento y la atribución, como prueban tantas obras digitales y ya también las tradicionales.
La cultura digital abre nuevas posibilidades de creación colectiva y remezcla, pero ambas no son un valor en sí mismas, aunque el estímulo y la facilidad son innegables.

Sobre el modelo de negocio tengo más dudas. Juan caracteriza el modelo de negocio abierto con "mayor creatividad", "oportunidad de rentabilizar obras parciales" y "reducción de costes y reproducción".
Mayor creatividad: no necesariamente. Más disponibilidad de materiales y facilidad de colaboración, sí; pero muchas de esas obras acaban en simple copia o versión, sin grandes aportes creativos.
Obras parciales (modulares): la creación compartida puede crear obras unitarias o fragmentarias de la misma forma que la creación individual. La creación colectiva no puede, ni debe, acabar en un mashup de fragmentos. Esa mezcla crea a menudo valor por sí misma, pero no es un rasgo esencial en la creación colectiva.
Por ejemplo, la mayoría de wikinovelas dan como resultado una obra íntegra, participativa pero unitaria.
En las viejas escuelas de pintura se sabe mucho, antes del advenimiento digital, de cómo la obra de un autor es resultado de la iconografía, bocetos y ensayos de muchos. Y lo mismo ocurre con las imágenes, metáforas y citas de tantas escuelas poéticas o narrativas.
Reducción de costes y reproducción: la ventaja digital es clara, pero aquí está la clave del futuro de la cultura digital.
Es más fácil producir y comercializar (la larga cola de Chris Anderson) pero si los grandes medios y negocios tradicionales controlan las herramientas de distribución y comercialización el modelo es muy similar al actual y aparece la paradoja del control 2.0: aumentan los creadores y las obras pero el control de la comercialización y rendimiento económico sigue en manos de pocos.
Por eso las televisiones disputan con Google el control de la televisión 2.0 mientras el gran buscador actualiza su estrategia empresarial para convertirse en mediador y comercializador de contenidos: informativos, de entretenimiento, publicitarios y de servicios.
Del control de las viejas productoras y comercializadoras al de los nuevos conglomerados de la convergencia tecnología/comunicaciones/medios.

La clave para el futuro de los medios de negocio abierto es la creación de redes, medios y servicios independientes más allá de los grandes medios y sus comercializadoras (Openserving, por ejemplo, el último proyecto de Jimmy Wales). Acompañado por nuevos modelos de propiedad intelectual y derechos de autor.
De lo contrario la comunidad puede convertirse en un commodity (materia prima), como alerta Charlie Leadbeater. Por eso demanda "un grado de autogobierno más allá del alcance de las grandes marcas".
Imprescindible.
De ahí la importancia de mantener la neutralidad de la Red, vital para garantizar el acceso a nodos y servidores que puedan alojar y distribuir obras independientes.
"El valor de las redes sociales, el contenido generado por los usuario y los medios participativos descansa en su habilidad de crear comunidades pegajosas -en el sentido de Malcolm Gladwell- alrededor del contenido, actividades y prácticas".
En definitiva el desafío es: mantener canales de distribución y comercialización independientes para obras de cultura abierta y crear un público dispuesto a valorar y rentabilizar la creación.
Nuevos métodos y herramientas para el desafío de siempre. Recuérdese el fracaso de las editoriales independientes, las radios libres, los fanzines y la absorción por las grandes compañías de sellos discográficos indies.
Muchos últimos movimientos del mercado y la crisis de éxito o notoriedad apuntan en esa dirección. Vivimos la era de la explosión de autores. Veamos si el futuro digital es diferente al de los fracasos del pasado.

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jueves, septiembre 07, 2006

Cambia el mercado de los contenidos, ¿y los autores?

SpiralFrog sigue su expansión para convertirse en una alternativa a iTunes y después de firmar la descarga de música con publicidad con Universal ahora continúa con EMI.
Billy Bragg da la alarma. Músico y activista, Bragg advierte a los creadores de cómo el cambio de negocio aceptado ya por la industria de los contenidos pone en peligro sus derechos.
Las televisiones están en cruzada para extender sus franquicias más allá de la lógica. Quieren el control de todos los derechos sobre los contenidos que emiten dentro y fuera de internet. La ofensiva avanza en Estados Unidos y en el resto del mundo con el empuje de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi).
Billy Bragg alerta. Los nuevos contratos como el de MTV Flux ya reflejan ese saqueo de los derechos de los autores: "You thereby grant to us an irrevocable, unconditional, worldwide, royalty free licence to use such material or any part of it in perpetuity in any and all media and in any manner we may determine in our sole discretion."

Las televisiones y productoras de cine también se han convencido del cambio del modelo de negocio y ya están en la Red ofreciendo sus promos, clips, etc. por publicidad o en portales de vídeo participativo como YouTube, iFilm o Guba. Otras lo hacen en sus propias marcas, como MTV en Heavy.com o Sony con Musicbox. MySpace permitirá a los músicos y sellos vender su música directamente.
El mercado del pago por los contenidos se estrecha y se flexibilizará. La publicidad financia todo.
Primero iTunes descompuso el producto tradicional para volver al single, esta vez digital. Y triunfó.
Ahora toda la industria de contenidos se verticaliza gracias a la tecnología digital para convertirse al fin y al cabo en emisores, en televisiones digitales, por simplificar.

El nuevo negocio es controlar todo el proceso de producción, comercialización y distribución de principio a fin. Las mismas empresas (con diferentes marcas o unidades de negocio) producen, comercializan y difunden los contenidos apoyadas en las distendidas normas anticoncentración, cada vez más proconcentración.
Las productoras se convierten en televisiones (dentro y fuera de internet: La Sexta es un ejemplo). Las televisiones saltan a internet y producen sus propios contenidos, propios o de su público (MTV y Heavy.com). Las telefónicas se convierten en medios porque al fin y al cabo son quienes cobran al usuario la factura final de la red y el acceso a internet.
El resultado es el cambio del negocio y de la oferta, pero una amenaza para la neutralidad y la libertad de internet, el crecimiento y la socialización de la información y los contenidos.
El cambio de negocio, la asunción de los procesos de la economía y la tecnología digital es una buena noticia, pero es necesario evitar los errores del pasado. No se puede volver al oligopolio de las grandes majors de Hollywood ni a la dictadura de los monopolios telefónicos.
Sunmer Redstone, el magnate de Viacom, evangelizaba hace poco a la industria: se puede distribuir de otra forma, pero no se puede perder control sobre la distribución.
La industria ya ha comprendido la revolución digital de la producción y la distribución: barata, flexible, inagotable...

Si los autores quieren sobrevivir tendrán que oír a Bragg y al resto de las alertas. El enemigo no son los usuarios que descargan contenidos de la Red. La revolución digital permite a los propios autores una relación más directa con su público, con sus clientes. Los grandes titanes crecen y monopolizan todo, despojando al creador de sus derechos y a los ciudadanos de los suyos. Reducen el dominio público y la pluralidad: de expresión, contenidos, gustos, oferta, etc.
No quieren salir de la cultura de los hits y las altísimas rentabilidades. Es el negocio.
Pero hay otras posibilidades. Crear la obra, difundirla y comercializarla digitalmente gracias a la web, la 2.0 y la otra. Retomar los derechos de los autores y reconstruir la relación con el público. Con menos intermediarios, más apoyados en el marketing viral y el mercado infinito de la larga cola.
Para controlar la obra el enemigo no es el público ni las descargas.
El desencuentro con los consumidores de cultura y contenidos debe acabar. Los autores pueden crear y tienen nuevas formas de llegar a la gente.
Es hora de oír y cambiar el negocio pero, sobre todo, la cultura.

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miércoles, agosto 30, 2006

Música a cambio de publicidad en la Red

Los grandes sellos se convencen del cambio en el mercado de la música. Universal anuncia su acuerdo con un nuevo portal, SpiralFrog.com, para ofrecer música gratis en internet a cambio de la inclusión de publicidad.
U2, Eminem, Caetano Veloso, Enrique Iglesias, Elton John, André Previn, BB King, Bob Marley, 50 Cent o Mariah Carey estarán disponibles para los norteamericanos a finales de año y más tarde en Gran Bretaña.
Universal sigue los pasos de Sony, que ya ofrece vídeos de música con publicidad en su portal Musicbox.
La apuesta de los sellos va más allá del modelo de negocio de canciones de la tienda iTunes (se acabó el chollo para la innovación Apple, motor del cambio de la industria) cuando Microsoft prepara su alternativa, Zune. Ahora se convierten en medios que controlan verticalmente el negocio de los contenidos, de la producción a la difusión pasando por la publicidad.
Habrá que ver que dicen de esto las leyes antimonopolio, relajadas hasta la anécdota. Las novedades de la industria explican también la cruzada para extender los derechos de propiedad digitales. Malos para el dominio público y malos para los artistas, que con su extensión funcional, temporal y la concentración vertical del negocio quedarán en manos de las grandes compañías.
La música está en la Red, pero no es gratis. Atentos: las canciones de SpiralFrog no se pueden copiar (hasta que sean hackeadas) en mp3 ni en iPods, tampoco se podrán grabar en CD´s y habrá que pasarse una vez al mes por la web a ver más anuncios si no quieres dejar de escucharlas.
La música de Universal estará llena de sistemas DRM (digital rights management) para controlar su uso.

Medios y grandes sellos cambian su negocio. EP3, de El País, comenzó en junio pasado a ofrecer música gratuita en la Red y con licencia abierta. La iniciativa imita a los netlabels y está basada en los grupos jóvenes, sin contrato con las discográficas.
Productores y medios cada vez más cerca e integrados y la gratuidad imponiéndose en el mercado. Los medios de negocio abierto y sus remedos aproximándose.
Más oferta y más modelos de negocio, pero también más concentración mediática.

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miércoles, mayo 31, 2006

Liberar más allá de la cultura

Txetxu Barandiarán me incita a proyectar las ideas de la cultura libre más allá del dominio de la propiedad intelectual.
Es posible en el fondo que anima todo este movimiento, del software a los contenidos: ampliar el dominio público y construir una sociedad más participativa.
La "ortodoxia analógica reaccionaria", palabras de Gilberto Gil, existe y lastra gran parte de nuestra cultura y nuestra vida pública. Está en el fondo de ese falso liberalismo henchido de conservadurismo que tanto nos invade.
Pero vuelvo a Lawrence Lessig. El principio de la liberación de la cultura es que abrirla no perjudica y permite mejorar las obras, amplía el dominio público sin eliminar la propiedad (intelectual), que siempre pertenece a los autores.
Su otro principio es el coste cero (o casi) de las copias en la era digital frente al costoso proceso analógico, origen de los derechos de imprenta y a partir de ahí de la moderna propiedad intelectual.
La cultura se absorbe y amplía cuando se aprende y distribuye. Y gana el autor siempre que el uso sea justo y se reconozca la autoría. En el mundo analógico no pasa siempre lo mismo: si yo vivo en tu piso tú no lo posees.
Pero la realidad de la cultura libre se desarrolla en sus logros reales: la difusión de las ideas y las obras, la creación de obras derivadas, la liberación de patentes, la creación de nuevo software (informático o en otros campos, como la biología), etc.
Una buena forma de llevar al mundo y a la vida cotidiana la filosofía de la cultura/código/fuente libre y abierta es cambiar la orientación y funcionamiento de los negocios basados en el conocimiento y las obras intelectuales, sean de la naturaleza que sean.
Por eso me parece especialmente relevante el desarrollo de negocios abiertos (open business). Una filosofía de la riqueza muy poco asentada en España y con más vida en países de mayor tradición filantrópica. Curiosamente países cuna del capitalismo como Inglaterra o Estados Unidos donde quienes llegan a la riqueza han pensado, y piensan, que deben devolver algo a la sociedad, y con eso ganan. De ahí la fortaleza de sus fundaciones.
Pero también una forma de trabajo y organización para creadores intelectuales cuya pasión por crear e innovar puede ser compartida con la obtención de un modo adecuado de ganarse la vida.
Es lo que necesita, en una gran parte, la industria cultural.
Nanomedios, creadores de software, nuevas editoriales, nuevos medios como gratuitos o medios sociales, etc. La nómina de posibles medios y empresas de negocio abierto es amplia.
No es una tercera vía entre el capitalismo y el comunismo. Es una forma de negocio cuyos valores y productos están en íntima relación con el valor y el criterio social, que se suma a la rentabilidad económica.
Una nueva forma de organización empresarial para la era digital.

P21 | Medios de negocio abierto

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martes, mayo 30, 2006

Medios de negocio abierto

Cuanto más das, más consigues.
Es el lema de una forma de entender los negocios. No es nueva, pero resurge en el nuevo escenario digital con más fuerza y más posibilides que nunca. Y Open Business nace para seguir su desarrollo.
En la era digital, cuando la gratuidad es un valor y un elemento fundamental en el mercado, cuando el imperio de las grandes corporaciones y la concentración de medios se afanan en controlar en exceso la vida y el dominio público, es hora de trabajar por nuevas fórmulas de creación, propiedad, gestión y comercialización adaptadas a un nuevo entorno tecnológico, pero también a una nueva forma de consumo y comercialización.
El concepto de negocio abierto:
>> Basado en un producto gratuito
>> Puede ser comercial o no
>> Donde la participación de los clientes/audiencia es uno de los elementos de valor
>> Cuyas obras se distribuyen con licencias flexibles o liberadas de copyright (CC, copyleft, etc.)
>> Para incorporar su obra al dominio público
>> Los negocios abiertos crean valor económico para sus empresas y trabajadores sin establecer barreras en el dominio público, sino aumentándolo.
OpenBusiness intenta recopilar toda la información sobre este tipo de negocios e iniciativas de emprendedores para ayudar a todos aquellos que deseen desarrollarlas.
Entre sus impulsores: Lawrence Lessig, John Perry Barlow, Joi Ito o Cory Doctorow.
Open Business ya tiene proyectos abiertos para la discusión de los nuevos modelos de negocio en Gran Bretaña, Brasil y Sudáfrica.
Sería una buena idea montar uno en España, así que si alguna universidad o fundación está interesada, me encantaría participar.
Por ahora, abro ya un wiki para discutir el concepto y donde se puedan ir recopilando modelos de negocio (especialmente en el ámbito de los medios y la industria cultural) que podamos considerar Medios de Negocio Abierto.

P21 | ¿Qué es una obra de cultura libre?
P21 | Cultura libre sin amenaza para los autores

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