¿Son los blogs los herederos del periodismo gonzo, del periodismo cívico y demás movientos de cambio de la información desde los márgenes? Sí.
Los blogs son una revolución mediática y ciudadana frente al convencionalismo, la corrección política y la obsesión por el mínimo común denominador, por el centro social y político, como en otros tiempos fueron los panfletos, las hojas volanteras, el underground, los fanzines, etc.
Un desafío al dios de la objetividad y una reivindicación de la subjetividad radical y honesta.
Artículo al respecto en Foreign Policy | Periodismo 3.0 desde el margen.
P21 | El año de los blogs políticos
P21 | Política 3.0
P21 | Democracia extrema
P21 | Crecen los blogs y sus lectores
Cuadernos de Periodistas | El asalto de los medios sociales
viernes, abril 01, 2005
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4 comentarios:
Mientras los haya que no aprovechen este potencial como plataforma para difundir falsedades e infamias... El no existir gran control sobre estos contenidos, fijo que provocará la aparición de blogs con apariencia de periodismo "serio"... nuzé nuzé. Si con los mails consiguieron que muchos creyeran lo de la Oreja de Van Gogh en el programa de Pedro Ruiz...
A lo largo y ancho del siglo XX
los medios de expresión artística han tenido que lidiar
una y otra vez toda suerte de corridas en todas las plazas del
mundo contra el acoso y derribo del siemprevivo establishment. Esta guerrilla empezó al final del siglo pasado en París: alguien se fijó en una pintada escrita sobre una pared cualquiera por un pionero de los situacionistas franceses. Como el ave Fénix el arte ha renacido de sus propias cenizas una y otra vez, ha mutado en formas inacabables, se ha metamorfoseado su objeto infinitamente, y todo para permanecer fiel a los dominios de su propia naturaleza, que está por definición al margen de las nóminas y que desprecia, cuando no se revela, los intereses de los que mueven los mercados desde todos los Wall Street del planeta. De las corridas más finas y ordenadas nacieron dos nuevas formas de expresión muy relacionadas entre sí y deudoras del dinero que las promociona: el diseño y la publicidad, mientras se hablaba de la muerte del arte hasta la náusea. Podemos dudar de todo hasta del arte, pero si hay algo de lo que nadie puede dudar es de ésta máxima: arte y dinero poco, o nada, tienen que ver.
En el siglo XXI la cuestión ha salpicado a la sociedad de la información. Ya dijo el maestro Josep Plá antes de morir, en los 80 (Grandes Personajes a Fondo, DVD 6), que el periodismo ya no tenía sentido porque la prensa estaba en manos de grupos de poder a los que sólo les interesaba publicar, a todo color y en portada, cualquier cosa con tal de vender el mayor número de ejemplares. Todos sabemos que el dinero se desayuna con los poderes públicos, que hay temas intocables, que hay enfoques partidistas, que la opinión pública necesita ser dirigida. Pobre Plá, no podía imaginar que lo peor estaba por venir de la mano de las televisiones, tanto comerciales como públicas. Aquí no hay componendas, se va directamente a saco: en este siglo los consejeri delegati de los canales españoles publicitan sin sonrojo sus objetivos: el fin único y legítimo de las televisiones comerciales es el de emitir el máximo y más rentable número de espacios publicitarios. Los informativos de nuestras cadenas sólo sirven para maquillar, para rellenar la parrilla y para crear opinión pública. Así, a las claras. A la información le ha pasado lo mismo que al arte, era de esperar, porque todos sabemos que nunca fueron juntos verdad y dinero. Es manifiesto que el ciudadano que quiera ejercer la libertad de expresión y gozar del derecho a la información neutral sólo puede optar por esa otra forma de información (de esto me acabo de enterar) que se llama periodismo 3.0. Todo o nada. En la autopista de la información no hace falta coger un avión a París para visitar, o para escribir, las primeras pintadas en las paredes.
Ni periodismo gonzo. Ni periodismo cívico.
Supongo que en un futuro se hablará de Blog - Periodismo o Periodismo Blog. Lo que sí es un hecho, es que este nuevo juguete es una herramienta nunca antes hecha tan a la medida para los periodistas. Es casi como tener un periódico privado. Y me recuerda que de vivir Mr McLuhan hubiese dicho a lo mejor que El Blog es el masaje.
Un cordial saludo.
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