Dardo Gómez, de la Federación de Sindicatos de Periodistas, contraataca los pronunciamientos en contra del proyecto de estatuto del periodista profesional (se ha caído el wiki y monto uno provisional sin editar) de los principales diarios y vuelve a mentir y a manipular.
A este ritmo no llegaremos a ningún lado. Hacen como los políticos y los periodistas manipuladores de los que tanto se quejan: mentir para mantener a mucha gente engañada en vez de mejorar el proyecto que está en el Congreso.
Dardo Gómez titula su panfleto ¡Todos contra la independencia de los periodistas! y lo dice quien defiende el carné profesional otorgado por consejos estatales y autonómicos de la información elegidos por políticos y sindicatos.
¿Qué broma es ésta? ¿Cuándo los políticos han protegido a los periodistas? Otra cosa es sobornarlos y sojuzgarlos, de eso sí saben (uno y dos).
El mayor error del proyecto es someter la regulación del periodismo al poder político, cuando es uno de los objetos principales de la vigilancia democrática que los periodistas deben ejercer.
Miente Gómez cuando dice que así son otras legislaciones. En la mayoría de ellas los consejos son elegidos directamente por los periodistas, sin intervención del poder político, como en Portugal, el último ejemplo de legislación basada en la tradición de Francia e Italia.
Lo recoge la Federación Internacional de Periodistas (IFJ) en el punto 9 de su Declaración de Principios. "Dentro de la ley general de cada país, el periodista debe reconocer en materias profesionales la única jurisdicción de los colegas y la exclusión de cualquier clase de interferencia del gobierno de otros".
¿Vamos a dejarnos de tonterías y hablar en serio o seguimos manipulando?
En mi opinión los periodistas estamos dando una imagen lamentable cuando hay problemas muy serios que abordar. Es discutible que los solucione un estatuto, muchos prefieren la autorregulación. Es inútil imitar las regulaciones más reaccionarias de Europa cuando ya se conocen sus problemas. No entiendo porque después de casi cuarenta años de modelo profesional basado en la licenciatura no se tiene en cuenta en el estatuto, que vuelve a dejar la profesionalidad al albur de un contrato laboral o de prestación de servicios.
Nada tienen que hacer los políticos en la regulación de la profesión, seamos más comprensivos y abiertos con los ciudadanos y sus derechos, y reclamemos a las empresas y editores fórmulas de coparticipación redaccional, pero estas cosas o se hacen por convencimiento o consenso o no sirven para nada.
En Gran Bretaña, el sindicato de periodistas, el poderoso National Union of Journalist (NUJ) acaba de proponer un nuevo código deontológico para progeter a los periodistas ciudadanos.
Este estatuto está dividiendo más que uniendo cuando hay principios en los que todos coincidimos: mejorar la situación laboral, proteger mejor los derechos profesionales, participar más en las decisiones, sentirse más libres y mejor protegidos contra las presiones...
¿Por qué se empeñan en aprobarlo en bloque? Todas las leyes se pueden enmendar y mejorar. Del Congreso saldrá un estatuto, intentemos entre todos que sea el mejor.
Wiki provisional del Estatuto del Periodista Profesional
viernes, noviembre 11, 2005
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1 comentarios:
¿Qué es lo realmente importante de un estatuto del periodista? ¿Saber quien da el carnet o que una serie de derechos básicos se reconozcan? A mi lo que realmente me importa es tener una claúsula de conciencia que, por ejemplo, me permita tener que opinar sobre el estatuto dando mi nombre libremente, sin temor a represalias de mi director o editor. Me importa tener garantizado el secreto profesional y me importa tener un derecho real y garantizado al acceso a la información.
Creo que los árboles no nos están dejando ver el bosque. Lo realmente importante de los estatutos propuestos son las cosas en las que coinciden, no los puntos en los que divergen. Esto es, la claúsula de conciencia, el secreto profesional y el acceso a la información.
Si tuviésemos garantizados, reglamentados, precisados y aclarados, por ley, estos tres derechos, por fin seríamos un cuarto poder digno de tal nombre, y no una masa de fieles peones al servicio de los editores y de sus componendas con la clase política.
El problema es que, si tuviésemos ese poder -y dudo que algún día lo tengamos- habría tortas por ser la persona, organismo, entidad, colegio o consejo que nos representase. Para mí, sinceramente, el trasfondo del debate que se está suscitando no es quien da el carnet, sino quien tendrá el poder de hablar en nuestro nombre si algún día llegamos a tener una migaja de poder, la FAPE, los sindicatos, los partidos... y sobre todo, de qué forma nos van a tener controlados (perdón, usaré el término políticamente correcto: "articulados") si algún día tenemos claúsula de concencia, secreto profesional y acceso a la información como Dios manda.
No nos equivoquemos, no estamos presenciando una lucha por la ética, sino una lucha por el poder entre quienes dicen que tienen derecho a hablar en nuestro nombre.
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