Saturday, June 18, 2005

Breve análisis de la campaña gallega


Un vistazo al tracking de La Voz de Galicia muestra el pequeño cambio en las encuestas que anuncié el miércoles: un ligero repunte del Partido Popular, estancamiento del PSOE y crecimiento lento y continuo del Bloque Nacionalista Galego.
El PP ha perdido tres puntos, el PSOE está estancado (-0,2) y el BNG gana 2,6 puntos.
Mañana conoceremos el final de una carrera donde todos han echado el resto y con una meta en la que puede hacer falta foto finish, especialmente si hay que esperar a conocer el voto de la emigración. Pero hoy, jornada de reflexión, sólo unas notas sobre las campañas y sus estilos.
En mi opinión la mejor ha sido la de Anxo Quintana, candidato del BNG. Ha planteado una campaña tranquila, alejada de grandes mítines, bien pensada para la televisión evitando el aburrimiento de las imágenes del vociferante líder con cohorte de militantes con banderita.
Anxo Quintana apostó por la cercanía, apegado a la gente y a la tierra. Conversaciones tranquilas con naturalidad. En lugar de masas informes, gente relacionada directamente con el tema del día. Estilo sobrio y tranquilo para emanar sosiego, nada de radicalismo; reflexión, nada de eslóganes; compromiso personal y directo, nada de promesas al viento.
La prolongación de esa campaña fueron los blogs del candidato y de la número uno por Pontevedra, Carme Adán.
Cercanía, compromiso, una campaña de pie a tierra.

Emilio Pérez Touriño, del PSG-PSOE, se quedó solo el día de la proclamación de candidatos y en soledad ha cerrado la campaña. El adelanto electoral de Fraga fue diseñado para pillar fuera de juego al PSOE y José Luis Rodríguez Zapatero ha faltado en momentos claves de la campaña.
Touriño es ahora mejor candidato que en 2001, cuando no estaba a la altura de ciclón Fraga y ni siquiera de un entonces tronante Xosé Manuel Beiras. Pero sigue teniendo problemas de empatía, de proximidad con la gente. Esta vez ha sido más concreto y demostró conocer mejor el país, pero otra vez ha perdido un poco de fuelle y la coincidencia con la crisis europea no le ha ayudado.

Manuel Fraga se la ha jugado con el caos o yo. Apeló a su entrega y a lo que Galicia, en correspondencia, le debe. Pero pocos no votantes de Don Manuel creen ya esas urgencias, que demuestran el egocentrismo del patriarca incapaz de crear un heredero en 16 años de gobierno. Yo o el caos. El viejo adagio de los heraldos de la hecatombe.
Y a partir de ahí la locura: que si la oposición es indigna, que sin son traidores, que si gana Carod-Rovira, que si nadie ha hecho tanto por Galicia como el gran timonel.
Una campaña para convencidos poco atrayente para quienes buscan otro tipo de políticos, más pendientes de las necesidades de los ciudadanos, menos dados a la megalomanía y más entregados a la gestión de las pequeñas cosas.
Los nervios poco templados de un hombre de 82 años que teme perder el poder le traicionaron, y de ahí los insultos y exabruptos molestos para todos y que sobran en la España y la Galicia de 2005.

Lo peor, el control de la televisión por los partidos. Lo mejor, la adopción por el Bloque y por el PSOE de los blogs (o de su remedo), y la enorme movilización de colectivos ciudadanos en la Red y fuera de ella.