Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, es una política de buen ojo y cintura de delantero rápido y pillo. Ha visto el hueco del lío audiovisual y la bronca montada a cuenta de la nueva ley catalana y se ha apresurado a anunciar la supresión del Consejo Audiovisual de Madrid, creado en 2001 por su antecesor, enemigo político y ahora alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.
El resultado, los medios audiovisuales madrileños quedan bajo la supervisión directa del gobierno de la Comunidad para su concesión y funcionamiento administrativo, y de los jueces para cuestiones delictivas, civiles o penales.
Aguirre se apunta un tanto para aplauso general de los medios amigos. Refuerza ante la confiada opinión pública su imagen de líder liberal y da unos cuantos puyazos a queridos compañeros y enemigos, por aquello de ir ganando imagen pública por lo que pueda ser.
Dice Aguirre que lo hace para que sólo los jueces decidan sobre los contenidos de las televisiones y para evitar injerencias políticas. Será jaleada por sus partidarios, pero la jugada de la presidenta madrileña es driblar y amagar para esconder la pelota.
Aguirre cercena el desarrollo en Madrid de un órgano audiovisual independiente y retiene todas las competencias de control y vigilancia en el gobierno autónomo y la comisión técnica.
Lo que se vende como un triunfo de la libertad para los medios en realidad los somete administrativamente al ejecutivo sin órgano alguno de consejo ni intermediación. La veracidad es cosa de los jueces, pero las licencias son del gobierno regional.
La Ley de Contenidos Audiovisuales y Servicios Adicionales de 2001 no desarrolla un sistema de control como el de la nueva ley catalana, se parece mucho más a la anterior y a la que rige en otros países europeos o en Navarra y Andalucía.
Regula los medios audiovisuales de acuerdo a la directiva europea de Televisión sin Fronteras, que está también en reforma, y somete radios y televisiones a principios generales de control, fundamentalmente protección de los menores, pluralismo, respeto a la intimidad y el honor, e introduce alusiones a la veracidad y a la separación de información y opinión sin el desarrollo de las funciones de vigilancia que tiene el nuevo Consell de l'Audiovisual de Catalunya (CAC).
El Consejo Audiovisual de Madrid es puramente consultivo y no ha funcionado por falta de interés de los políticos. Cuando Esperanza Aguirre ha querido meter mano en el audiovisual lo ha hecho sin remilgos. Bien desafiando al gobierno central con la creación de un segundo canal autonómico, La Otra, o concediendo licencias muy sospechosas para el pluralismo.
Las autoridades audiovisuales independientes son una necesidad para un sector muy regulado y necesitado de licencias para un sistema que se va quedando viejo. Afortunadamente las ondas son cada día menos importantes, la televisión y la radio por internet, cable y satélite son el futuro, y ahí no hay licencia que valga porque no hay ocupación de espacio público.
Pero las licencias pervivirán porque la televisión y la radio por ondas, sean analógicas o digitales, existirán. Y para esa regulación lo mejor es que los políticos creen autoridades lo más independientes posible, con participación del sector, los profesionales y el público.
Pero no basta. Si Esperanza Aguirre quiere liberalizar el audiovisual madrileño lo mejor no es cerrar el consejo, sino independizarlo realmente y darle los poderes que ahora detenta el gobierno. Esos no cambian. Esperanza sabe lo que quiere.
P21 | Divididos entre la libertad y la tutela
viernes, diciembre 30, 2005
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7 comentarios:
Siguiendo en la línea de la política y el audiovisual acaban de conocerse las concesiones de la TDT para la Comunidad Valenciana, no por esperadas menos deprimentes. Te animo a que comentes la jugada si te ves con ánimos, yo estoy demasiado caliente.
Un saludo
Oh, la equidistancia. Aguirre cierra su Consejo Audiovisual (que por cierto, no era inconstitucional como el CAC) y es igual de perfida que Maragall, que abre su Consejo Audiovisual. Pues no, señor, pues no. Pero ya que los medios "no afines" asi lo ven, de ser Aguirre abriria un CAC identico al catalan y amenazaria con cerrar cualquier medio critico. Seria la unica forma de que algunos cayeran del guindo y vieran que no todo es igual ni equidistante.
La única equidistancia es la de nuestros políticos, terriblemente apasionados por controlar a los medios como sea. Por ley, concesiones o dinero. Esa es la tragedia.
Ojalá no tuviésemos que comentar en mucho tiempo más cosas como está.
Saludos
Lo de Esperanza Aguirre es de verguenza su forma de llevar su televisión pública. Quien haya visto los telediarios de Telemadrid, desde que Gallardón dejó la presidencia, habrá comprobado la brutal manipulación partidista que hacen. Sigue la línea de la época de Urdaci. La línea dura de la derecha.
En relación con la polémica sobre el futuro Consejo Estatal de los Medios Audiovisuales y su eventual capacidad para recortar la libertad de expresión, me he estado informando sobre Ofcom, el organismo equivalente que ya funciona en el Reino Unido. En este post comento algunos de los párrafos más curiosos de su reglamento, como el que le otorga le capacidad de revocar licencias. Me gustaría conocer tu opinión al respecto. Aprovecho para felicitarte por tu extraordinario blog.
"Si Esperanza Aguirre quiere liberalizar el audiovisual madrileño lo mejor no es cerrar el consejo, sino independizarlo realmente y darle los poderes que ahora detenta el gobierno."
Estás de coña, no? Si quiere liberalizar, tiene que acabar con la intervención, no dar más poder a otro organismo por muy independiente que sea. ¿Qué concepto tenéis de la libertad?
Con razón a las primeras de cambio nos estáis llamando fachas.
Menos mal que Esperanza quita controles para que los medios de comunicación puedan publicar libremente. Y lo que os molesta a los periodistas progres. Hay que ver lo que os duele la libertad.
Joder, Mao, que poco te enteras. Si sometes las televisiones al control directo del gobierno la comunidad, sin intermediario alguno, lo estás sometiendo directamente a los caprichos del presidente de turno.
Para tener una televisión independiente, debe hacer un organismo independiente que la controle, como es el Consejo Audiovisual. Es lo que pasa cuando se aplica la máxima de separación de proderes: Los jueces tienen el Consejo Superior de Justicia para defender su independencia de los demás poderes, por ejemplo.
Y es que hay personas que entienden el liberalismo de una manera muy peculiar: yo hago lo que me da la gana y los demás que se jodan...
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