lunes, febrero 07, 2005

Sospechas en la blogosfera

Los brumosos contornos entre marketing, periodismo y el poder de guía de los superusuarios

Nacho Escolar escribe un post sobre un libro (Conexión Habana, de Santiago Botello).
A Enrique Dans el post le suscita sospechas (también podemos llamarlas hipótesis) y redacta a su vez un post donde retumban conversaciones y noticias de los últimos días (la proliferación de blogs comerciales, la crisis de la credibilidad, los blogs y la empresa, los patrocinios de bitácoras, etc.).
En las hipótesis de Dans falta una. Habla mucho de marketing y nada de periodismo. ¿No funciona el periodismo de la misma forma?
Las editoriales presentan libros y los envían a los periodistas para que se hable de ellos, a poder ser, bien (escenarios 2 y 3 planteados por Dans, simplemente la obra gusta al comentarista).
¿No son muchas editoriales propiedad de los mismos conglomerados mediáticos que los medios? Entonces estamos en las hipótesis 4 y 5, intercambio económico. El dinero se reparte entre los dueños del mismo negocio. Medios y objeto informativo se retroalimentan.
Las hipótesis de Dans afectan también al periodismo cultural y de espectáculos. Y esa vinculación entre unos y otros está acabando con su credibilidad
Por eso, entre otras cosas, la gente ha vuelto a fiarse del boca a boca (sea físico o tecnológico) para leer un libro, ver una película o escuchar una canción.
¿No nos estamos volviendo locos demasiado pronto?
Nacho puntualiza y dice que simplemente el autor del libro es su amigo (hipótesis 1 de Dans). Pero la sospecha, el escenario, era evidente.
La solución está en la credibilidad y algo de eso que se llama ética periodística. En el marketing no existe. El marketing quiere vender, no informar, aunque si además lo hace con información entonces es mejor. Pero el marketing viral es sospechoso.
Muchos blogueros hablan de libros, música, películas y de unos se sospecha y de otros, no. Lo mismo ocurre con otros medios.
Si un libro de Alfaguara sale mucho y muy bien parado en El País o las pelis de Canal Plus son simpre las mejores, la gente se mosquea.
Si autores y columnistas comparten intereses en El Mundo o la película Lobo no deja de aparecer en el diario de Pedro J., el personal recela.
Normal.
En el Washington Post tienen (tenían) la norma de no presentar ni criticar los libros de autores de la casa. La rompieron el año pasado con Bob Woodward, director adjunto del diario, y su último libro sobre George W. Bush y la guerra contra el terror.
En todos lados cuecen habas, dicho de madre.
Periodismo (sea 1.0 o 3.0) y marketing (directo, viral o como sea) son primos en esto de los contenidos. Para evitar estafas sirve la misma receta: honestidad y transparencia.
Si usted hace un blog sobre aparatejos y no cuenta que lo patrocina Sony, es usted un sinvergüenza.
Si escribe un comentario sobre un libro que su empresa (holding o lo que sea) edita, está cometiendo un fraude con el lector.
Si hace cualquiera de esas cosas, es transparente y mantiene su independencia crítica y de criterio, es usted un buen profesional, o una buena persona, que tampoco hay tanto trecho.

Escolar.net | Conexión Habana
Enrique Dans | Blogs como herramientas de marketing
Merodeando | ¿Pagaría por un blog?
P21 | Asalto blog a la empresa
P21 | Transparencia, honestidad y lealtad a los ciudadanos
P21 | Los superusuarios confían en el boca a boca

9 comentarios:

ready dijo...

Muy interesante reflexión, Juan :-) de hecho, planteas los mismos interrogantes que muchas veces he debido plantearme en el ejercicio de mi actividad profesional.

He colaborado durante los últimos años con varios medios, en edición digital e impresa, que incorporan contenidos sobre Música, propuestas de Ocio y Cultura, Cine, etc...y he salido por la puerta trasera de una empresa de comunicación respaldada por un importante grupo editorial por el simple hecho de ser "buena persona" (o buen profesional). Indudablemente, la frontera que separa la comunicación publicitaria de la información veraz y rigurosa es con frecuencia invisible. Pero cuando estás dentro y no te identificas a la hora de renunciar a la ética y rigor profesional que requiere el buen periodismo, te das cuenta de que te expones a perder la oportunidad de trabajar en este ámbito. En cualquier caso, siempre quedará la duda sobre si esta información que publico sobre un artista amigo mío ha sido tratada con imparcialidad y desde un prisma objetivo, o por el contrario ha recibido un trato de favor por mi parte que hace disminuir su valor informativo convirtiendo esas líneas (reseña) en un mero escrito a modo de soporte publicitario. Un saludo,

t.

Anomia dijo...

Cuando era un pequeñajo le preguntaba al cura de mi pueblo: Padre, ¿cuándo va el Señor a separar los corderos de los cabritos? Y él me replicaba: Cuando la humanidad decida el momento del fin del mundo. Una respuesta que, pasado el tiempo, me resultó extraña y singular.

Lo que no me decía -quizás ni lo sabía- era que Dios no iba a hacer eso. Después de bajar en una nube iridiscente, rodeado de bellísimos alienígenas rubios, de ojos claros en tonos pastel -aliens USA's-, levemente achinados -aliens CHINA's-, vestidos con tejidos elaborados con derivados de organismos genéticamente modificados -aliens Desarrollados del Norte-. Sino que eso iba a ocurrir así, como está ocurriendo, con simples seres humanos que se van espontánea y libremente segregando porque no pueden comulgar con la prosa de esta civilización.

Hay periodistas con la suficiente consciencia del límite incuestionable del amor propio -corderos- y otros que, simplemente, «se venden» -cabritos-. Así de claro, así de simple. Y no digo a nadie: Vaya a ducharse al confesionario, tío coco. Me basta que practique el sentido del propio honor.

Por cierto, Sr. D. Juan, me alegro mucho por su pluma. Me refiero a aquella que escribe en su alma el sublime valor de un hombre transparente, periodista o lo que sea.

Saludos.

Miranda dijo...

MADREDEDIOS!!!!!!!!

Me voy a leer el Kempis a ver si me relajo.

M.

Nacho dijo...

Un artículo muy acertado Juan. Los blogs reflejan la vida misma con sus virtudes y defectos, sus excesos y carencias. Cuando el márketing acude a la blogosfera es porque ésta tiene unos tentáculos muy apetecibles. Yo soy un utópico del buen periodismo y aborrezco a los periodistas que se venden al mejor postor. Por desgracia abundan demasiado. Por eso estoy tan a gusto entre los bloggers. Es un periodismo paralelo en el que se respira libertad, creatividad y muchas ganas de soltar lo que cada uno piensa sin pasar por el manoseado filtro del dinero y la rentabilidad. Enhorabuena por tu página. Todos los días se aprende algo interesante.

Anónimo dijo...

Con que pudor planteas un problema que tiene una crudeza de una brutalidad muy otra, con patéticos ejemplos diarios de como la prensa más selecta nos vende venenos que cuelan muy hondo..

J.

Anónimo dijo...

Yo es que tampoco veo ningún tipo de problema en esto...si a me fio del criterio de una blog...y resulta que lo que me recomienda es una mierda...ten por cuenta que la proxima vez no me dejare aconsejar por ellos...a veces nos olvidamos que lo importante es saber tener criterio.

Anónimo dijo...

No hay mucho que añadir a lo que escriben Juan y Nacho sobre periodismo honesto. Del post original de Enrique Dans me molesta que se centre en quienes (hipotéticamente) promueven productos/servicios a cambio de contraprestaciones monetarias o de otro tipo. ¿Acaso no son igualmente reprobables quienes propagan ideas sociales y políticas previo pago?
-
Albert

Anónimo dijo...

Pero bueno,¿ Enrique Dans no vende el Instituto de Empresa cada tres post?

Acaso algunos autores de blog no se están vendiendo asi mimos para despues dar conferencias o que os salgan otras colaboraciones.


Carlos

Álvaro Ramírez dijo...

Planteas cosas muy importantes de discutir. Te he enlazado en:
http://submission.intermedia.uib.no/alvaro/archives/001070.html#more

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