Philip K. Dick murió hace 25 años pero sus ovejas eléctricas y sus replicantes nos persiguen con el brillo de sus ojos. Recuerdos de más allá de Orión convertidos en sentimientos. Política del consumismo frente a derechos y libertades. Bienestar de unos pocos frente a bien común. El ciborg sentimental cuida de su vida y se desentiende de los otros como si fueran máquinas inservibles.
El ciudadano de la razón, paradigma moderno, convertido en el homo eligens de Zygmunt Bauman en perfecta simbiosis con el mercado, también el político.
¿Eres un Blade Runner? Seguramente no. Hoy somos más bien replicantes, robots que pasan el test de Turing porque somos capaces de conversar y simular la razón cuando casi todo lo que nos mueve es el sentimiento.
Tantos años después de aquella película de lluvia ácida, el brillo de la pupila nos delata. Necesitamos una habitación china como las de John Searle para saber si somos humanos.
Se me juntan en la prensa del sábado los ecos de Dick con el barullo de razón y sentimientos de las últimas decisiones políticas.
Félix Ovejero avisa en ABC: "Para el republicanismo los ciudadanos no tienen otro compromiso que la defensa mutua de sus derechos y libertades. Discutimos y deliberamos, y eso se traduce en una ley que asegura la libertad (..) Cuando la deliberación entre ciudadanos se sustituye por la negociación entre pueblos, se ha quebrado ese ideal de justicia y de democracia".
La desaparición del bien común por el interés de unos cuantos, el nuevo tribalismo de las comunidades virtuales (diapositiva 11) y de los nacionalismos.
Vivimos la era de la desaparición de la ciudadanía y el albor del ciborg sentimental. Sentimos, es lo que nos diferencia de las máquinas -por ahora- y ampliamos nuestra sensorialidad y nuestra capacidad de comunicación interpersonal con el entorno y las herramientas digitales.
Empujados por la inmediatez del consumismo y la presión autoconstructiva de la identidad líquida nos reconocemos con los otros en el sentimiento. Las ideas no valen si la marca no está bien publicitada. Mejor concreciones cercanas, política de la vida cotidiana para estómagos acostumbrados a la rutina de la buena vida, que esfuerzos sin recompensa inmediata. ¡Qué cansado es ser martir o héroe! ¡Que lo sean los androides! A nosotros nos llega con la celebridad del buen momento (otra vez Bauman).
Sólo los androides trabajan en las minas exteriores, demasiado lejos de los centros comerciales.
Aquí vivimos la era hipermoderna. Sonríe al anuncio. Aceptamos las ideologías del bienestar, pero no las incomodidades para lograrlas. Somos abiertos y humanitarios, pero sólo lo justo, mientras el bienestar propio sobrepase el ajeno.
El estado se corta en rodajas para manejar mejor el bienestar propio. Vivir bien es mejor que ser libres y responsables. Ya lo dijo Rubert de Ventós con su definición del estado de las autonomías como el estado patrón, soberano y proveedor de las cosas de todos los días.
"Cuando la comunidad colapsa, la identidad se inventa", ha dicho Eric Hobsbawm. ¿Quién necesita mitos? Sólo la propaganda política. Al pueblo le llega con el bienestar, o su mito consumista.
"He visto naves en llamas..."
Retruécanos de la identidad líquida y la Ciudadanía 3.0
Pity would be no more,
If we did not make somebody Poor:
And Mercy no more could be,
If all were as happy as we
William Blake. The Human Abstract
Periodismo, medios e ideas | Journalism, media and ideas | Una mirada a los medios, los periodistas y las ideas de la sociedad de la información | A glimpse at the media, journalists and ideas in the information society
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Sunday, March 04, 2007
Friday, March 30, 2007
Apuros para el ciborg sentimental
"La libertad consiste, precisamente, en no pasar sin más de la emoción al acto". José Antonio Marina avisa. La pasión sentimentalista apura al ciborg sentimental para quitarnos raciocinio. La química y la biología de nuestro cerebro se altera con la saturación informativa y la política de los sentimientos.
Y así nos va.
El consumismo -de noticias, cosas, identidades, políticas- sacude el endocrino y nos hace correr con ese furor existencial de la vida líquida tan bien pintado por Zygmunt Bauman. La lujuria de vivir y sentir atrapa al ciudadano ciborg.
Observando a algunos políticos, protagonistas de la vida social, famosos de distinto pelo, medios y grupos sociales uno se pregunta si entendemos algo o somos una pasión encerrada en la habitación china de John Searle.
No entendemos nada, pero podemos repetir todo. Sentir y expresar hasta el paroxismo de la incomprensión disfrazada de discurso.
¿Está el fantasma de la máquina empujándonos al caos?
Quizá la aceleración es tan rápida que la necesidad de actuar (simulacro de ser) sólo nos deja espacio para el sentimiento. Y la libertad se reduce atrapada por la urgencia y la lujuria de vivir.
Lust for life. Iggy Pop
Y así nos va.
El consumismo -de noticias, cosas, identidades, políticas- sacude el endocrino y nos hace correr con ese furor existencial de la vida líquida tan bien pintado por Zygmunt Bauman. La lujuria de vivir y sentir atrapa al ciudadano ciborg.
Observando a algunos políticos, protagonistas de la vida social, famosos de distinto pelo, medios y grupos sociales uno se pregunta si entendemos algo o somos una pasión encerrada en la habitación china de John Searle.
No entendemos nada, pero podemos repetir todo. Sentir y expresar hasta el paroxismo de la incomprensión disfrazada de discurso.
¿Está el fantasma de la máquina empujándonos al caos?
Quizá la aceleración es tan rápida que la necesidad de actuar (simulacro de ser) sólo nos deja espacio para el sentimiento. Y la libertad se reduce atrapada por la urgencia y la lujuria de vivir.
Lust for life. Iggy Pop
Thursday, April 12, 2012
Project Glass: con Google en el ojo
Google llega a los
ojos. En la busca del aparato perfecto del ciborg sentimental, esa identidad tecnificada, social,
consumista y emocional que domina a los usuarios de las nuevas tecnologías.
Google presenta Project Glass, su prototipo de gafas de realidad
aumentada. Un paso inevitable en la integración del móvil, redes sociales, aplicaciones, búsquedas y
geolocalización con los usuarios. El camino más rápido para potenciar los
sentidos y el conocimiento: superar la biología con tecnología. ¿Queremos vivir
en un mundo filtrado por la visión de Google o cualquier otra megaempresa
tecnológica?
Los fundadores de
Google, Larry Page y Sergey Brin, son fervientes seguidores de Raymond Kurzweil
y la singularidad, una tesis para transcender la capacidad
humana más allá de las limitaciones biológicas gracias a la tecnología. La realidad aumentada y su
materialización en las aplicaciones móviles, su aplicación más cotidiana, se
perfeccionan con esas gafas que sitúan las ventajas del universo del teléfono
inteligente más cerca del cerebro (ya se investiga con lentillas), todavía con un aparato exógeno antes de su
implantación en nuestro cuerpo.
Ver a través de las
gafas de Google resucita fantasmas luditas y antitecnológicos, pero también
incógnitas sobre la información que nos rodea y nos llega en la vida cotidiana,
quién la domina, cómo se filtra, la privacidad y la apertura de los sistemas para
su control por los usuarios o su cierre en plataformas tecnológicas y
comerciales. ¿Visión potenciada o una mirada consumista y comercializada?
Project Glass ha
elegido una visión lúdica y despreocupada para su presentación. El protagonista
del vídeo se relaciona en las redes sociales, vive disfrutando sin asomo de
trabajo u obligaciones, se sorprende y fotografía grafitis y toca el ukelele.
El ciborg sentimental, consumista, dominado por emociones y relaciones, frente
al ideal ilustrado del ciudadano libre y racional.
Las gafas de Google
son un proyecto que rescata de la ciencia ficción la expansión del universo
móvil y las aplicaciones. Pero también una visión de nuestro futuro y un aviso
sobre cómo veremos el mundo que estamos creando.
Columna en los diarios de Vocento
Columna en los diarios de Vocento
Sunday, January 13, 2008
Paz, con religión o sin ella
Daos la paz, dice la liturgia católica. Paz, reclama Ulrich Beck en Dios es peligroso como alternativa religiosa.
La guerra es la paz, decía el Ministerio de la Verdad de 1984 (George Orwell). Esa misma es la paz de las religiones, construida sobre el cadalso de la sangre y las guerras de religión, advierte Beck.
El teórico de la sociedad del riesgo pide paz como bien supremo y resucita a Kant y a Richard Rorty. En tiempos donde la verdad no puede ser más que consenso, mejor que las religiones dediquen sus inspiraciones y llamamientos a la paz, porque la verdad siempre ha reinado entre los muertos.
Progreso intelectual claro. Pero Beck se deja atrapar por esta era de incertidumbres donde el ciborg sentimental no hace sino buscar refugio. Y de ahí la tentación religiosa.
Seamos religiosos, dice Beck, pero no pongamos a la religión en el altar de la verdad porque nos dividirá, nos hace eurocéntricos y peligrosos para el multiculturalismo y nos conduce al odio y la guerra.
Paz.
Abandonemos los dioses monoteístas, tan terribles, tan totalitarios, tan exigentes, para conformarnos con los dioses lares, las deidades domésticas de los romanos.
Oh, sí. Give the peace a chance.
Los lares son cómodos, prácticos y se pueden colocar en cualquier rincón. Como aquellas vírgenes que mi abuela y sus amigas beatas paseaban en las ornacinas portátiles, con su hucha para las pesetas.
El sociólogo alemán nos ofrece dioses pret-a-porter como alternativa a los dioses terribles, esos Cristos y Alás tan terribles.
Y recuerda a Ghandi, claro.
Cuenta Karen Armstrong en La gran transformación cómo los hindúes olvidaron mucho tiempo ha los dioses guerreros y terribles para recogerse en una comunión pacífica con el Cosmos muy adecuada en tiempos de urgencia ante la venganza ecológica de Gaia.
Beck se rinde:
"Presuponiendo que sea falso el ideal de la secularización, según el cual más modernidad significa menos religión, cabe plantearse con renovada urgencia la pregunta sobre la convivencia civilizada entre las grandes religiones: ¿Será posible un modelo de tolerancia interreligiosa en el que el amor a unos no implique odio a otros? Eso es, un modelo de tolerancia cuya meta no sea la verdad sino la paz".
Si después de tantos años no hemos podido acabar con la religión, mejor que nos demos más la paz, aunque sea en los templos, que seguir dándonos estopa de verdad bajo la mirada de dios.
¿Claudicación del laicismo?
¿Rendición del pacifismo ateo?
Al carajo, Beck. Convertir la religión en política y apostar por los dioses menores no nos salvará.
Hay que ser fuerte y mantener los principios de la paz perpetua kantianos y el republicanismo como garantes de la paz.
Los dioses, sean grandes y autoritarios o domésticos y de consumo masivo en pequeñas porciones y envasados al vacío, de casa adentro.
La tragedia del ciudadano líquido, ese miedoso ciborg sentimental del que tanto has hablado, es el miedo.
La cura no es la religión. Aunque el tratamiento se aplica con éxito en algunas unidades de atención al dolor.
La cura tampoco es la paz. Aunque es imprescindible para desmontar los infiernos del terror.
La paz y la convivencia son esenciales para la verdad consensuada de los ciudadanos de la modernidad reflexiva. Ironía y solidaridad, aconsejaba Rorty.
Y menos religión, aunque sea doméstica. Como los gatos, araña.
(La música de arriba es A love supreme, un himno religioso de John Coltrane)
Tuesday, September 23, 2008
Google entra en la identidad móvil con G1
Ya está. Google se lanza a por el mercado móvil, el de mayor futuro y eje de la convergencia digital, el auténtico aparato ciborg. Su primer teléfono basado en Android se ha presentado y es una buena alternativa contra el iPhone y Nokia, el líder del mercado de móviles.
Si será importante para el Gran Ciberleviatán que hasta los habitualmente discretos Larry Page y Sergey Brin se presentaron a lo Steve Jobs. ¡En patines!!! y fardando de software.
Puro toque Jobs para Google.
Algunas características que me llaman la atención:
Android. Un sistema operativo abierto para competir contra la tenaza de los operadores y los sistemas cerrados en los móviles. Google promete que ahora sí se podrá programar para sus teléfonos basados en esta tecnología.
Pantalla táctil pero sin renunciar al teclado. Como saben bien los usuarios de iPhone, el teclado virtual es bonito pero incómodo. Google no quiere caer en ese error con su primer teléfono de HTC, que hace tiempo usa esa doble alternativa.
El aparato preferido del ciborg sentimental es multitarea. Completamente integrado con las aplicaciones en red de Google, el software ya está en el móvil y su navegador es un pequeño Chrome. Un aparato de bolsillo completamente conectado por 3G y wifi a todo el software en internet que ofrece el Gran Buscador y otros avanzados del cloud computing. Y por supuesto a la mensajería instantánea y YouTube.
Y además conecta tus contactos con Google Maps, una interesante aplicación de geolocalización.
Música sin DRM directamente de Amazon Mp3. El iPhone es el iPod más grande y Nokia ofrece música en sus teléfonos. Google se alía desde el inicio con Amazon para comercializar directamente -pero sólo con conexión wifi- música sin sistema antiocopia.
Sin módem. Como el iPhone y en algunas BlackBerry no se puede usar como módem para el ordenador. Para los usuarios que siguen necesitando conectarse desde el portátil gana Nokia. La conexión a través de Nokia PC Suite es excelente sin tener que usar los escritorios de las operadoras.
En Europa estará a principios del año próximo, veremos con qué plan de precios, porque la revolución digital móvil necesita precios bajos, y más en plena crisis. En Estados Unidos será 20 dólares más barato que el iPhone y con dos planes de datos de 25 y 35 dólares con acceso ilimitado a web y sms acotados en el primero y libres en el segundo.
Saturday, April 21, 2007
El perfecto irresponsable
El líder del PP, Mariano Rajoy, ha ganado la batalla televisiva de las preguntas ciudadanas al presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Pero sólo si creemos a los expertos de la política de la simulación y a los datos de audiencia.
Los espectadores acudieron a la cita del programa Tengo una pregunta para usted fascinados por la videocracia y expectantes ante el líder de la oposición.
Mariano Rajoy estuvo suelto y cercano a pesar de las preguntas duras de varios ciudadanos. El dirigente popular mostró su faz más íntima y amable, la que despliega en los encuentros personales.
Rajoy, cara a cara, es mejor. Una opinión compartida por quienes conocen de cerca al político.
Pero el líder del PP mostró ante las preguntas de los ciudadanos su peor cara. La faz desdibujada de la irresponsabilidad.
Rajoy es el perfecto irresponsable. Sigue en esto las enseñanzas de Aznar, el impoluto.
El líder del PP no se considera responsable ante los ciudadanos. Ni siquiera para confesar un sueldo que depende de las arcas públicas (tanto el de diputado como el de partido). Tampoco para admitir las contradicciones de la fiera oposición de su partido al gobierno en temas de estado. Si se habla de corrupción urbanística, no sabe nada. Si del comportamiento de sus diputados en el Congreso, tampoco. De las alimentadas sospechas con interpelaciones parlamentarias y manifestaciones sobre la supuesta conspiración del 11-M, nada. ¿Los inmigrantes? Pero, señor Rajoy, ¿viajaban los emigrantes gallegos a América con contrato de trabajo?
Señor, Rajoy, usted ¿de qué es responsable?
La realidad catódica permite una accountability selectiva. El político televisivo se apropia sólo de lo bueno y rechaza lo malo. Los defectos no existen, las virtudes son más televisivas.
"La televisión favorece -voluntaria o involuntariamente- la emotivización de la política, es decir, una política dirigida y reducida a episodios emocionales". Giovanni Sartori definía así el falso efecto dionisíaco de la telerrealidad.
Y es lo único que importa a los políticos y a sus asesores.
Rajoy ganó si uno quiere creer en la derecha inexistente. Una derecha de verdad liberal y abierta que sea capaz de pasar sus negras páginas del pasado y reconozca, aunque sea tímidamente, la ilegitimidad de la dictadura franquista.
Pero la tele aguanta todo. El ciborg sentimental reclama más cercanía y la inteligencia a veces es dolorosa.
P21 | 80 céntimos fuera de la realidad
Tuesday, September 28, 2010
29S, una huelga pesimista
Huelga general contra la reforma laboral. Muchos están de acuerdo con la protesta contra los bandazos de la política económica del gobierno, pero pocos parecen dispuestos a secundarla. ¿Se puede hacer huelga general en crisis y con más de cuatro millones y medio de parados?
El derecho a la huelga es indiscutible en una democracia. Pero en la era hiperconsumista y de compromisos laxos del ciborg sentimental el éxito de la convocatoria es dudoso.
Sobre todo cuando nadie avizora una alternativa tras un eventual éxito de la convocatoria. El ejecutivo no tiene ideas ni margen para cambiar su política. El principal partido de la oposición y alternativa de gobierno defiende las tesis neoliberales de recorte del estado del bienestar y los servicios públicos.
La izquierda ha sido incapaz de plantear un discurso y una alternativa inteligente que convirtiera esa Ley de Economía Sostenible que se discute en el Congreso en una reforma profunda y social para el estado del bienestar en el siglo XXI.
La política y los gobiernos deben cambiar. Hacerse cada vez más inteligentes, capaces de interpretar mejor las claves del mundo actual y reaccionar con más eficacia y celeridad. Los sindicatos y las organizaciones de trabajadores y profesionales, también.
La huelga no "es una putada", como aseguró el secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo. Es la manifestación de la impotencia. De los sindicatos, del gobierno y de la política social.
Los parados están divididos sobre la convocatoria, según un sondeo reciente. Los sindicatos se conforman con un éxito relativo de participación.
A nadie dejará contento la protesta. No porque sea un desafío a las decisiones políticas aprobadas en el Parlamento -como argumentan El País y otros medios-, ni porque sea una huelga de caballeros que nadie quiera ganar, como defiende José María Ridao, uno de sus editorialistas más influyentes.
Sino porque tras la huelga general no avanzarán las alternativas necesarias para un cambio de sistema operativo en la economía, la sociedad y la política.
Daniel Innerarity, uno de los filósofos políticos más lúcidos en España, se queja de que "hoy la derecha es optimista y la izquierda pesimista".
El mayor peligro de la izquierda es la renuncia a las ideas, a la inteligencia política y a desarrollar las nuevas oportunidades de la sociedad de la información, la tecnología y la política.
El problema no es sólo regular los mercados y el capitalismo, sino abrirlos para redefinir la igualdad con mayores oportunidades, más participación e innovación social. Es el gran objetivo de la izquierda por el que vale la pena seguir luchando.
Como el recientemente desaparecido Tony Judt asegura en su último libro, vivimos una era de inseguridad. Una era de modernidad líquida donde la búsqueda del propio ser y de nuestro lugar en un mundo que corre a la velocidad de las redes consume más tiempo y recursos que nunca.
"La inseguridad alimenta el miedo. Y el miedo -miedo al cambio, miedo al declive, miedo de los extraños y de un mundo no familiar- está corroyendo la confianza y la interdependencia en la que las sociedades descansan".
Las palabras de Judt son la denuncia de la melancolía. Contra ellas el gobierno inteligente, la innovación social, el cuarto sector -empresas sociales sin ánimo de lucro-, la lucha por la sostenibilidad y la necesidad de reformar la partitocracia estatal y autonómica para cambiar la pesadez de la burocracia por un estado plataforma: dedicado a crear las infraestructuras -materiales y estructurales-, las instituciones, las leyes, los espacios y contenidos públicos para el desarrollo y la ampliación de la oferta de la iniciativa social.
Un estado abierto y transparente donde los procomunes, el dominio público que es de todos, sirva para aumentar la innovación, la educación, los servicios públicos, la cultura, la ciencia y la red sobre la que tejer la participación ciudadana para reconstruir consensos como los que se han roto entre la patronal y los sindicatos, entre los trabajadores y una economía cada vez más financiera y menos productiva.
Los sindicatos necesitan salir de su trampa burocrática y cambiar sus estrategias. De lo contrario serán instituciones zombies, como alertaba hace tiempo Ulrich Beck.
Una huelga general podría haber sido sustituida por otro tipo de acciones con más garantías de respaldo popular. Más aceptables para los ciudadanos que no quieren arriesgar su inseguridad, su falta de acuerdo con la estrategia sindical o sus propias precariedades.
Una señal para una política más participativa y más inteligente contra las reformas impuestas por la trampa de una ideología convertida en verdad económica y esa apatía conformista que Paul Krugman denomina la falacia de la sabiduría convencional.
La condena a la melancolía de la izquierda.
El derecho a la huelga es indiscutible en una democracia. Pero en la era hiperconsumista y de compromisos laxos del ciborg sentimental el éxito de la convocatoria es dudoso.
Sobre todo cuando nadie avizora una alternativa tras un eventual éxito de la convocatoria. El ejecutivo no tiene ideas ni margen para cambiar su política. El principal partido de la oposición y alternativa de gobierno defiende las tesis neoliberales de recorte del estado del bienestar y los servicios públicos.
La izquierda ha sido incapaz de plantear un discurso y una alternativa inteligente que convirtiera esa Ley de Economía Sostenible que se discute en el Congreso en una reforma profunda y social para el estado del bienestar en el siglo XXI.
La política y los gobiernos deben cambiar. Hacerse cada vez más inteligentes, capaces de interpretar mejor las claves del mundo actual y reaccionar con más eficacia y celeridad. Los sindicatos y las organizaciones de trabajadores y profesionales, también.
La huelga no "es una putada", como aseguró el secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo. Es la manifestación de la impotencia. De los sindicatos, del gobierno y de la política social.
Los parados están divididos sobre la convocatoria, según un sondeo reciente. Los sindicatos se conforman con un éxito relativo de participación.
A nadie dejará contento la protesta. No porque sea un desafío a las decisiones políticas aprobadas en el Parlamento -como argumentan El País y otros medios-, ni porque sea una huelga de caballeros que nadie quiera ganar, como defiende José María Ridao, uno de sus editorialistas más influyentes.
Sino porque tras la huelga general no avanzarán las alternativas necesarias para un cambio de sistema operativo en la economía, la sociedad y la política.
Daniel Innerarity, uno de los filósofos políticos más lúcidos en España, se queja de que "hoy la derecha es optimista y la izquierda pesimista".
El mayor peligro de la izquierda es la renuncia a las ideas, a la inteligencia política y a desarrollar las nuevas oportunidades de la sociedad de la información, la tecnología y la política.
El problema no es sólo regular los mercados y el capitalismo, sino abrirlos para redefinir la igualdad con mayores oportunidades, más participación e innovación social. Es el gran objetivo de la izquierda por el que vale la pena seguir luchando.
Como el recientemente desaparecido Tony Judt asegura en su último libro, vivimos una era de inseguridad. Una era de modernidad líquida donde la búsqueda del propio ser y de nuestro lugar en un mundo que corre a la velocidad de las redes consume más tiempo y recursos que nunca.
"La inseguridad alimenta el miedo. Y el miedo -miedo al cambio, miedo al declive, miedo de los extraños y de un mundo no familiar- está corroyendo la confianza y la interdependencia en la que las sociedades descansan".
Las palabras de Judt son la denuncia de la melancolía. Contra ellas el gobierno inteligente, la innovación social, el cuarto sector -empresas sociales sin ánimo de lucro-, la lucha por la sostenibilidad y la necesidad de reformar la partitocracia estatal y autonómica para cambiar la pesadez de la burocracia por un estado plataforma: dedicado a crear las infraestructuras -materiales y estructurales-, las instituciones, las leyes, los espacios y contenidos públicos para el desarrollo y la ampliación de la oferta de la iniciativa social.
Un estado abierto y transparente donde los procomunes, el dominio público que es de todos, sirva para aumentar la innovación, la educación, los servicios públicos, la cultura, la ciencia y la red sobre la que tejer la participación ciudadana para reconstruir consensos como los que se han roto entre la patronal y los sindicatos, entre los trabajadores y una economía cada vez más financiera y menos productiva.
Los sindicatos necesitan salir de su trampa burocrática y cambiar sus estrategias. De lo contrario serán instituciones zombies, como alertaba hace tiempo Ulrich Beck.
Una huelga general podría haber sido sustituida por otro tipo de acciones con más garantías de respaldo popular. Más aceptables para los ciudadanos que no quieren arriesgar su inseguridad, su falta de acuerdo con la estrategia sindical o sus propias precariedades.
Una señal para una política más participativa y más inteligente contra las reformas impuestas por la trampa de una ideología convertida en verdad económica y esa apatía conformista que Paul Krugman denomina la falacia de la sabiduría convencional.
La condena a la melancolía de la izquierda.
Sunday, February 01, 2009
Simplicidad+profundidad+empatía
Marcos Foglia, gerente de contenidos digitales de Clarín, charla con Manuel Gago sobre la evolución de los medios digitales y apunta un par de rasgos que para mí son esenciales:
SIMPLICIDAD+PROFUNDIDAD
A esas necesidades de los medios futuros le añadiría la dimensión social y la tecnológica para conseguir EMPATÍA con el medio y con el resto del público. Una actitud racional y crítica donde también se consiguen conocimientos a través de un relato donde no se huye de los sentimientos, imprescincibles en la era del ciborg sentimental.
Muchas de esas ideas están presentes en el apuesta hiperlocal y por las comunidades informativas del nuevo Díaadía.com.ar, recién lanzado en pleno verano austral en versión beta.
por
Unknown
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7:26 PM
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Friday, January 25, 2008
Códigos para los blogs en la Catosfera
Comienza la Catosfera, la reunión de los blogs catalanes, y esta tarde estaré en Granollers para debatir con Vicent Partal, director de Vilaweb, y moderados por Saül Gordillo sobre los blogs y la ética bloguera.
Esa ética innecesaria, a mi modo de ver. Me preocupa mucho más el activismo digital, la capacidad de ampliar el espacio público, el debate democrático y los estímulos críticos que se pueden enviar a la sociedad por los nuevos medios digitales que los límites de esa acción.
En la era de la corrección política ningún código más necesario que el de los hackers, los piratas, los ciberdisidentes, los agitadores en internet y en la calle.
Para códigos ya están los demás.
El verdadero problema de la posmodernidad es cómo fagocita cualquier movimiento crítico y lo convierte en una fortaleza para el sistema.
Es el debate clásico de la sociología y la política posterior a los idealismos del 68. Ahora que surgen los políticos postsesentayochistas, los que superan la brecha generacional de los baby boomers, ya todo vale.
El fin de las ideologías. Son tecnócratas, de mirada global, cómodos con la tecnología, más idealistas, menos ideológicos y menos interesados en viejos debates. Son el sistema y están cómodos en él. Así los definen.
Políticos blandos para la piel susceptible del ciborg sentimental.
Y con ellos religiones a la carta con dioses domésticos y otros sistemas de tranquilidad asegurada a mayor gloria del macrocorporaciones de lo global. Por cierto, estos días se celebra el gran sarao de Davos. El espectáculo del poder blando.
Protestas y estás en el sistema. Estos días se celebran los 30 años de The Clash y los Sex Pistols andan por ahí de nuevo como una parodia de sí mismos.
El Clandestino de Manu Chao ya es un clásico de las listas de éxitos y todos nos cortamos al hacer pintadas porque tenemos asumida una cierta noción tranquila del espacio público.
Da miedo apoyar a los revolucionarios. Enseguida te tachan de terrorista.
Pero sigo de acuerdo con JM Coetzee y su recuperación de la teoría clásica de la democracia como el mejor sistema de perpetuar el poder. No como la mejor forma de gobernar para los ciudadanos.
Por eso, para que la democracia sea algo más que una interfaz débil del poder, para que no siga gobernada por los siete samurais de Akira Kurosawa, el activismo es imprescindible.
Sin reglas.
O con ellas.
Pero activismo.
Coincido con algunas reglas de códigos blogueros, sobre todo cuando refuerzan el carácter personal de los blogs.
Los blogs son un desastre cuando pretenden ser medios. Su éxito es su fracaso.
O mantenemos una blogosfera como espacio público libre, con las únicas reglas de la conversación entre personas, lo más sincera y transparente posible, acceso amplio con aspiraciones de universal y sin filtros ni cortapias, crítica, sin repetir los modos y reglas de la vida real o entonces sólo seremos replicantes.
Mantengo algunas ideas expresadas ya hace tiempo y defiendo que los blogs no deben ser medios, sino personas.
O serán sólo una cacofonía de ideas y enlaces.
Algunas impresiones en Twitter
Esa ética innecesaria, a mi modo de ver. Me preocupa mucho más el activismo digital, la capacidad de ampliar el espacio público, el debate democrático y los estímulos críticos que se pueden enviar a la sociedad por los nuevos medios digitales que los límites de esa acción.
En la era de la corrección política ningún código más necesario que el de los hackers, los piratas, los ciberdisidentes, los agitadores en internet y en la calle.
Para códigos ya están los demás.
El verdadero problema de la posmodernidad es cómo fagocita cualquier movimiento crítico y lo convierte en una fortaleza para el sistema.
Es el debate clásico de la sociología y la política posterior a los idealismos del 68. Ahora que surgen los políticos postsesentayochistas, los que superan la brecha generacional de los baby boomers, ya todo vale.
El fin de las ideologías. Son tecnócratas, de mirada global, cómodos con la tecnología, más idealistas, menos ideológicos y menos interesados en viejos debates. Son el sistema y están cómodos en él. Así los definen.
Políticos blandos para la piel susceptible del ciborg sentimental.
Y con ellos religiones a la carta con dioses domésticos y otros sistemas de tranquilidad asegurada a mayor gloria del macrocorporaciones de lo global. Por cierto, estos días se celebra el gran sarao de Davos. El espectáculo del poder blando.
Protestas y estás en el sistema. Estos días se celebran los 30 años de The Clash y los Sex Pistols andan por ahí de nuevo como una parodia de sí mismos.
El Clandestino de Manu Chao ya es un clásico de las listas de éxitos y todos nos cortamos al hacer pintadas porque tenemos asumida una cierta noción tranquila del espacio público.
Da miedo apoyar a los revolucionarios. Enseguida te tachan de terrorista.
Pero sigo de acuerdo con JM Coetzee y su recuperación de la teoría clásica de la democracia como el mejor sistema de perpetuar el poder. No como la mejor forma de gobernar para los ciudadanos.
Por eso, para que la democracia sea algo más que una interfaz débil del poder, para que no siga gobernada por los siete samurais de Akira Kurosawa, el activismo es imprescindible.
Sin reglas.
O con ellas.
Pero activismo.
Coincido con algunas reglas de códigos blogueros, sobre todo cuando refuerzan el carácter personal de los blogs.
Los blogs son un desastre cuando pretenden ser medios. Su éxito es su fracaso.
O mantenemos una blogosfera como espacio público libre, con las únicas reglas de la conversación entre personas, lo más sincera y transparente posible, acceso amplio con aspiraciones de universal y sin filtros ni cortapias, crítica, sin repetir los modos y reglas de la vida real o entonces sólo seremos replicantes.
Mantengo algunas ideas expresadas ya hace tiempo y defiendo que los blogs no deben ser medios, sino personas.
O serán sólo una cacofonía de ideas y enlaces.
Algunas impresiones en Twitter
Sunday, April 01, 2007
Test de moral
Moral Sense Test (Encuesta de Juicio Moral). Atrévete a medir tu moralidad. Las emociones conducen al ciborg sentimental.
Thursday, April 23, 2009
Susan nos salva
Perfecto. La cenicienta inglesa Susan Boyle arrasa en la televisión, internet y la prensa. Todos fascinados por el triunfo de una desempleada fea, que ha pasado los últimos años de su vida cuidando a su madre anciana y que una vez ya intentó cantar en televisión para fracasar, nerviosa. Pero Susan se reivindica ahora, reina de YouTube, con una canción de Los Miserables, el musical basado en la novela de Víctor Hugo sobre la bondad del convicto Jean Valjean y su amor por su adoptada hija Cosette.
Sorpresa en el paraíso de la telerrealidad.
Susan Boyle embelesa a millones de personas tras su actuación en un concurso de la televisión británica porque es fea, su canción es triste y porque sorprende como la trama de la pequeña Cosette y su valiente Jean Valjean en una era de pobreza y revoluciones.
La defensa de los desfavorecidos sigue haciendo clic en el corazoncito del ciborg sentimental. Expiamos remordimientos en la tele ahora que los confesionarios desgastan menos rodillas. El éxito de Susan nos hace buenos. Con lloros redimimos nuestro desprecio por los pobres, los feos y los desvaídos. Lloremos juntos un poco como por Jake Goody, la estrella de Big Brother que vendió su muerte de cáncer a la televisión para garantizar el futuro de sus hijos. Como Jean Valjean, moribundo, confesando al confundido Mario, prometido de su pequeña Cosette, que pueden disfrutar el dinero que les deja porque es legal. Como legal es la hipocresía audiovisual que nos deja a todos tranquilos y a las televisiones beneficiadas.
Susan Boyle podría ser un espectáculo británico, donde el tirón del sensacionalismo no ceja ni con la crisis de la prensa que achica las ventas de los diarios. Pero ahora es una estrella global gracias a la replicación de los formatos televisivos y la catedral YouTube. Susan arranca a cantar y nadie queda indiferente. Unos empalagados por el pastelón, la mayoría con lágrima fácil. Triunfa Susan y nos hace buenos a todos como a los despiadados jurados del programa. Confiesan su prejuicio y se redimen. Susan nos salva.
Columna para Vocento y otros medios
Sorpresa en el paraíso de la telerrealidad.
Susan Boyle embelesa a millones de personas tras su actuación en un concurso de la televisión británica porque es fea, su canción es triste y porque sorprende como la trama de la pequeña Cosette y su valiente Jean Valjean en una era de pobreza y revoluciones.
La defensa de los desfavorecidos sigue haciendo clic en el corazoncito del ciborg sentimental. Expiamos remordimientos en la tele ahora que los confesionarios desgastan menos rodillas. El éxito de Susan nos hace buenos. Con lloros redimimos nuestro desprecio por los pobres, los feos y los desvaídos. Lloremos juntos un poco como por Jake Goody, la estrella de Big Brother que vendió su muerte de cáncer a la televisión para garantizar el futuro de sus hijos. Como Jean Valjean, moribundo, confesando al confundido Mario, prometido de su pequeña Cosette, que pueden disfrutar el dinero que les deja porque es legal. Como legal es la hipocresía audiovisual que nos deja a todos tranquilos y a las televisiones beneficiadas.
Susan Boyle podría ser un espectáculo británico, donde el tirón del sensacionalismo no ceja ni con la crisis de la prensa que achica las ventas de los diarios. Pero ahora es una estrella global gracias a la replicación de los formatos televisivos y la catedral YouTube. Susan arranca a cantar y nadie queda indiferente. Unos empalagados por el pastelón, la mayoría con lágrima fácil. Triunfa Susan y nos hace buenos a todos como a los despiadados jurados del programa. Confiesan su prejuicio y se redimen. Susan nos salva.
Columna para Vocento y otros medios
Wednesday, July 04, 2007
iPhone abierto, ciudadanos más libres
Lo mejor de Apple siempre ha sido el diseño. Lo peor, el sistema propietario. Jon Lech Johansen ha encontrado la forma de activar el iPhone, el nuevo teléfono móvil de Apple sin pasar por las operadoras. Un auténtico día de la independencia, asegura.
No le falta razón, los móviles son una parte fundamental de la identidad del ciborg sentimental.
Los móviles ya son parte de nuestra identidad digital. ¿Cómo estar sojuzgado por una operadora de telefonía? Independencia.
Steve Jobs debería apuntar y rectificar como ha hecho con la música. Para ser el apóstol de los ciudadanos digitales debe construir cacharros que los liberen, no que los aten.
Acuérdate, Jobs: Think different.
No le falta razón, los móviles son una parte fundamental de la identidad del ciborg sentimental.
Los móviles ya son parte de nuestra identidad digital. ¿Cómo estar sojuzgado por una operadora de telefonía? Independencia.
Steve Jobs debería apuntar y rectificar como ha hecho con la música. Para ser el apóstol de los ciudadanos digitales debe construir cacharros que los liberen, no que los aten.
Acuérdate, Jobs: Think different.
Sunday, February 17, 2008
Emociones para disimular la falta de política
Es la maldición de la postpolítica. Donde las ideas y las ideologías están vacías sólo queda la representación emocional. Sólo de esa forma el votante sigue siendo ciudadano y apuesta por la democracia formal en la era del ciborg sentimental.
Al PSOE y al PP sólo les quedan las emociones y la empatía con los votantes para ganar votos. "El mensaje tiene que ganar en contundencia y en intensidad emocional", dice un documento interno del equipo socialista de campaña.
A Zapatero el PP le ha robado la cartera. Frente a la defensa de las realizaciones de cuatro años de gobierno marcados por el debate territorial, el terrorismo y las políticas de derechos sociales (igualdad, ampliación de derechos, dependencia, ciudadanía, etc.) Rajoy ha desenfundado con la biopolítica y la economía para hacer estallar los planteamientos de precampaña.
El líder del PP ofrece seguridad donde el miedo produce más inseguridad que la realidad. Autoridad y firmeza contra el tembleque del votante miedoso. Identificación con los grupos sociales más próximos: católicos, nostálgicos de una España más una, afectados por diversos enemigos (de Afinsa a la AVT) y una apelación a la confianza.
"Usted fíese de mí. Puede estar de acuerdo conmigo o no, pero fíese de mí", le dijo Rajoy a Buenafuente en su entrevista de la pasada semana.
Y le dijo algo más: "Yo defiendo los principios del socialismo, los que el PSOE y el gobierno de Zapatero han abandonado". Y Bono se estremeció en su sillón de las oportunidades perdidas.
Alfonso Guerra, seguro, masculló y pensó en cómo el PSOE se ha dejado arrebatar la imagen de único partido popular nacional.
Emociones para el votante que entrega su papeleta como el que cambia cupones de descuento en el supermercado.
Se trata de que se vote sin pensar. Rápido. Con el corazón, no con la cabeza.
"Tenemos la tarea ineludible de cortar de raíz y con toda contundencia el intento de Rajoy de ganar proximidad con un discurso de corte populista. Rajoy tiene acuñada la imagen de un politico alejado de los ciudadanos y no podemos permitir que corrija esa imagen", reflexiona el PSOE.
Y en el PP se afanan por acercar el candidato no a sus votantes, con los que ya se identifica, ni con los votantes volátiles, a los que gana por la biopolítica del miedo. Rajoy va a por los socialistas modosos y los desencantados con Zapatero. La izquierda que no se fía de propuestas sin política.
Y la fácil preocupación por la economía siempre ayuda.
En identificación emocional Zapatero gana a Rajoy en las encuestas. Los dos se la jugarán en los nuevos anuncios televisivos de campaña y en los debates electorales.
Y ante tan poca diferencia en juego, los grupos sociales de apoyo, los que pueden inclinar a ciertos votantes a través de propuestas muy concretas (ecologismo, contra el canon, por la familia tradicional, por los derechos de los homosexuales, trabajadores autónomos, etc.) cobran una gran importancia.
En la biopolítica importa lo que está más cerca. La satisfacción de problemas inmediatos unidos para construir las identidades frágiles superan a un bien común desvanecido. Es la volubilidad de la ciudadanía 3.0.
Zapatero y Rajoy se baten en los escenarios emotivos de la política del espectáculo y también en la guerrilla del activismo de las coaliciones frágiles perseguidoras de soluciones a problemas de grupo. Concretos. Urgentes.
La pregunta de JM Coetzee en Diario de un mal año tiene cada vez más importancia: en democracia, "¿quién sirve a quién? ¿quién es el siervo y quién el amo?
Las tendencias electorales del último mes en Google Trends y la diferencia política y emocional:
Al PSOE y al PP sólo les quedan las emociones y la empatía con los votantes para ganar votos. "El mensaje tiene que ganar en contundencia y en intensidad emocional", dice un documento interno del equipo socialista de campaña.
A Zapatero el PP le ha robado la cartera. Frente a la defensa de las realizaciones de cuatro años de gobierno marcados por el debate territorial, el terrorismo y las políticas de derechos sociales (igualdad, ampliación de derechos, dependencia, ciudadanía, etc.) Rajoy ha desenfundado con la biopolítica y la economía para hacer estallar los planteamientos de precampaña.
El líder del PP ofrece seguridad donde el miedo produce más inseguridad que la realidad. Autoridad y firmeza contra el tembleque del votante miedoso. Identificación con los grupos sociales más próximos: católicos, nostálgicos de una España más una, afectados por diversos enemigos (de Afinsa a la AVT) y una apelación a la confianza.
"Usted fíese de mí. Puede estar de acuerdo conmigo o no, pero fíese de mí", le dijo Rajoy a Buenafuente en su entrevista de la pasada semana.
Y le dijo algo más: "Yo defiendo los principios del socialismo, los que el PSOE y el gobierno de Zapatero han abandonado". Y Bono se estremeció en su sillón de las oportunidades perdidas.
Alfonso Guerra, seguro, masculló y pensó en cómo el PSOE se ha dejado arrebatar la imagen de único partido popular nacional.
Emociones para el votante que entrega su papeleta como el que cambia cupones de descuento en el supermercado.
Se trata de que se vote sin pensar. Rápido. Con el corazón, no con la cabeza.
"Tenemos la tarea ineludible de cortar de raíz y con toda contundencia el intento de Rajoy de ganar proximidad con un discurso de corte populista. Rajoy tiene acuñada la imagen de un politico alejado de los ciudadanos y no podemos permitir que corrija esa imagen", reflexiona el PSOE.
Y en el PP se afanan por acercar el candidato no a sus votantes, con los que ya se identifica, ni con los votantes volátiles, a los que gana por la biopolítica del miedo. Rajoy va a por los socialistas modosos y los desencantados con Zapatero. La izquierda que no se fía de propuestas sin política.
Y la fácil preocupación por la economía siempre ayuda.
En identificación emocional Zapatero gana a Rajoy en las encuestas. Los dos se la jugarán en los nuevos anuncios televisivos de campaña y en los debates electorales.
Y ante tan poca diferencia en juego, los grupos sociales de apoyo, los que pueden inclinar a ciertos votantes a través de propuestas muy concretas (ecologismo, contra el canon, por la familia tradicional, por los derechos de los homosexuales, trabajadores autónomos, etc.) cobran una gran importancia.
En la biopolítica importa lo que está más cerca. La satisfacción de problemas inmediatos unidos para construir las identidades frágiles superan a un bien común desvanecido. Es la volubilidad de la ciudadanía 3.0.
Zapatero y Rajoy se baten en los escenarios emotivos de la política del espectáculo y también en la guerrilla del activismo de las coaliciones frágiles perseguidoras de soluciones a problemas de grupo. Concretos. Urgentes.
La pregunta de JM Coetzee en Diario de un mal año tiene cada vez más importancia: en democracia, "¿quién sirve a quién? ¿quién es el siervo y quién el amo?
Las tendencias electorales del último mes en Google Trends y la diferencia política y emocional:
Monday, January 26, 2009
Un presidente no debe tener red social
Los responsables de Organizing for America, la nueva red social demócrata.Un presidente no debe tener red social propia. Al menos legalmente. Barack Obama la seguirá teniendo, como ya he comentado, pero para evitar problemas legales la ha derivado al Partido Demócrata, como contábamos ayer en Público.
The New York Times indaga en la nueva estructura dirigida a transferir la base electoral de Obama y sus seguidores en las redes sociales al Partido Demócrata y para impulsar la elección de sus candidatos en las elecciones estatales y locales. Su nombre: Organizarse por América (Organizing for America), anunciada hace unos días por el presidente.
Un cambio en la estructura demócrata que ha llevado al primer candidato 2.0, Howard Dean, a la renuncia como presidente del partido después de haber convertido a los demócratas en una red social.
Business Week descubre el trabajo de Spotlight Analysis, una de las empresas demócratas especialistas en manejo de datos de votantes como Vote Activation Network, de la que ya hablábamos en el reportaje de Público.
Spotlight Analysis está formada por ex miembros del equipo de Bill Clinton que trabajaron con Mark J. Penn en el descubrimiento de microtendencias o tribus.
El objetivo es convertir en votantes a personas que no lo son o que cambian su voto más por valores y adscripción identitaria y de costumbres que por una reflexión política.
Así es la nueva democracia y por eso encajan tan bien con ella las herramientas de las redes sociales. El público ilustrado de Habermas es cada vez menos importante y el ensueño de la teoría crítica de la escuela de Francfurt se mantiene en ciertos espacios, creativos y críticos, pero gana la política de la identidad con el neotribalismo del ciborg sentimental.
Perfecto para un candidato postpolítico como Obama, que ahora quiere traspasar su estrategia postpartidos a los demócratas.
Tuesday, April 06, 2010
iPad, sólo para hiperconsumidores
El iPad es para consumir, no para producir ni para compartir.
Esa es la diferencia fundamental con la era del PC. Los ordenadores eran hasta hace poco, sobre todo desde la gran expansión de internet, el software libre y el cloud computing lo más parecido a las máquinas espirituales e inteligentes prometidas por Ray Kurzweil.
Pero Steve Jobs golpea siempre en la tecla del ciborg sentimental, como ya hizo con el iPhone.
iPad es la última creación que hace retroceder la esperanza de los contenidos abiertos y útiles con la garantía del consumo fácil e inmediato, gran usabilidad y un diseño sensorial, mucho camino andado los últimos años.
Por ahora ha conseguido ser otro éxito de marketing, atrapar una gran cantidad de publicidad gratis en todos los medios -nuevos y tradicionales, digitales y analógicos, aunque menos en estos últimos- y aumentar el precio tanto de los ebooks como de los diarios digitales.
A través de las aplicaciones los proveedores vuelven a controlar los contenidos y los consumidores vuelven a perder derechos. Las aplicaciones permiten aumentar el negocio de pago por acceso a través de una nueva plataforma y hasta se pierden una gran cantidad de funcionalidades comunes ya en la web, como los enlaces y los comentarios.
Los primeros datos dejan claro qué se espera del iPad: libros, televisión (gracias a Netflix), la esperanza de sostener la utilidad del PC y que iWork permita utilizar las herramientas necesarias para la mínima productividad cotidiana sin exigencias de trabajo.
Pero el iPad es además un aparato egoísta, para no compartir. Parte de la filosofía de un consumo personal de contenidos por su propia propuesta física: un aparato portátil, pero no móvil, para consumir el ocio total en el sillón.
Con contenidos diseñados para no compartir y reforzar los derechos de propiedad intelectual de sus autores y comercializadores. Al contrario de lo que ocurre con las aplicaciones de Kindle o Barnes&Noble para leer ebooks, ni siquiera puedes leer con iBooks -la aplicación de libros para iPad- los mismos títulos en tu iPhone o tu ordenador. Por eso algunos creen que su lanzamiento será un revulsivo para la venta de libros digitales de Amazon y B&N.
Y ni hablar de compartir tus contenidos con tu familia o amigos a no ser que les dejes el aparato.
Otra vez el contenido aferrado a la plataforma, a su soporte físico.
Ni multitarea, ni estándares abiertos y un control férreo de los contenidos y las aplicaciones para controlar su negocio.
Por todas estas razones no es de extrañar que muchos medios sientan la atracción del nuevo soporte. Confían en recuperar un control y un negocio que creían perdidos.
Al contrario de lo que ocurrió con el principio de la web, el iPad llega sin pecado original. Si en el principio de la web todo se convirtió en gratuito, en el nuevo aparato de Apple todo está diseñado para un negocio que los medios no quieren que se vuelva a escurrir entre sus manos como ocurrió con la web.
Es la esperanza para los contenidos de pago cuando muchos están convencidos de la fidelización del hiperconsumidor al aparato.
Por eso los medios están dispuestos a pagar un 30% de sus ingresos a Apple, inteligente al mejorar el margen tiránico de empresas como Amazon (70% de la facturación). Apple cobra a los medios el equivalente al coste de distribución del papel con tal de volver a tener un canal de difusión controlado y con posibilidades de rentabilización.
Y por eso les acompañan los anunciantes, todavía apegados a las viejas formas del negocio.
Eso sí, los usuarios siguen prefiriendo las aplicaciones gratuitas para acceder a los medios.
El iPad resume las tendencias de una nueva era de los contenidos digitales: de más consumo, menos participación o interactividad, y apertura de contenidos y medios. Donde la viralidad de las redes sociales se reduce a marketing y el usuario vuelve a ser un consumidor.
En esas limitaciones a la explosión abierta de la web fían los medios y los productores de contenidos digitales la viabilidad de un negocio hasta ahora muy difícil.
Apple se confirma como gran dominador de la electrónica de consumo. Ganan los medios, pierden los consumidores. El desafío será encontrar un equilibrio para satisfacer a ambos y triunfar en esta nueva plataforma que vuelve a reiniciar la cultura para trasmutarla en puro consumo.
Esa es la diferencia fundamental con la era del PC. Los ordenadores eran hasta hace poco, sobre todo desde la gran expansión de internet, el software libre y el cloud computing lo más parecido a las máquinas espirituales e inteligentes prometidas por Ray Kurzweil.
Pero Steve Jobs golpea siempre en la tecla del ciborg sentimental, como ya hizo con el iPhone.
iPad es la última creación que hace retroceder la esperanza de los contenidos abiertos y útiles con la garantía del consumo fácil e inmediato, gran usabilidad y un diseño sensorial, mucho camino andado los últimos años.
Por ahora ha conseguido ser otro éxito de marketing, atrapar una gran cantidad de publicidad gratis en todos los medios -nuevos y tradicionales, digitales y analógicos, aunque menos en estos últimos- y aumentar el precio tanto de los ebooks como de los diarios digitales.A través de las aplicaciones los proveedores vuelven a controlar los contenidos y los consumidores vuelven a perder derechos. Las aplicaciones permiten aumentar el negocio de pago por acceso a través de una nueva plataforma y hasta se pierden una gran cantidad de funcionalidades comunes ya en la web, como los enlaces y los comentarios.
Los primeros datos dejan claro qué se espera del iPad: libros, televisión (gracias a Netflix), la esperanza de sostener la utilidad del PC y que iWork permita utilizar las herramientas necesarias para la mínima productividad cotidiana sin exigencias de trabajo.
Pero el iPad es además un aparato egoísta, para no compartir. Parte de la filosofía de un consumo personal de contenidos por su propia propuesta física: un aparato portátil, pero no móvil, para consumir el ocio total en el sillón. Con contenidos diseñados para no compartir y reforzar los derechos de propiedad intelectual de sus autores y comercializadores. Al contrario de lo que ocurre con las aplicaciones de Kindle o Barnes&Noble para leer ebooks, ni siquiera puedes leer con iBooks -la aplicación de libros para iPad- los mismos títulos en tu iPhone o tu ordenador. Por eso algunos creen que su lanzamiento será un revulsivo para la venta de libros digitales de Amazon y B&N.
Y ni hablar de compartir tus contenidos con tu familia o amigos a no ser que les dejes el aparato.
Otra vez el contenido aferrado a la plataforma, a su soporte físico.
Ni multitarea, ni estándares abiertos y un control férreo de los contenidos y las aplicaciones para controlar su negocio.
Por todas estas razones no es de extrañar que muchos medios sientan la atracción del nuevo soporte. Confían en recuperar un control y un negocio que creían perdidos.
Al contrario de lo que ocurrió con el principio de la web, el iPad llega sin pecado original. Si en el principio de la web todo se convirtió en gratuito, en el nuevo aparato de Apple todo está diseñado para un negocio que los medios no quieren que se vuelva a escurrir entre sus manos como ocurrió con la web.
Es la esperanza para los contenidos de pago cuando muchos están convencidos de la fidelización del hiperconsumidor al aparato.
Por eso los medios están dispuestos a pagar un 30% de sus ingresos a Apple, inteligente al mejorar el margen tiránico de empresas como Amazon (70% de la facturación). Apple cobra a los medios el equivalente al coste de distribución del papel con tal de volver a tener un canal de difusión controlado y con posibilidades de rentabilización.
Y por eso les acompañan los anunciantes, todavía apegados a las viejas formas del negocio.
Eso sí, los usuarios siguen prefiriendo las aplicaciones gratuitas para acceder a los medios.
El iPad resume las tendencias de una nueva era de los contenidos digitales: de más consumo, menos participación o interactividad, y apertura de contenidos y medios. Donde la viralidad de las redes sociales se reduce a marketing y el usuario vuelve a ser un consumidor.
En esas limitaciones a la explosión abierta de la web fían los medios y los productores de contenidos digitales la viabilidad de un negocio hasta ahora muy difícil.
Apple se confirma como gran dominador de la electrónica de consumo. Ganan los medios, pierden los consumidores. El desafío será encontrar un equilibrio para satisfacer a ambos y triunfar en esta nueva plataforma que vuelve a reiniciar la cultura para trasmutarla en puro consumo.
Thursday, May 27, 2010
La solidez de Zygmunt Bauman
Alain Touraine y Zygmunt Bauman reciben el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Un reconocimiento merecido. Mi deuda con Bauman es enorme. Sin él posiblemente no hubiera desarrollado una crítica de la sociedad 2.0, del ciborg sentimental o de la identidad de dominio público como la que poco a poco intento construir en este blog.Bauman es el mejor crítico de la postmodernidad desde la modernidad ilustrada. El desarrollo de su idea de la modernidad líquida es uno de los paradigmas más sólidos de la sociología contemporánea. Una era donde tiempo y espacio se confunden en una aceleración que engaña a las personas. Las hace parecer libres y poderosas, repletas de oportunidades para elegir cuando sólo corren atrapadas en un espacio público achicado por la invasión de la emoción de lo privado frente a la razón.
Una era donde la libertad necesita velocidad de escape de uno mismo para sumergirse en un consumismo desesperado donde la angustia vital se soluciona con la última novedad de una gran marca.
Vean mañana el lanzamiento del iPad como metáfora de la vacuidad y el control 2.0, el dominio de la aparente libertad de elección por las grandes corporaciones supercapitalistas.
De ciudadanos a consumidores, rápido.
Una vez dije aquí que Zygmunt Bauman, Slavoj Zizek, Ulrich Beck y Richard Sennett son los padres patrones de la búsqueda de una ciudadanía 3.0 donde la tecnología, esa extensión de la evolución por otros medios (Ray Kurzweil), nos sirva para ser más personas, no meros consumidores embobados.
Pero hacen falta muchos premios y algo menos de estupidez 2.0 (la ilusión vital de Baudrillard) para ganar esa batalla.
Vivimos una era en la que la aceleración del capital castiga la economía real, incapaz de seguir el ritmo de los algoritmos de los quants, embelesados con su propio enriquecimiento mientras los ideólogos disfrazados de economistas y los políticos obedientes y sin coraje -la life politics de Bauman, consumer friendly, emocional, olvidada de la ciudadanía- se refugian en la diatriba economicista y ególatra de los mercados para disfrazar de verdad incontestable el botín de la codicia.
En este premio y en mi recuerdo falta Tony Judt, el historiador que unido a la grandeza de estos pensadores sigue reivindicando la mejor socialdemocracia liberal contra el supercapitalismo obediente a la especulación. Quizá el jurado de estos premios ha perdido la oportunidad de reconocer a este otro gran defensor de la ciudadanía y lo público antes de que su enfermedad lo rinda.
Bauman. Imposible citar tantos aciertos. Pero me permito una pequeña elección en este blog enredado en los medios, su definición de los medios como los encargados de presentar como dramas la ilusión de lo público para que los consumidores sigan jugando su papel en el sistema.
Como decía Sam Shepard.
"La gente de aquí
se ha convertido
en la gente
que finge ser".
Una era de la instantaneidad donde se comercializa y consume una versión privatizada de la modernidad.
Incluso estos premios, con su oropel regio y su reconocimiento al pensamiento crítico en la peor era de la debilidad de las ideas, son parte de ese drama convenientemente serializado por los medios.
Tuesday, May 05, 2009
Pandemia en la Red
Pandemia en internet. La gripe del virus H1N1 se propaga más por la Red que en el mundo real. Es la primera gran amenaza para la salud cuando las redes sociales alcanzan un poder de difusión viral mayor que las propias enfermedades. Las redes de moda, Twitter o Facebook, son los mayores ejemplos de alarma global. El término swine flu (gripe porcina) ha llegado a repetirse 10.000 veces por hora en la herramienta de microblogging. En Facebook hay más de 275 grupos sobre gripe porcina y otros 500 en inglés. Esta red ha creado mapas donde ver cómo se disparan las menciones de la amenaza.
La pandemia también afecta a Wikipedia. Su página sobre gripe porcina ha sido editada más de 360 veces desde el inicio del terror y la creada al efecto, Brote de gripe A (H1N1), la supera con más de 1.100 ediciones en diez días.
Google no podía estar al margen de un fenómeno global. Google Flu Trends (Tendencias de la gripe) es una web creada para predecir brotes de la enfermedad que afecta cada año a millones de personas. Compara búsquedas sobre el virus y sus síntomas con datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), por lo que ofrece resultados valiosos. Pero la página creada para seguir la gripe en México no contrasta los datos del buscador con casos reales. Google también financia Health Map, un mapa de alertas de salud que agrega la información de fuentes oficiales, médicas e informativas.
Y la pandemia no puede faltar en el aparato preferido del ciborg sentimental: el móvil. Una empresa ha lanzado una aplicación para iPhone para poner en su pantalla la evolución de la enfermedad.
¿Sirven estas herramientas para mejorar el conocimiento y prevención? Los ciudadanos tienen más opciones que nunca para acceder a la información, pero también para crearla y expandirla. Desde los móviles, el GPS y las redes sociales pueden crearse y compartir más datos, pero también desinformación que se une a la histeria y el sensacionalismo de muchos medios. En la era de la realidad aumentada y la información viral a quienes más se echa de menos en la crisis es a las fuentes fiables. El Ministerio de Sanidad publicó información pronto, pero tardó varios días en crear una página web específica sobre el virus, las autonomías van más lentas. Las páginas oficiales no tienen la presencia y relevancia necesarias en buscadores y redes. Necesitamos que las instituciones aprovechen a fondo la tecnología para investigar los fenómenos del mundo global, pero también para informar. Y las redes y sus usuarios deberían crear los mecanismos y filtros adecuados para resaltar la información fiable.
Columna semanal en Público
La pandemia también afecta a Wikipedia. Su página sobre gripe porcina ha sido editada más de 360 veces desde el inicio del terror y la creada al efecto, Brote de gripe A (H1N1), la supera con más de 1.100 ediciones en diez días.
Google no podía estar al margen de un fenómeno global. Google Flu Trends (Tendencias de la gripe) es una web creada para predecir brotes de la enfermedad que afecta cada año a millones de personas. Compara búsquedas sobre el virus y sus síntomas con datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), por lo que ofrece resultados valiosos. Pero la página creada para seguir la gripe en México no contrasta los datos del buscador con casos reales. Google también financia Health Map, un mapa de alertas de salud que agrega la información de fuentes oficiales, médicas e informativas.
Y la pandemia no puede faltar en el aparato preferido del ciborg sentimental: el móvil. Una empresa ha lanzado una aplicación para iPhone para poner en su pantalla la evolución de la enfermedad.
¿Sirven estas herramientas para mejorar el conocimiento y prevención? Los ciudadanos tienen más opciones que nunca para acceder a la información, pero también para crearla y expandirla. Desde los móviles, el GPS y las redes sociales pueden crearse y compartir más datos, pero también desinformación que se une a la histeria y el sensacionalismo de muchos medios. En la era de la realidad aumentada y la información viral a quienes más se echa de menos en la crisis es a las fuentes fiables. El Ministerio de Sanidad publicó información pronto, pero tardó varios días en crear una página web específica sobre el virus, las autonomías van más lentas. Las páginas oficiales no tienen la presencia y relevancia necesarias en buscadores y redes. Necesitamos que las instituciones aprovechen a fondo la tecnología para investigar los fenómenos del mundo global, pero también para informar. Y las redes y sus usuarios deberían crear los mecanismos y filtros adecuados para resaltar la información fiable.
Columna semanal en Público
Thursday, July 10, 2008
El ego vive en un iPhone
Steve Jobs es un genio del marketing. Otra vez ha conseguido con el iPhone lo que ya logró con el iPod: convertir un objeto tecnológico en una pasión para estar a la última. Miles de personas se agolpan en todo el mundo en las puertas de las tiendas de móviles para hacerse con lo más state of the art. Jobs, el Yves Saint Laurent de la tecnología, ha dado con la tecla clave del ciborg sentimental, desesperado por su última creación con un ataque de hiperconsumismo.
Telefónica estrena tienda en la Gran Vía madrileña entre un Zara y un H&M para vender el nuevo móvil de Apple. Y como en la apertura de las rebajas muchos esperan para abalanzarse corriendo por el único teléfono que ya es un icono pop imbatible.
Más en Soitu.es
Telefónica estrena tienda en la Gran Vía madrileña entre un Zara y un H&M para vender el nuevo móvil de Apple. Y como en la apertura de las rebajas muchos esperan para abalanzarse corriendo por el único teléfono que ya es un icono pop imbatible.
Más en Soitu.es
Wednesday, January 30, 2008
RTVE cambia la política por publicidad
RTVE y los partidos políticos han pegado el cambiazo. Nada de espacios electorales sosos donde los candidatos explican el programa y las promesas del partido con una imagen melosa y una música deplorable.
En la era de la videocracia es mucho mejor un spot de 30 segundos, cuidado, con mensaje directo a por el contrario, bien producido, con el ritmo medido.
La televisión pública convence del cambio de espacios electorales a publicidad a la Junta Electoral Central y se apunta un tanto magnífico para que cuando se vean los próximos días Pepe Blanco y Pío García Escudero decidan hacer uno de los debates electorales en TVE.
Luis Fernández, presidente de la Corporación RTVE, no se ha cortado al explicarlo: "Supone un avance histórico que avala nuestra candidatura para ofrecer en TVE el cara a cara y los debates electorales".
Abajo la propaganda electoral, viva la publicidad.
Dice Fernández que la "modernización" de los espacios asignados a los partidos por la ley electoral es "un avance histórico en la comunicación política con los ciudadanos".
No es verdad.
La herramienta pensada para explicar a los ciudadanos los programas de los partidos se sustituye por la venta publicitaria de los líderes y los mensajes propagandísticos cortos, los lemas de venta de emociones y producto.
En la era del ciborg sentimental no hay tiempo para la propaganda de las ideas. Mejor la venta de eslóganes.
En la era hipermoderna y líquida los electores compran, no deciden.
La seducción de la imagen antes que la apelación de las ideas y la responsabilidad de las promesas.
Los viejos y aburridos espacios electorales no convencían a nadie. Mejor una buena venta.
Un adelanto para la televisión. Otro paso atrás en la democracia.
En la era de la videocracia es mucho mejor un spot de 30 segundos, cuidado, con mensaje directo a por el contrario, bien producido, con el ritmo medido.
La televisión pública convence del cambio de espacios electorales a publicidad a la Junta Electoral Central y se apunta un tanto magnífico para que cuando se vean los próximos días Pepe Blanco y Pío García Escudero decidan hacer uno de los debates electorales en TVE.
Luis Fernández, presidente de la Corporación RTVE, no se ha cortado al explicarlo: "Supone un avance histórico que avala nuestra candidatura para ofrecer en TVE el cara a cara y los debates electorales".
Abajo la propaganda electoral, viva la publicidad.
Dice Fernández que la "modernización" de los espacios asignados a los partidos por la ley electoral es "un avance histórico en la comunicación política con los ciudadanos".
No es verdad.
La herramienta pensada para explicar a los ciudadanos los programas de los partidos se sustituye por la venta publicitaria de los líderes y los mensajes propagandísticos cortos, los lemas de venta de emociones y producto.
En la era del ciborg sentimental no hay tiempo para la propaganda de las ideas. Mejor la venta de eslóganes.
En la era hipermoderna y líquida los electores compran, no deciden.
La seducción de la imagen antes que la apelación de las ideas y la responsabilidad de las promesas.
Los viejos y aburridos espacios electorales no convencían a nadie. Mejor una buena venta.
Un adelanto para la televisión. Otro paso atrás en la democracia.
Thursday, December 09, 2010
Diseño para tocar
El diseño de la información se hace táctil. Adiós a las viejas reglas de los listados y la lectura. En las nuevas tablets como iPad, los móviles iPhone o Android, y ahora en las aplicaciones de Google Chrome.
Un diseño horizontal -Mario García y Ricardo Bermejo estarán contentos con el renacimiento de lo que aprendimos para los diarios hace tantos años- que vuelve a repetir la regla histórica de la evolución gráfica: de las pinturas sueltas a las escenas del neolítico, de las losas grabadas a los dinteles de la arquitectura clásica, del rollo y al libro y, ahora, de la verticalidad del diseño web a la incorporación de la secuencia horizontal de contenidos para la lectura táctil, pero también para la más visual en los televisores conectados.
Una revolución en el diseño informativo y de contenidos que da un paso más con la webstore de aplicaciones de Chrome, donde las ventajas y flexibilidad multimedia y de objetos de HTML5 junto a AML (Application Markup Language) se explotan para construir una nueva experiencia de navegación más inmersiva y sensorial que en la vieja web, atada a los rudimentos de la lectura y la visualización de imágenes sin integración, al estilo del diseño gráfico tradicional de diarios o revistas.
La lectura cambia. Es más social, visual, táctil, móvil. Por eso necesita nuevos códigos y estructuras más flexibles, donde la continuidad se mantenga cuando se cambia de aparato o situación, como garantiza Google Chrome o las aplicaciones de Amazon o Google Books.
En las nuevas aplicaciones de Chrome se pueden encontrar algunos de los mejores ejemplos de las nuevas propuestas de diseño y lectura optimizada para cualquier dispositivo y plataforma.
Sus raíces están en las aplicaciones de iPhone y iPad y en herramientas como Flipboard. Y algunos de sus principios de extensión horizontal, multimedia y social de los contenidos se han comenzado a aplicar en rediseños web como el de Twitter.
Pero también en papel. En La Voz del Interior (Córdoba, Argentina) trabajamos con ese concepto en el rediseño de las páginas para reducir las noticias de tamaño medio, las que no suelen aportar gran valor añadido en los diarios, y las sustituimos por agregadores de breves de mayor tamaño, potenciados y diseñados de forma que se puedan recorrer muy rápido con la vista, preparados para convertirse en una visualización como la de The New York Times o Salon en Chrome. Estos dos medios, junto a NPR, son mis favoritos en las aplicaciones de Chrome, las que extienden los nuevos formatos a la web.
En The New York Times en Chrome hay mucho de lo aprendido sobre los nuevos interfaces de la información de los que es pionero con Times Skimmer, la base de su app para iPad y Chrome. Funcionalidades y estructuras táctiles y visuales que se incorporan también a la versión web.
El Times permite en Chrome y Skimmer elegir entre diferentes tipos de visualización a gusto del usuario y sus hábitos de lectura.
En la revista Salon los artículos se despliegan para leerlos en la pantalla del usuario y el resto de los contenidos se reordenan para no interrumpir la navegación y la lectura. Como en el resto de aplicaciones se navega con los dedos, en pantalla táctil o touchpad, y con las flechas de cursor si la pantalla es convencional. Movimientos sencillos y mínimos, indispensables para las pantallas pequeñas de dispositivos móviles y portátiles. Pero también para las grandes de los televisores conectados. Manejables desde el mando a distancia o las aplicaciones de control para iPhone y Android.
La arquitectura de los artículos como tópicos y blog continuo adoptada en el último rediseño de Salon ofrece una profundidad clave para los lectores más interesados.
Similar navegación y estructura propone Huffington Post en su News Glide, siempre con su toque de redescubrimiento de los tabloides.
En NPR la visualización está menos conseguida, sobre todo entre artículos. A cambio potencia en su webapp sus naturaleza de radio para ofrecer un reproductor con acceso directo a programas, playlist, estaciones de la radio pública norteamericana o acceso directo a sus boletines horarios de noticias.
Los principios del diseño de aplicaciones se avanzan en este artículo de Google Code: Thinking in Web Apps. Enfoque claro, aprovechamiento completo de la pantalla (sin las molestias de las viejas herramientas de navegación), aumento de la experiencia de usuario, belleza y rapidez. Esas claves, unidas a la multimedia y a la redistribución social, separan una verdadera aplicación de un widget. La primera realiza tareas que modifican la visualización del contenido a través de procesos propios, las segundas sólo son visualizaciones de un grupo determinado de datos, sin mayor posibilidad de procesamiento ni interacción, aunque puedan ser redistribuidos.
El diseño del futuro no es ajeno a las necesidades y los cambios del negocio. De los nuevos modos de acceso a través de aplicaciones o redes sociales a la internet en parcelas preparada para el acceso premium a través de las plataformas digitales.
Un nuevo escenario donde el acceso directo y simple en ubicuidad a cualquier contenido acaba con la vieja necesidad de ser propietario de los contenidos cuando están en la nube. Para los nuevos medios y contenidos, basta con el pago por visión o pago por lectura. El sistema de suscripción o abono sustituye a la compra de contenidos por los usuarios, una situación que aumenta la dependencia del consumidor de sus proveedores y reduce la tensión de la batalla por la propiedad intelectual y contra la distribución de contenidos no comercial.
Un nuevo interfaz y negocio de los contenidos donde la pulsión del toque de un dedo guía los apetitos del ciborg sentimental.
Un diseño horizontal -Mario García y Ricardo Bermejo estarán contentos con el renacimiento de lo que aprendimos para los diarios hace tantos años- que vuelve a repetir la regla histórica de la evolución gráfica: de las pinturas sueltas a las escenas del neolítico, de las losas grabadas a los dinteles de la arquitectura clásica, del rollo y al libro y, ahora, de la verticalidad del diseño web a la incorporación de la secuencia horizontal de contenidos para la lectura táctil, pero también para la más visual en los televisores conectados.
Una revolución en el diseño informativo y de contenidos que da un paso más con la webstore de aplicaciones de Chrome, donde las ventajas y flexibilidad multimedia y de objetos de HTML5 junto a AML (Application Markup Language) se explotan para construir una nueva experiencia de navegación más inmersiva y sensorial que en la vieja web, atada a los rudimentos de la lectura y la visualización de imágenes sin integración, al estilo del diseño gráfico tradicional de diarios o revistas.
La lectura cambia. Es más social, visual, táctil, móvil. Por eso necesita nuevos códigos y estructuras más flexibles, donde la continuidad se mantenga cuando se cambia de aparato o situación, como garantiza Google Chrome o las aplicaciones de Amazon o Google Books.
En las nuevas aplicaciones de Chrome se pueden encontrar algunos de los mejores ejemplos de las nuevas propuestas de diseño y lectura optimizada para cualquier dispositivo y plataforma.
Sus raíces están en las aplicaciones de iPhone y iPad y en herramientas como Flipboard. Y algunos de sus principios de extensión horizontal, multimedia y social de los contenidos se han comenzado a aplicar en rediseños web como el de Twitter.
Pero también en papel. En La Voz del Interior (Córdoba, Argentina) trabajamos con ese concepto en el rediseño de las páginas para reducir las noticias de tamaño medio, las que no suelen aportar gran valor añadido en los diarios, y las sustituimos por agregadores de breves de mayor tamaño, potenciados y diseñados de forma que se puedan recorrer muy rápido con la vista, preparados para convertirse en una visualización como la de The New York Times o Salon en Chrome. Estos dos medios, junto a NPR, son mis favoritos en las aplicaciones de Chrome, las que extienden los nuevos formatos a la web.
En The New York Times en Chrome hay mucho de lo aprendido sobre los nuevos interfaces de la información de los que es pionero con Times Skimmer, la base de su app para iPad y Chrome. Funcionalidades y estructuras táctiles y visuales que se incorporan también a la versión web.
El Times permite en Chrome y Skimmer elegir entre diferentes tipos de visualización a gusto del usuario y sus hábitos de lectura.
En la revista Salon los artículos se despliegan para leerlos en la pantalla del usuario y el resto de los contenidos se reordenan para no interrumpir la navegación y la lectura. Como en el resto de aplicaciones se navega con los dedos, en pantalla táctil o touchpad, y con las flechas de cursor si la pantalla es convencional. Movimientos sencillos y mínimos, indispensables para las pantallas pequeñas de dispositivos móviles y portátiles. Pero también para las grandes de los televisores conectados. Manejables desde el mando a distancia o las aplicaciones de control para iPhone y Android.
La arquitectura de los artículos como tópicos y blog continuo adoptada en el último rediseño de Salon ofrece una profundidad clave para los lectores más interesados.
Similar navegación y estructura propone Huffington Post en su News Glide, siempre con su toque de redescubrimiento de los tabloides.
En NPR la visualización está menos conseguida, sobre todo entre artículos. A cambio potencia en su webapp sus naturaleza de radio para ofrecer un reproductor con acceso directo a programas, playlist, estaciones de la radio pública norteamericana o acceso directo a sus boletines horarios de noticias.
Los principios del diseño de aplicaciones se avanzan en este artículo de Google Code: Thinking in Web Apps. Enfoque claro, aprovechamiento completo de la pantalla (sin las molestias de las viejas herramientas de navegación), aumento de la experiencia de usuario, belleza y rapidez. Esas claves, unidas a la multimedia y a la redistribución social, separan una verdadera aplicación de un widget. La primera realiza tareas que modifican la visualización del contenido a través de procesos propios, las segundas sólo son visualizaciones de un grupo determinado de datos, sin mayor posibilidad de procesamiento ni interacción, aunque puedan ser redistribuidos.
El diseño del futuro no es ajeno a las necesidades y los cambios del negocio. De los nuevos modos de acceso a través de aplicaciones o redes sociales a la internet en parcelas preparada para el acceso premium a través de las plataformas digitales.
Un nuevo escenario donde el acceso directo y simple en ubicuidad a cualquier contenido acaba con la vieja necesidad de ser propietario de los contenidos cuando están en la nube. Para los nuevos medios y contenidos, basta con el pago por visión o pago por lectura. El sistema de suscripción o abono sustituye a la compra de contenidos por los usuarios, una situación que aumenta la dependencia del consumidor de sus proveedores y reduce la tensión de la batalla por la propiedad intelectual y contra la distribución de contenidos no comercial.
Un nuevo interfaz y negocio de los contenidos donde la pulsión del toque de un dedo guía los apetitos del ciborg sentimental.
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