Otra vez el azote azotado. Arcadi, apóstol de las esencias del periodismo más fiel a los hechos desnudos, se dejó llevar por la ficción para argumentar lo que muchos querían saber y no se produjo. No hubo hechos, tampoco nombres, tampoco atribuciones. El periodista inventó una ficción de lo que debería haber sido y no fue.
Malén Aznarez, Defensora del Lector de El País, sólo habló de Babelia y de literatura en su artículo de ayer para responder a las quejas de los traductores, un clásico de las quejas a la Defensora.
Quo vadis? Arcadi.
"En los años sesenta del pasado siglo, después de la publicación de A sangre fría, la obra más conocida de Truman Capote, el periodismo se infectó de verosimilitud. Decidió que en su competencia no entraba sólo lo que había ocurrido, sino lo que no ocurrió, pero pudo ocurrir. La epidemia aún dura". Arcadi Espada. Lateral | El qué, quién, cuándo, dónde y cómo del periodismo.
La red es más tramposa de lo que parece. Entre la realidad y la ficción, un ligero paso. Entre los deseos y los hechos, un sueño.
De la lectura crítica de la prensa a su perfección. Peligro. Comienza la confusión.
"Sólo en las ficciones todas las preguntas suelen tener respuesta" dice Arcadi en el artículo citado. Las preguntas de muchos sobre la pertinencia de las quejas de Ignacio Echeverría no las puede contestar nadie más que a quién se acusa. Lo demás es opinión.
¿Podemos confiar de nuevo?
P21 | El misterioso caso del artículo desaparecido
Lateral | El qué, quién, cuándo, dónde y cómo del periodismo
P21 | Crisis literaria en El País
Arcadi nunca nombró ningún periódico. ¡Qué trampa tan buena!
ResponderSuprimir"¿Podemos confiar de nuevo?"
ResponderSuprimirLa pregunta previa a esta, es: ¿Quién dijo que hubiera confiabilidad?.
La "Verdad" de Arcadi es una tautología, un dogma metafísico; quien lo quiere lo toma y quién no lo deja.
Brian
Esto se pone cada vez más interesante. Los niveles de ignominia pueden llegar a superar nuestras previsiones más pesimistas. Y si no, vean.
ResponderSuprimirEl artículo del domingo en el blog de Arcadi Espada: un puro camelo, una invención con designios de ironía que no pasa de ser el disimulo del cobarde. Arcadi, columnista de El País, no se atrevió a criticar a la empresa para la cual trabaja, no fuera a manchársele el traje de sabia prosa ignaciana. Ideó una patética columna de la Defensora del Lector (ni falta hacía decir de qué periódico) para glosarla al gusto. Nada se pierde por el camino: reseñar textos inexistentes sería el summum del columnista. Para qué hablar de la realidad, si ésta se empeña en ser aburrida y previsible. Mejor creamos otra paralela y nutrimos nuestro blog de insensateces, una tras otra. Me permito pegar el último párrafo, como muestra de la infamia:
En su último párrafo la defensora exculpa a la dirección del periódico y le reconoce su derecho a tomar decisiones. Aunque se permite un ligero reproche: ?Tal vez una comunicación más intensa y fluida entre las partes a raíz de la publicación de la crítica habría evitado la marcha de quien durante catorce años ?y según la propia empresa? ha desempeñado aquí un buen trabajo.?
Todo falso. Como un euro sevillano. La falsedad como coartada del despojo de la integridad personal. Si El País me paga, qué voy a criticar yo a mi Country, mi patria que me da el plato de sopa cada día. Hay que inventarse falsos directores adjuntos, falsas defensoras del lector, falsos periódicos para no exponer nuestras vergüenzas y tener que hablar del nuestro, del que nos cobija, del que nos paga tres cuartillas (bien pagadas, por cierto) para reírnos de todo. Incluso de nuestros compañeros, o ex-compañeros ya, de fatigas y de tinta.
Estimada Cocibolca: NO estoy de acuerdo con tu impresión. El truco de Arcadi era la trampa de no nombrar ese periódico. Si lees algunos de sus artículos, es uno de los más finos críticos (negativos) con "El País". Y suele ser fino porque no se mete en comentarios tales como "Estos progres son..." ni milongas por el estilo. Suele incidir en la sintaxis, en las insinuaciones, en las opiniones disfrazadas de hechos,...
ResponderSuprimirCreo que Arcadi preparó este experimento para demostrar uno de sus mayores fantasmas: la difusa línea entre el periodismo y literatura, entre lo real y lo imaginario (lo creado). Desde mi punto de vista, se ha limitado a seguir denunciando que esa sacrosanta línea ya no es más que un borrón gris apestoso. Un borrón muy extendido por la mayoría de los medios y las barreras ideológicas. Aunque es posible que me equivoque.
atentamente
Prometeo
servidor anónimo
Me da que Arcadi no se inventó nada. Sólo fue ingenuo al pensar que el artículo que él reseñaba, y que le habían pasado antes de ser editado, se iba a publicar y fue censurado a última hora por la direccion de El Pais. Aquí lo único que se echa de menos es que él comente lo que ha pasado. Pero eso sería un ejercicio de honradez que entra en confrontación brutal con la subsistencia. De cualquier forma, gracias a él nos enteramos de un hubo artículo de Malén, de que hubo una nueva censura de El País y de que el "símbolo de la independencia periodística" de España sigue utilizando armas de destrucción masiva incluso contra su propia gente. Así que del 11 al 14M es fácil imaginarse lo que ocurrió.
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