"Un periódico tiene la credibilidad que le dan sus lectores. Que la crítica está mediatizada por los intereses editoriales del grupo empresarial es una opinión que no comparto".
Ésta es la respuesta de Lluís Bassets, director adjunto de El País, a las acusaciones de censura del crítico Ignacio Echeverría.
Su negativa opinión sobre El hijo del acordeonista, la última novela del escritor vasco Bernardo Atxaga, llevó a la "congelación" de sus críticas en el diario de Prisa, propietario de Alfaguara, editorial de la novela.
El propio director del diario, Jesús Ceberio, tildó al escrito de Echevarría de "arma de destrucción masiva" contra Atxaga. No es la primera vez. Echevarría arrastra fama de terrible desde hace tiempo y es parte de su valor. En El País se conoce de sobra su estilo.
Tres meses después de la publicación de la pieza y tras un prolongado silencio del diario, el asunto ha acabado en un escándalo que ha llevado a la mayoría de los críticos y a un buen puñado de personalidades literarias a expresar su "preocupación por el daño que ha sufrido el crédito del periódico", a la que suman otra inquietud por "la posibilidad del futuro ejercicio libre de la crítica en las páginas de El País".
Entre los firmantes están Rafael Conte, Mario Vargas Llosa, Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Félix de Azúa y 68 más. Ninguno sospechoso de estar contra el diario y Prisa.
Ya hace casi veinte años que el filósofo José Luis Aranguren atribuyó el papel de "intelectual colectivo" a El País. La expansión del Grupo Prisa le ha convertido más bien en un bastión cultural y económico. Un auténtico mandarín corporativo, diría Simone de Beauvoir.
Diez días después de la publicación de la carta en varios medios y bitácoras digitales, la Defensora del Lector de El País, Malén Aznárez, ha abordado la crisis literaria surgida por la estentórea despedida del crítico.
Esta vez no se ha tenido que inventar el artículo Arcadi Espada.
A la Defensora no le ha quedado más remedio que reconocer que las cosas no se han hecho bien, ni con el crítico ni con los lectores. La preocupación de los críticos y colaboradores demuestra la poca credibilidad de El País en este asunto.
Un diario con tan grandes intereses no puede mantener esa credibilidad cuando nunca cita que las editoriales, productoras y distribuidoras cinematográficas o musicales responsables de las obras reseñadas o criticadas pertenecen también al Grupo Prisa.
Malén Aznárez afirma que no hay censura porque el diario publicó la crítica. Es cierto. Y también que el diario tiene el derecho a no publicar opiniones --porque la crítica es opinión, no hechos-- si no las comparte.
La Defensora recuerda tres puntos importantes reseñados en el Libro de Estilo del diario:
1. La mejor forma de evitar el conflicto de intereses "es la transparencia interna que este periódico se compromete a mantener".
2. "En las informaciones relevantes de contenido económico o financiero referidas a cualquier empresa integrada o participada por el Grupo Prisa se hará constar que se trata del grupo editor de EL PAÍS".
3. "Prevalecerá el interés del lector".
Ninguno se ha respetado. El País no ha informado hasta hoy de la carta de Ignacio Echeverría, pese a haberla recibido.
Nunca hace constar que los libros de Alfaguara y de otras conocidas editoriales pertenecen a Prisa.
El conflicto entre el crítico y el diario ha prevalecido frente al interés de los lectores.
Lluís Bassets no reconoce ninguno de estos puntos en sus explicaciones a la Defensora. Acusa al crítico de "atacar personalmente" al escritor por sus posiciones políticas y morales, y argumenta que "un diario como EL PAÍS es ecléctico y plural por definición en cuestiones estéticas".
El País, sus colaboradores y columnistas (incluso los editorialistas) descalifican personalmente en ocasiones a gente. Siempre que están en contra de acciones indisociables de la persona que las comete. Así ocurría en el caso de Atxaga y por ello lo atacaba el crítico.
Bassets se sorprende de la carta abierta y acusa a Echeverría de no "conceder siquiera 24 horas al diario para su publicación", pero no dice que ya había respondido el 29 de octubre a una carta anterior del crítico pidiéndole razón de la orden de "retener" sus críticas.
Las explicaciones de Bassets no convencen porque uno de los mayores problemas para la independencia de El País es su posición de líder de un gran grupo con intereses en diversos negocios.
El periodismo corporativo (corporate journalism, como se llama en Estados Unidos al dependiente de intereses empresariales) amenaza gravemente la calidad, rigor e independencia del "intelectual colectivo".
Malén Aznárez reconoce algunos fallos. ¿Cambiará algo más en El País y la Ser (otro instrumento casi perfecto de periodismo corporativo)?
El límite entre el abuso y las sinergias es a menudo borroso.
P21 | Crisis literaria en El País
P21 | La tentación de perfeccionar la realidad
P21 | El misterioso caso del artículo desaparecido
P21 | El País 10.000
Periodista Digital | Documentos de caso Echeverría
Se me ocurren algunas preguntas: si el estilo duro de Echevarría era sobradamente conocido, si ya había escrito críticas demoledoras contra otros autores de Alfaguara, algunos de tanto prestigio como Javier Marías, y no había pasado nada ¿Por qué ahora? ¿Qué tiene Bernardo Atxaga que le convierte en "intocable"? ¿Es realmente el hecho de pertenecer su libro a la editorial Alfaguara lo que ha provocado la reacción de Bassets? ¿Se nos oculta algo en todo este asunto?
ResponderSuprimirHola a Todos:
ResponderSuprimirEn primer lugar, El País esta vez se ha pasado de listo, ya que al gestionar mal la crisis, no ha hecho mas que dañar la imagen y la supuesta independencia de quien allí escribe para los que no somos lectores habituales, pero que nos gusta ojear todos los periódicos. Creo que para eso están los críticos, para criticar. Sinceramente, ¿quién hace caso a las criticas de cine o de libros? Pienso que generalmente están de relleno en muchos medios y para dar cierto barniz cultural, porque hay películas y autores que a pesar de las criticas van a ser éxitos, por factores más emotivos o de prestigio.
En segundo lugar, sobre Atxaga, sus lectores creo que en numero serán inferiores al de otros autores. Creo que Atxaga, o al menos anteriormente lo había hecho, escribe en Euskera y luego se traducía al castellano. Creo que es un autor, perdonar si digo una burrada, relativamente desconocido en el resto de España.
En tercer lugar, viva la Independencia de las filiales con respecto a su matriz. Creo que el Grupo Prisa puede ser un ejemplo de manual sobre como gestionar un conglomerado de empresas multimedia y que todas respondan a unas indicaciones. No me extraña que sea la envidia del grupo Zeta, Recoletos, etc. Prisa esta insertada hasta en los libros de textos. Por decencia, deberían señalar como bien dices, cuando una obra pertenece a alguna empresa de dicho conglomerado, para que cada cual vea si es interesada o no, ya que de la misma forma que realizan auto ? bombo para sus autores, también harán hipercrítica sobre los productos de otras editoriales ¿no? Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo.
Wallenstein77, http://blogs.ya.com/modernista/
148] Escrito por: Alice - 20 Diciembre 2004 07:45 PM
ResponderSuprimirLiterary money, stupidity and nazism
Algunos blogueros se preguntarán por qué Txema Aranaz el editor euskonazi de Atxaga, escribió su artículo repugnante, varias veces colgado en este blog, y en el mismo se deja llevar por su cinismo hasta el punto de preguntar claramente, cómo es posible, sin derramamiento de sangre y caída de cabezas que ?perteneciendo la editora de la novela, Alfaguara, a la misma empresa que edita El País , se permita torpedear desde dentro una operación comercial importante ? o escribir intolerables pasadas ad hominem contra pensadores como Fernando Savater (la modernité del hipódromo de Lasarte y su jockey de boca más amplia. )
El dinero y el nazismo vasco son las razones de fondo y forma.
Atxaga no tiene agente literario desde hace poco Alejandro Zugaza, hermano de Miguel Zugaza, el de El Prado, cerró recientemente su agencia literaria, cansado, sobre todo, de las exigencias de diva de Atxaga.
Eso explica, en parte, la actitud, hiperinteresada de Alfaguara.
No es lo mismo tener la obra de un presunto superventas sin agente, que la de un autor famoso representado por una agencia.
Mario Vargas Llosa o Javier Marías, por ejemplo, también son estrellas santillaneras, pero tienen agente literario, que es quien les vende la obra en el extranjero. Los EPadictos recordarán el solícito interés de la crónica de la feria de Frankfurt donde se insistía en la ficción de que nueve editoriales extranjeras querían comprar la acordeón martinvigilesca. Eso fue poco después de la Echeverríada.
El error de fondo venía de los cálculos disparatados alfaguarros. Atxaga vende muchísimo en euskera. Más ejemplares que vascos alfabetizados. Es cosa para el Guinnes. No la hay en el rest del món. Extrapolar esas cifras al rest d?espanya ha sido la gran metedura de gamba santillanera.
En el divertimento ha ayudado la gran inteligencia de Bassets, ordenando a los caniches Rivas y Serraller unos colineos inútiles el sábado siguiente y castigando al pobre bulldog Echeverría que tuvo la mala ocurrencia de leerse el libro, en lugar de aprender de un viejo maestro como Conte, que jamás cometería ese error, ni ningún otro, a la hora de moder o lamer a quien es debido.
El error primero, de tomar a Atxaga por un superventas infalible, del tipo de ésos que no salen en Babelia pero venden de verdad, se agravó con la gestión de Ceberio i Bassets, los payasos de la tele, el primero creyó, pese a ser mayor de edad, que una crítica puede estropear unas ventas como una ?bomba atómica? y el segundo, además de creerlo, prometió reeducar al bulldog metiéndolo en el arcón congelador, y, en un arrebato de astucia, hizo una defensa de la libertad de expresión informando, en domingo, a toda página, que le había hecho quitar una frase al perro malo, así nos enteramos, aplausos.
El euskonazi Aranaz es el caniche actual de Atxaga. En su editorial Pamiela invierte el padre del hijo del acordeonista. Es su negocio. Muchos blogueros se sorprenderían de ver su catálogo anterior a la adquisición por parte del padre del hijo del acordeonista: ¡Antonio Muñoz Molina, Félix de Azúa o la revista Archipiélago!
Hoy es puro euskonazismo. Pamiela, por cierto, lo mismo que Santillana, distribuyen en Ibarrechelancia mediante Elkar, la cosa nostra cultural de allá. Son, hablando en plata, lo mismo.
El 148 de Alice nos cuenta interesantes resortes humanos del caso Echevarría. Empalmando:
- El editor de Atxaga en castellano. Alfaguara y la hija de Jesús de Polanco (administradora solidaria de Alfaguara), han acabado los últimos ejercicios con resultado negativo. Chungo. Alfaguara cotiza en Bolsa.
- El editor de Atxaga en vasco. José María Aranaz Cordón remitió al ejemplo de Julio Medem en el artículo contra Echevarría en defensa de Atxaga.
ALICE PRODUCE SL, la productora de Medem facturó en 2001 (año de ?Lucía y el sexo?), 189.881,99 ?. Confrontando con ?La Pelota vasca? (año 2003), la facturación de Medem asciendió este año a 603.977,44 ?. ¡Eureska! Falta por añadir los ingresos del No-do-Ma-dem durante 2004, que estarán a disposición del gran público a finales de 2005. O no.
- El escritor. En 2003 publicó ?El hijo del acordeonista?. Repasemos ASUN IRAZU SL y lo que significa. Asun deviene de María Asunción, esposa del autor. Irazu diventa del primer apellido del autor (José Iranzu Garmendia que usa el alias de Bernardo Atxaga). Bernardo tardó un huevo en presentar los números de 2002, y a fecha de hoy, no son públicos los balances de 2003. Es otra de las gracias del Plan Ibarretxe, no presentar cuentas a los demás.