Los ciudadanos suspenden a los políticos. Partidos y política son el tercer problema del país según el último barómetro del CIS, sólo por detrás del paro y la crisis. Su descrédito ha aumentado más de un tercio en un año. Con tal panorama no extraña que intenten sostener el poder como sea, incluso cercenando el derecho a la información. La reforma de la Ley Electoral impone a las televisiones privadas cuotas electorales, minutos de propaganda en función de los escaños. Cadenas y periodistas se rebelan en defensa del periodismo y la libertad de información.
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