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Monday, March 11, 2013

Contra las tertulias

Las tertulias y la crítica incesante en las redes sociales preocupan al gobierno. Debates televisivos y redes coinciden en una carga de furor crítico y negativo que la estrategia del silencio tan bien ejecutada por el presidente Rajoy o ministras como Ana Mato no consigue atajar. Tampoco los deteriorados telediarios de TVE, convertidos en un altavoz de La Moncloa, pueden con el ascenso de informativos más críticos y de unos debates donde la crispación y la crítica mejoran el rating minuto a minuto.
Con la corrupción, Urdangarín y el caso Bárcenas como eterno debate, la economía sin remontar y la creciente oposición a las políticas de Rajoy, el PP pierde su afición a la crispación, ese ecosistema del todo va mal tan apreciado desde la oposición. Moncloa y Génova reducen la presencia de dirigentes populares en las televisiones, denuncian a medios en los tribunales y las insidias fiscales del ministro Montoro contra los grupos de comunicación intentan atenazarlos cuando la crisis ataca la independencia.
Génova no quiere dirigentes populares en las tertulias de La Sexta y se resiste a ser blanco constante de las críticas en los demás canales cuando la sospecha permanente deja poso hasta en los afines a la derecha. Tanto que por primera vez en años se debilita la inquebrantable lealtad del votante popular.
A Moncloa le gustan más los telediarios sosos y domados, al estilo de TVE. Gobierno y PP siguen empeñados en ese remedo de ruedas de prensa convertidas en actos propagandísticos donde los políticos se niegan a responder a los periodistas. Pero la contestación es cada vez mayor, como ocurrió la pasada semana con el plantón de los periodistas a la silente ministra de Sanidad en Nueva York.
Las críticas no se callan con silencio, sino con razones. El PP puede hacer poco contra el grito continuo de Twitter, pero la falta de comunicación junto a las amenazas y presiones a los medios por su debilidad económica son la peor estrategia en una democracia. Como en la sanidad o la educación, los daños pueden ser irreparables.

Columna en los diarios de Vocento

Saturday, December 08, 2012

Canon digital estatal y pagado por todos

El canon digital ya no es sólo injusto e indiscriminado porque lo pagan los consumidores de electrónica:  ahora lo pagan todos los contribuyentes con sus impuestos vía Presupuestos del Estado. Un Gobierno liberal empeñado en liberalizaciones y privatizaciones estataliza y convierte en tasa pública y universal lo que hasta ahora era un impuesto privado de autores y creadores. El canon Lassalle, secretario de Estado de Cultura, está dictado por un estudioso del liberalismo sin buscar el compromiso cívico y económico que ha defendido en sus libros.

José María Lassalle y el ministro José Ignacio Wert, aislados como los ratoncitos ciegos, imponen una compensación por copia privada que perjudica a todos, no satisface a nadie y no soluciona los desafíos de la propiedad intelectual en la era digital.

Cultura pagará cinco millones este año a las sociedades de autores frente a los 115 millones recaudados en 2011. El coste lo asumen unos Presupuestos repletos de recortes en servicios públicos básicos como sanidad y educación. Las sociedades de autores y editores (SGAE, Cedro, Egeda, AIE, Aisge, Dama, Vegap, etc.) pierden uno de sus poderes y principal fuente de financiación.

Los autores perderán ingresos y los ciudadanos pueden vivir la irrealidad de no estar pagando por lo que antes veían en la factura de sus compras. En la doctrina del PP, lo que no se ve no existe.

El canon Lassalle es la renuncia a repensar la propiedad intelectual en el mercado digital, con las autoridades europeas y de la competencia reclamando una reforma a fondo de las sociedades de gestión, los derechos de autor, la copia privada y los nuevos negocios de contenidos digitales para aumentar el mercado y proteger tanto a autores como a consumidores, como explicaba esta semana el comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier.

El nuevo canon no impone una tasa a los grandes distribuidores digitales como las telefónicas o las multinacionales de internet. Una propuesta alentada por los gobiernos alemán y francés para crear la llamada tasa Google: cobrar el canon por derechos de autor a las grandes empresas y plataformas. Las sociedades de derechos publicaron un manifiesto en noviembre alertando de lo que consideran una discriminación que los castiga.

La promesa de reformar la Ley de Propiedad Intelectual, avejentada por las nuevas tecnologías tras 25 años de vigencia, se retrasa. Unos dicen que a la espera de Bruselas, otros que a mejor momento político.

El PP siempre ha utilizado propagandísticamente el canon digital. Ahora convierte en permanente el apaño de suspenderlo al poco de llegar al poder para contentar a los internautas.

Pero la puesta en marcha de la ley Sinde-Wert contra las descargas y el nuevo canon universal revela un Ministerio de Educación y Cultura sin visión del mercado, con responsables que prácticamente no se hablan, vigilados por la vicetodo Soraya Sáenz de Santamaría y donde tanto Industria como Hacienda intentan imponer los intereses de la industria y del fisco a toro pasado, cuando las decisiones ya han sido tomadas sin su conocimiento.

Consumidores y autores tendrán que volver a esperar ideas y consenso de un Congreso incapaz de consensuar un nuevo marco jurídico o seguir confiando en el mercado único de contenidos digitales propuesto por Bruselas. Otros harán uso intensivo de una copia privada que ahora parece justificarlo todo.

Análisis en ElDiario.es

Monday, October 22, 2012

Censura contra los ojos de todos

Negar la realidad y amenazar con el miedo a la violencia. El gobierno y el Ministerio de Interior pretenden una misión imposible: cegar los móviles y las cámaras de los miles de ciudadanos que una y otra vez se echan a la calle contra los recortes. El ministro Jorge Fernández Díaz y el director de la Policía, Ignacio Cosidó, quieren retorcer la ley y cerrar los ojos que no pudieron cegar los sátrapas en la Primavera Árabe ni en las manifestaciones que día a día amplían y retratan las redes sociales, el nuevo espacio público donde la libertad y el poder de los ciudadanos aumenta.

Nada más saludable para la democracia que la información, la transparencia y la vigilancia de todos. La tiranía pretende cegar a los demás para ser el único dueño del relato de lo real. La democracia es el mejor sistema inventado hasta el momento para limitar los poderes: cuanto más poder tienen los ciudadanos, mejor democracia.

Interior y el gobierno ignoran que el monopolio legal de la fuerza no puede limitar los derechos de información y expresión. La vieja máxima de Jefferson de preferir periódicos sin gobierno a un gobierno sin diarios se extiende a todos los ciudadanos cuando la libertad de información está en cualquier bolsillo al clic de un móvil conectado a internet.

La realidad no se puede apagar. El gobierno vive empeñado en transmitir una imagen de España que reclama silencio y obediencia para justificar sus políticas. Pero ninguna mayoría absoluta faculta semejante censura porque la esencia de la democracia no es el poder de la mayoría, sino la libertad de todos.

El nobel Harold Pinter nos recordó muchas veces que "el lenguaje político no está interesado en la verdad, sino en el poder y su mantenimiento”. Esa voluntad ciega a un gobierno empeñado en acusar a los ciudadanos de una “cultura de la violencia” inexistente, ejercida hasta ahora sólo por pequeños grupos tanto entre manifestantes como en varias controvertidas actuaciones policiales. Los ojos de todos son la mejor garantía de libertad y legalidad.

Columna en los diarios de Vocento

Monday, September 03, 2012

Rajoy TV

Comienza una nueva temporada y una nueva televisión. Zapatero TV, la televisión de la TDT, la más fragmentada en audiencias, con más canales que nunca y una televisión pública fuerte deja paso a Rajoy TV: la televisión más concentrada de Europa en manos de dos empresas, el duopolio de Mediaset y Antena 3, una televisión pública estatal depauperada y sin proyecto, y una gran parte de las autonómicas en proceso de privatización. Cambia el gobierno y lo hace la televisión, algo que ya no ocurre en ningún otro país desarrollado, pero sí en España, donde el poder de telecracia es enorme. Parece que con cada gobierno votamos un sistema de televisión porque política y medios mantienen lazos excesivos.

La televisión no encuentra acomodo entre tanta mudanza. A las innovaciones tecnológicas que rompen el sistema tradicional le sigue la presión de la crisis en su negocio y la incapacidad de los políticos para ponerse de acuerdo sobre la industria en la que todo el mundo tiene puestos los ojos.

La concentración empezó ya con el gobierno de Zapatero y la fusión de Telecinco y Cuatro después del canales para todos de la TDT, cuando cada gran grupo de comunicación recibió su parte. TVE perdió la publicidad para calmar a las privadas y las autonómicas defendían su papel frente a la promesa de televisión de cercanía de la TDT, que se reveló sólo un espejismo.

Ahora un duopolio privado con cuatro de cada cinco euros del negocio y más de la mitad de la audiencia dominará la televisión y a su público. Rajoy devuelve los toros y la dependencia informativa a RTVE y confía en los acuerdos de sus barones con las grandes productoras para privatizar los programas y la gestión de las autonómicas manteniendo el control político.

Ya va siendo hora de que la televisión deje de ser parte de la pelea política. La convergencia con internet, los móviles y las tabletas también ayudará a la independencia. Si es que para entonces queda algo que valga la pena salvar de un sistema cada vez más insoportable.

Columna en los diarios de Vocento

Saturday, July 28, 2012

Una ley de transparencia opaca

Paradojas: el gobierno más esquivo, con el presidente más silencioso, el que más gobierna por decreto ley y desoye al Parlamento, el que antes ha incumplido sus promesas electorales, el que ha cambiado radicalmente sus políticas sin cumplir un solo año aprueba la primera ley de transparencia de la democracia. Toda una reflexión del fracaso de los anteriores, especialmente el de Zapatero, culpable de posponer indefinidamente una ley imprescindible para una democracia real y participativa.

Pero el gobierno Rajoy persiste en su sordera. Ni el Consejo de Estado, presidido por el ex ministro Romay Beccaría, ha conseguido que se oigan sus críticas. Antes el ejecutivo ignoró a la comisión de expertos creada al efecto, a los organismos internacionales y a los propios ciudadanos, de los que sólo incorporó algunas ideas de una consulta pública sin transparencia sobre las propuestas realizadas.

La primera ley de transparencia y buen gobierno es una burla. Todas las críticas coinciden en la excesiva discrecionalidad de las administraciones, la escasa garantía del derecho de acceso a la información pública de los ciudadanos y el excesivo control que otorga al gobierno central sobre el resto de administraciones. Más que una ley de acceso a la información es un instrumento para reforzar el poder sordo y silencioso del ejecutivo de Mariano Rajoy.

Bienvenida la primera ley de transparencia y los controles sobre las administraciones y cargos públicos para evitar despilfarros y mala gestión. Pero la transparencia y el buen gobierno son más que una ley, son una cultura, como la propia vicetodo Soraya Sáenz de Santamaría ha subrayado en la rueda de prensa del Consejo de Ministros.

La partitocracia es opaca y esta ley se ha gestionado sin debate y con opacidad. La tramitación parlamentaria y su implementación por todas las administraciones públicas deberían servir para limpiarla de las malas prácticas de su gestación contra natura. Una democracia sin participación y control ciudadano es el peor escenario para el buen gobierno, la probidad y el límite al poder de los partidos que tanto necesitamos.

Columna en Estrella Digital

Wednesday, July 18, 2012

El gran fraude de la televisión valenciana


Manos a la cabeza. Todos indignados. Invasión del plató y fundido en negro. La Radiotelevisión Valenciana (RTVV) presenta un ERE para despedir a 1.295 de sus 1.695 trabajadores y ahorrar 54 millones en salarios. La radiotelevisión valenciana es el ejemplo del dispendio y la mala administración de lo público, con más de 1.300 millones de pérdidas y sólo un 25% de información valenciana, cinco puntos menos que la media de las autonómicas. Tiene el récord de informativos menos vistos en pugna con Telemadrid y la autonómica murciana, y la audiencia huye hasta quedarse sólo con un 4,2% junio, sólo por detrás de los 2,8 puntos de la televisión de Murcia, también controlada por el PP.

La radiotelevisión valenciana es el culmen de la política audiovisual fraudulenta del PP y el gobierno Rajoy. Al grito de privatización se olvida a los responsables de la debacle y de las pérdidas que asumen los ciudadanos: 1.300 millones de deuda.

Pero también se olvida la compra de programas a productoras externas bien relacionadas, a veces pagando cifras desorbitadas, cargando dos veces los gastos a la televisión pública y sin objetivos de audiencia; la contratación de personal “de confianza” sin las oposiciones y garantías obligadas por ley, el entramado de pagos a proveedores amigos, los derechos deportivos desorbitados y en muchos casos a clubes también bien relacionados con el poder autonómico.

Análisis completo en Estrella Digital

Saturday, July 14, 2012

Recortes contra el futuro

El gobierno ha dado un hachazo mortal a los nuevos medios, a la cultura y a los emprendedores. El IVA de los nuevos medios digitales, de los espectáculos y de los productos culturales y de consumo se ha multiplicado hasta el 21% -una subida del 160% en algunos casos- cuando hasta ahora el cine, el teatro y los conciertos pagaban un 8%. Sólo los periódicos y los libros, siempre que sean de papel, porque los digitales tributan con la nueva tasa, mantienen el tipo superreducido del 4%. La nueva economía digital, la cultura y los espectáculos sufrirán especialmente unos recortes que también se cebarán con los medios por la reducción del consumo y de la publicidad.

El aumento de los impuestos y los recortes que afectarán a los consumidores, unidos a unas tasas insostenibles de derechos de autor impuestas por las sociedades de gestión (SGAE, Cedro, etc.), con tasas fuera de mercado y restricciones a la competencia, como denuncian la Comisión Europea y la Comisión Nacional de la Competencia, avanzan un panorama negro para los nuevos medios y productos informativos, de entretenimiento y culturales.

De poco servirá la ley Sinde-Wert de persecución de la piratería con este impacto en los precios, los costes y la publicidad digital. Muchos consumidores aumentarán las descargas si suben los precios y otros comprarán más barato en portales y webs extranjeras lo que se encarece aquí.

La lucha de estos años para equiparar el IVA del libro o de los diarios digitales a los de papel y por rebajar los precios del cine o la música en streaming y bajo demanda acaba con los recortes anunciados por el gobierno. Pero con ellos también la posibilidad de crear una nueva industria aún naciente, de aumentar un consumo animado y de evitar que otra vez inventen ellos y que los grandes de internet y el comercio electrónico se beneficien de su tributación en otros países mientras se aborta la incipiente industria nacional.

Sólo de recortes no se vive. El gobierno olvida esa obviedad y protege a las viejas industrias y productos –todavía poderosas e influyentes- mientras desoye y desprecia a las nuevas. No sólo por el aumento de los impuestos, sino por la falta de legislación para abrir mercados oligopólicos y para acabar con las políticas de precios impuestas por los grandes.

Las medidas del gobierno de Rajoy vuelven a ignorar las recomendaciones del grupo de expertos que convocó para implementar la Agenda Digital y los intentos de la Comisión Europea por implantar el mercado único digital y romper el monopolio de las sociedades de autores.

Malos tiempos para el futuro.

Columna en Estrella Digital

Tuesday, May 29, 2012

La política de la desconfianza

Y Rajoy habló. Seis meses después de llegar a La Moncloa el presidente silente al fin convocó una rueda de prensa. No lo hizo por las protestas de los ciudadanos por los recortes del maltrecho estado de bienestar. Tampoco para explicar las contradicciones entre sus medidas y lo que defendía en la oposición. Ni para explicar su política de futuro o responder a la oposición. Rajoy ha hablado para los mercados. El presidente se levantó con el Financial Times señalando a Bankia como el insaciable monstruo de las galletas y acusando al gobierno de no consultar al Banco Central Europeo sobre el rescate. Antes del hundimiento en bolsa de Bankia y de que la prima de riesgo se disparase hasta los 513 puntos, el influyente diario de los mercados acusaba de nuevo: las necesidades de rescate de la banca podrían superar lo previsto en la última reforma De Guindos con sólo tres entidades solventes, BBVA, Santander y Sabadell.
Rajoy habló. "No va a haber ningún rescate de la banca española", afirmó. Pero los mercados siguieron desconfiando. El autoproclamado gobierno de la confianza se desinfla.
Nadie cree en un presidente que no da la cara en las peores horas del país. Y cuando lo hace habla desde la sede de su partido, repite declaraciones vacías, reconoce no saber cuánto dinero será necesario ni cómo se va a financiar cuando el interés se dispara al 6,50%, muy cerca del 7% que se consideró inasumible y provocó la intervención de Grecia, Portugal e Irlanda.
Cuando el presidente comparece como líder del PP, niega la relación del repunte de la deuda y el crecimiento del diferencial con Alemania con Bankia y las sospechas sobre los bancos españoles, no exige responsabilidades de los malos gestores y anuncia que no se perderá dinero público porque la entidad se recapitalizará mientras los analistas auguran un futuro muy complicado, la confianza se desvanece.
Bankia puede ser sistémica. Pero muchos ciudadanos creen que la sanidad y la educación lo son más. Cuando el gobierno no es capaz de explicar un rescate de 23.500 millones de euros con los que se podrían sufragar muchas políticas sociales y de crecimiento, la desconfianza desaparece.
La confianza se esfuma también de una oposición corresponsable en la mala gestión de las cajas de ahorro y los planes fracasados para sanear la banca.
La política de la desconfianza y el desencanto imperan. No sorprende que la desconfianza en Rajoy y su gobierno crezca en cada encuesta. Tampoco que Alfredo Pérez Rubalcaba y un PSOE heredero de los errores de sus últimos gobiernos no convenzan en los sondeos.
Los mercados son conversaciones e información. Cuando la información oficial no tiene credibilidad y los políticos mantienen su lucha partidista, nadie confía. El viernes despedimos la semana con una reunión opaca y sin acuerdo de Rajoy y Rubalcaba. El lunes el presidente del PP se dirigió a los mercados. La presidencia y el gobierno responsable y transparente prometidos siguen ausentes. Su voz no está ni en los consejos de ministros, ni en las reiteradas andanadas de Cospedal, ni en las extemporáneas manifestaciones de Esperanza Aguirre. La pitada de votantes y mercados se oye cada vez más fuerte.

Columna en Estrella Digital

Saturday, April 28, 2012

Política en las redes: ni olvido ni silencio

El ministro De Guindos no citó al IVA al anunciar la próxima subida de impuestos, pero internet se incendió imparable y a los pocos minutos la palabra silenciada ya era trending topic en las redes sociales. Las fotos y la campaña del PP de hace dos años contra la subida del IVA corren por internet junto a las numerosas promesas de no subir el impuesto al consumo. Las hemerotecas están vivas y no dejan mentir ni engañar. Hace tiempo que internet es un gran archivo donde no hay derecho al olvido. La transparencia radical que impone cambia la agenda, los políticos ya no son impunes al tiempo real ni a la crítica en las redes. El tiempo del control de los mensajes ha pasado, quizá por eso arrecian los intentos de controlar internet.

Columna completa en Estrella Digital

Saturday, January 14, 2012

Cómo desmantelar las televisiones autonómicas

El gobierno de Rajoy cumple su promesa y prepara la reforma de la Ley Audiovisual para permitir la gestión privada en las cadenas autonómicas. Es el principio del desmantelamiento de un sistema ineficiente, caro e insostenible. Pero la fórmula elegida por el ejecutivo pasará la factura de la reestructuración a las arcas públicas y beneficiará a grupos que no han conseguido sus objetivos económicos y de audiencia en la burbuja de la TDT. Ni cierre ni redefinición del servicio público audiovisual en la era digital.


¿A quién beneficia la gestión privada de los canales públicos?

Columna completa en Estrella Digital 

Friday, December 30, 2011

Rajoy condena a RTVE

Rajoy fuerza la reestructuración de RTVE. La reducción de 200 millones de euros en los 550 millones de aportación estatal, una rebaja del 36,5%, deja a la televisión pública con un presupuesto de mil millones para 2012, inferior a los 1.097 millones con los que contaba en 2009, antes del despliegue de la TDT y de su apuesta por la televisión conectada e híbrida.
Es el peor castigo para una televisión pública siempre criticada por el PP.
RTVE tendrá que abordar una reestructuración como la emprendida por la BBC para eliminar canales de sus múltiples y reducir servicios, la única forma de rebajar sus gastos de producción y recursos para asumir el ajuste.
La televisión estatal tendrá que elegir entre cerrar servicios y canales para mantener competitividad en La 1 o rebajar toda su oferta y perder su liderazgo de audiencia.
El telestado de Rajoy será más reducido en cuanto a titularidad pública, hará que el duopolio privado recupere parte del negocio perdido durante la crisis y confía en esa alianza para sostener su apoyo político.
Los recortes en el telestado son obligados en la situación de crisis actual, pero vuelve a faltar una definición del servicio público en la sociedad de la información, donde la oferta audiovisual es enorme.
Por no esperar, ni siquiera se ha sacado a RTVE de su interinidad tras la dismisión de Alberto Oliart para nombrar un presidente encargado de liderar la reestructuración.
Pero el servicio público continúa haciendo falta donde lo privado no llega, tanto en sus esencias -informativos, programación infantil, educación y divulgación, minorías y colectivos especiales- como para convertirse en una plataforma de contenidos y servicios ciudadanos orientada a garantizar el acceso a los contenidos financiados por todos o de dominio público.
Cada vez que se manosea RTVE, con más o menos financiación, se obvia la necesidad de repensar la función del servicio público. Cuando a la BBC se le ordenó recortar su presupuesto un 20%, lo primero que se hizo fue rediseñar el concepto de la corporación británica, su papel en la sociedad y en el mercado de medios, y su futuro.
Esa visión se vuelve a echar de menos en los recortes del gobierno de Rajoy igual que en la coja y poco ambiciosa Ley Audiovisual aprobada por el ejecutivo de Zapatero.
Las ideas, el concepto del servicio público y su desarrollo son la medida de la calidad de la televisión pública, no sólo el dinero.

El presidente irresponsable

Mariano Rajoy sigue en silencio. En su segundo Consejo de Ministros, donde se han aprobado la mayoría de los recortes de gasto público anunciados, subidas de impuestos negadas durante la campaña electoral y otras medidas polémicas como el reglamento de la ley Sinde, Mariano Rajoy ni ha asomado la cabeza para explicarse ante los ciudadanos y los periodistas.
Un presidente en silencio que más parece escondido. Rajoy se ha distinguido en la oposición por no contestar preguntas, ni de los periodistas ni de nadie. Hoy tocaba. La vicetodo Sáenz de Santamaria ha acusado al gobierno de Zapatero de mentir y rebajar el déficit cuando hace un mes que se realiza el traspaso de poderes y varios estudios adelantaban la estimación con la que el gobierno Rajoy justifica sus subidas de impuestos. Una medida a la que se han opuesto desde la oposición. Santamaría se olvidó de comentar la responsabilidad de las comunidades autónomas, empezando por las gobernadas por el PP, en la desviación.
Muchos recortes, ninguna medida para estimular el crecimiento, como tanto prometía el ahora presidente desde la oposición. Empieza con los mismos errores que recriminaba a Zapatero.
La ley Sinde sí ha sido aprobada, igual que el fin del canon digital, que será sustituido por otra compensación de derechos de autor, como recogía el programa del PP y adelantaron el ministro Wert y el secretario de Cultura, José María Lassalle. En este área tampoco se oyó ni una medida para el desarrollo de la cultura y la industria digital.
Demasiadas medidas y muy pocas respuestas. No es momento de un presidente agazapado tras los cortinajes de La Moncloa. Es hora de gobernantes que den la cara.
El PP y el gobierno siguen presumiendo de decir la verdad a los españoles, cara a cara, como repitió la vicetodo. Un presidente escondido no es un presidente fiable. Rajoy no puede seguir siendo el perfecto irresponsable.

Wednesday, December 28, 2011

El lenguaje del gobierno

El presidente Rajoy calla. De líder de la oposición repetía que hablaría cuando tuviera algo que decir. Por ahora, calla y deja la palabra a la vicetodo, Soraya Sáenz de Santamaría, y a sus ministros. Rajoy también prometió “la verdad por delante” y usó el viejo refrán de “llamar al pan, pan y al vino, vino” para distinguirse de su predecesor. Pero la verdad es incómoda y tiene muchos nombres. El Gobierno no ha hecho más que arrancar y ya se ha parapetado en los tecnicismos de Luis de Guindos, el lenguaje ideologizado de Ana Mato o la altanería de tertulia televisiva de José Ignacio Wert. Para remate, Ana Botella se estrena en la Alcaldía de Madrid prometiendo austeridad frente a ese “hombre que piensa en grande” con el dinero de los ciudadanos, el ahora ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. El candidato que ganó unas elecciones hace seis meses sabiendo que dejaría la Alcaldía.

El lenguaje retrata. Rajoy calla, pero las palabras del gobierno predicen sus políticas.

Columna completa en Estrella Digital

Thursday, December 22, 2011

El telestado de Rajoy

Rajoy ya es presidente y anuncia una nueva televisión. Al presidente le preocupan los jóvenes y la cultura, dijo en su investidura, pero no habló de internet ni del canon digital, cuya reforma fue prometida por el PP y viene obligada por Europa. Ni de la ley Sinde dormida en el cajón del Consejo de Ministros. No mencionó a los medios digitales cuando habló de los emprendedores. Educación bilingüe, pero ni una palabra sobre la versión original en televisión y cines. Austeridad y proyección de la cultura española, pero fundido en negro sobre el Ministerio de Cultura o la financiación del cine y las artes.

A Rajoy le preocupa el telestado, como a todos los políticos. Promete abrir las autonómicas a la gestión privada de las cadenas o de sus recursos y programas, aunque se supone que manteniendo la titularidad pública. Ni el presidente ni sus ministrables hablan de redefinir el servicio público audiovisual. Sobre RTVE, mucha queja y ganas de meterle mano, sobre todo a unos informativos líderes mes a mes durante más de cuatro años consecutivos.

El presidente promete renovar el Consejo de RTVE, descabezado sin presidente desde la dimisión de Oliart en julio y utilizado como arma propagandística. Sin noticias de una televisión pública que hereda un modelo de financiación insostenible. El PP tampoco puede presumir de probidad ni eficiencia en sus televisiones autonómicas, caras, poco vistas y menos independientes.

Las investiduras son para los proyectos y la ilusión. También para fijar el tono de una presidencia. La de Rajoy llega privatizadora del telestado y poco atenta a la sociedad digital. El acceso a la tecnología, la comunicación, la información y la cultura son la red de una sociedad del conocimiento imprescindible para la competitividad y el desarrollo.

Rajoy no tuvo palabras para un futuro que es presente en los móviles inteligentes y la convergencia de televisión y banda ancha. Donde las pantallas son el nuevo espacio público en las redes sociales y la economía es digital. Reinicie, presidente.

Columna en los diarios de Vocento

Wednesday, December 21, 2011

Rajoy, presidente en silencio

Mariano Rajoy anunció en su Twitter su comparecencia para presentar su gobierno. Pero una vez más no hubo respuestas a las preguntas de los periodistas. El presidente prometió una ley de transparencia en su discurso de investidura, pero esa transparencia no existe en su labor diaria ni en sus citas públicas.
La costumbre viene de lejos. Rajoy era un habitual de la falta de comparecencias ante la prensa como líder de la oposición.
De preguntas, casi nada.
Un hábito grave en cualquier político y censurable cuando se está al frente del ejecutivo. El tuit del equipo de Rajoy usaba el verbo comparecer. Bien elegido, el diccionario nos recuerda que se comparece ante una autoridad, para informe y debate. Esa autoridad son los ciudadanos. Cada vez que el presidente del gobierno no contesta preguntas oculta a los ciudadanos las razones y argumentos de sus actos y decisiones.
Los periodistas están ante el presidente del Gobierno como representantes de la ciudadanía y depositarios activos del derecho a la información que no se puede ejercer directamente. El presidente es responsable ante los ciudadanos que lo eligen, como los informadores lo son ante el público que los escoge para informarse.
El silencio no es sabiduría ni cautela. Hay un tiempo para la reflexión y las decisiones, y otro para comunicarlas y explicarlas. Los ciudadanos tienen derecho a saber las razones de su gobierno y su presidente. Cuando Rajoy no contesta a los periodistas, no los castiga a ellos, enmudece ante los ciudadanos y les oculta información de primera necesidad.
El presidente prometió en su discurso de investidura "gobernar desde el diálogo y la transparencia". Su primer gran acto, el nombramiento de su gobierno, es un ejemplo de lo contrario.
La transparencia empieza por usted, presidente.

Columna completa en Estrella Digital

Tuesday, November 22, 2011

El beso de Rajoy


Mariano Rajoy celebró su victoria electoral con un beso a su mujer Elvira Fernández. El hombre tranquilo revela su emoción. Inaudito. La prensa nacional de derechas no se ha atrevido con semejante exceso en sus portadas a pesar de que editores y directores hacen cola y ofrecen su mano y su mejilla al nuevo presidente. A Rajoy no le quedarán besos para TVE ni para las autonómicas. En Efe se espera una integración que algunos creen el fin de la agencia, el cine ya está movilizado para encontrar financiación alternativa a las televisiones y en la sociedad de la información se espera el fin del canon digital y la prometida reflexión sobre el agotado modelo de propiedad intelectual.

Columna completa en Estrella Digital

Monday, September 05, 2011

Rajoy en 140 caracteres

"Bienvenido sea. Sigue nuestro ejemplo de cara a cara con el ciudadano". Así saludó @conRubalcaba, el perfil de campaña del candidato socialista, el anuncio de la llegada de Mariano Rajoy a Twitter.
El equipo del PP creará un perfil del candidato en la red social preferida para la información y el debate. La política toma las redes, los responsables de campaña ya reconocieron en 2008 su creciente importancia.
Ahora, cuando la desafección de los ciudadanos con la partitocracia se agranda y se refleja en las encuestas, cuando crece la imagen de la política como problema y cuando los indignados son la imagen de la insatisfacción, los candidatos buscan a los jóvenes e intentan acercarse a la gente en la mayor herramienta social jamás creada.

Columna completa en Estrella Digital

Friday, July 22, 2011

Camps y Rajoy no responden

Francisco Camps dimite con gestos de ópera bufa. Un sacrificio en ofrenda por el bien del PP y de su líder Mariano Rajoy, siempre a la espera, dejando que las cosas pudrán con el tiempo y la ley de la gravedad política. Camps declama, censura las imágenes en directo de su comparecencia, y convierte su despedida en autoreivindicación y mítin de la larga precampaña que nos espera. Rajoy calla y dicta un comunicado. Los dos rechazan preguntas. Niegan a los medios y a los ciudadanos su derecho a la información, esencial para una democracia responsable.

Columna completa en Estrella Digital

Tuesday, May 03, 2011

Pelea en la videocracia por RTVE

Pelea política por la televisión. Como en cada campaña. De nada vale la reforma de la Ley Electoral para limitar la democracia hasta la infamia de imponer cuotas electorales a los telediarios de las cadenas privadas. Una medida hasta ahora sólo vigente para las públicas.
El PP ataca de nuevo a RTVE y hace un guiño a las privadas al anunciar que no reclamará las cuotas que pactó con el PSOE. Una reforma votada también por CiU y PNV.
Los socialistas huelen la traición. Han vuelto a caer en la trampa legislativa y aparecen como impulsores de la censura. El PP cuenta con la afinidad de las grandes cadenas (Telecinco y Antena 3) y la ventaja del deterioro del Gobierno de Zapatero.

Columna completa en Estrella Digital

Thursday, April 28, 2011

Cospedal contra TVE

Los políticos se enfangan en la propaganda hasta confundir la realidad. Confiados en sus mensajes, viven en la nube de su discurso. Y a veces se estrellan. Eso le ocurrió a María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, en Los Desayunos de TVE. Las críticas de Cospedal a la imparcialidad de TVE acabaron en debate con la presentadora Ana Pastor sobre el modelo de televisión pública.

Cospedal discrepa "de la dirección política de Televisión Española". Sus palabras la traicionan y señalan la debilidad de los medios públicos: el control político que no se acaba de soltar con autoridades audiovisuales independientes. La jerarca del PP olvida que la televisión del gobierno de Aznar acabó avergonzando a todos con un jefe de informativos, Alfredo Urdaci, condenado por manipulación de la huelga general de 2002. La infamia prosiguió con el choteo con el que cumplió la sentencia deletreando las siglas del sindicato CC OO.

Al PP le preocupan las condenas de telediario. Preferiría cortar el chorreo de casos de corrupción reflejados en televisión. Negar a la videoteca la recuperación de las promesas olvidadas y las declaraciones contradictorias de sus dirigentes. Olvida su consenso para elegir al presidente de la Corporación, Alberto Oliart, y no explica cómo guerrea permanentemente dentro del Consejo de RTVE a favor de sus intereses políticos. Tampoco recuerda el tratamiento informativo de Telemadrid, Canal Nou y otras autonómicas bajo su égida.

Se desconoce el modelo de televisión pública del PP mientras pacta cuotas electorales para los telediarios privados y reitera un adelgazamiento de la televisión pública que no practica en sus feudos.

TVE no es perfecta, pero a menudo sus errores son más profesionales que por manipulación. En ellos incurrió Ana Pastor al reivindicar su posición personal frente a Cospedal en lugar de repreguntar, utilizando las técnicas de la propia entrevista. Pero vivimos en la televisión de las tertulias, donde la opinión, los insultos y las posturas personales crean una telerrealidad apabullante. De poco servicio público.

Columna en los medios de Vocento