Sunday, January 18, 2009

El Mundo es así


Pedro J. Ramírez tiene mandíbula de animal de presa. De las que se aprietan y clavan más en la víctima cuanto más intenta escapar. Es el sino de su diario y su periodismo. El director que mejor sigue los temas por los que apuesta. Así se explica que la noticia principal en la portada del domingo de El Mundo sea la foto de Soraya Sáenz de Santamaría, una trampa en la que la portavoz parlamentaria del PP ha caído como una incauta.
La vanidad, ya se sabe.

Y Pedro J., a morder, a morder hasta donde no hay ni tema, ni noticia, ni mayor interés que el morbo y un sensacionalismo machista vergonzoso.
Para que aprenda el PP y el resto de políticos.
Y para que se sepa quién manda en la derecha. De independizarse, Mariano, nada.
Una foto de una política posando para una revista dominical se ha convertido en el paradigma de las contradicciones del PP y su doble rasero cuando juzga a sus mujeres o al resto de políticas.
El diario pide la entrevista y la sesión de fotos. Plantea un enfoque personal dirigido a mujeres en una revista y convierte el resultado en una cruzada política contra Mariano Rajoy y su equipo.
Periodismo trampa. Nada para quien acostumbra a inventar conspiraciones mientras se atreve a dar cientos de consejos para la regeneración democrática y no se sabe de cuántas cosas más.
Pero así es El Mundo. Y seguirá siéndolo.

El nuevo El Mundo cierra su semana de presentación de nuevo proyecto demostrando que la marca para unir a toda Unidad Editorial sólo pretender ampliar el poder de Pedro J. y tratar de aprovechar al máximo las sinergias informativas y editoriales entre los medios del grupo.
Gatopardismo, pero no sólo en el diseño. Más en lo periodístico. El Mundo de siempre con voz y mando multimedia y multiplataforma.
El primer intento fue con Ramón Calderón y el Real Madrid tras las revelaciones de Marca sobre los chanchullos en la asamblea de socios. Pedro J. le sacó el pañuelo en su nuevo videoblog para incitar la pañolada en el Bernabéu. ¡Imagino la portada de El Mundo y Marca!
Pero Calderón se agotó antes del domingo. Una pena para la difusión.
A otra cosa.

Pedro J. me ha hecho ganar una vieja apuesta. Me jugué con un responsable de medios digitales hace dos años que el director de El Mundo sería el primero en tener un videoblog. Y acerté. Aunque ha tardado más de lo esperado.
Esta semana Pedro J. se dio cuenta de su poder. Y lo ha explotado, ¡vaya si lo ha explotado!
Opinión, como es lógico en un diario donde se opina más que se informa, ya está en su remodelada web, que ha perdido potencia y densidad informativa, imprescindibles para mantener su liderazgo en actualización, pero gana con la presencia de sus opinadores. Como antes ocurrió en otros grandes diarios.
Y desde esa nueva tribuna de doctrina se lanza Pedro J. cada día a vender con estudiado marketing editorial del bueno, del que se aferra a los contenidos, las maravillas de los medios de Unidad Editorial. A veces, informaciones; otras, no tanto, siempre sugerentes.
Es el más listo de los directores españoles. ¿Y la ética? Oiga, no se puede pedir todo. ¿O sí?

¿Y del resto?
El resto es un diario que encabeza un grupo en problemas, como todos. Y los italianos de Rizzoli (RCS) no destacan por su paciencia. Así que hace falta mucho marketing, mucho morbo y mucho escándalo.
Del rediseño de El Mundo no se pueden resaltar grandes cosas. En la presentación sobraban los lugares comunes de los últimos 20 años de diseño periodístico. Carmelo G. Caderot y su equipo lo han hecho mejor, mucho mejor, otras veces.
El nuevo El Mundo tiene un acierto: retrasar la tercera y cuarta páginas de opinión, completamente prescindibles, mientras deja las dos primeras de arranque. También incorpora las aperturas de secciones a doble página, como tantos diarios antes. Y del resto, casi nada, más allá de subtítulos mastodónticos y un aumento del cuerpo de texto necesario.
Para la anécdota, la sección de Economía con sus "subtítulos en un tono rojo, fotografías viradas en acero". Parece mentira que con la fotografía que tuvo este periódico en algunas épocas nadie recuerde que el virado siempre elimina planos y profundidad, además de restar luz a las imágenes por el tono escogido. Ya puestos, podían haberlas virado a oro, que es más luminoso.
¿Y los contenidos?
Já.
Ná de ná.
O de sempre, que dicen en mi tierra.
Perdón, sí, más corazoneo, de ese que con hipocresía el periódico ha criticado más de una vez en sus páginas cuando se refería a la televisión.
Pero no se confundan. Pedro J. ataca con todo y está a la búsqueda de nuevas cruzadas y conspiraciones. Sin ellas El Mundo queda en poca cosa.
De la redacción, sin noticias.