Wednesday, December 05, 2012

Diarios contra Google: pelea por el negocio de la información

Los editores de diarios españoles se suman a la propuesta de Alemania o Francia de imponer una tasa Google: cobrar a las grandes empresas digitales por el uso de los contenidos de los periódicos. La batalla se dará en la discusión de la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (LDI), una promesa del gobierno aún incumplida. Los editores quieren rentabilizar sus contenidos frente a la migración de la publicidad y la audiencia a internet aumentando los precios del contenido: es la táctica seguida con el aumento del precio de venta de los diarios y se busca con los derechos de autor, los únicos que continúan subiendo en el mercado de contenidos gracias al control de las sociedades de gestión

La pretensión de los editores choca con algunos derechos ciudadanos, con los hábitos de la audiencia y con los intereses de la industria digital, pero no evitará la crisis de la prensa: más debilitada en el negocio que en la audiencia y los contenidos.



Algunos apuntes y reflexiones sobre las demandas de los editores y la naturaleza de la crisis real de la prensa.

Los editores reclaman una remuneración por derecho de cita. No reclaman sólo cobrar a Google, sino tener los mismos derechos de recaudación de copia privada que otros autores y contenidos como los libros, la música, el audiovisual, etc. Muy parecido también a las patentes de Google y las que sigue comprando. 
La reclamación se basa en los artículos 3233 de la LPI, donde se recoge el derecho a percibir una compensación por acuerdo o equitativa.

La pretensión de los editores no rompe la red ni la estructura del enlace, como no lo hace el canon sobre copia privada que ya se paga sobre contenidos audiovisuales, música, libros, etc.  La propuesta demanda derechos sólo sobre otros productos y usos comerciales, excluye a las citas no comerciales y a los trabajos protegidos por Creative Commons y otros modelos de propiedad intelectual. Eso es lo que se está debatiendo en varios países europeos y a instancias de la Comisión Europea.
Otra cosa es la dificultad para implementarla y la difícil separación en parte del ecosistema digital entre productos comerciales y no comerciales.

La propuesta española es distinta de la alemana y francesa porque no plantea una tasa, sino la compensación por copia privada. Las diversas propuestas de licencias universales para los contenidos en los mercados secundarios (más allá del objetivo y alcance de su publicación) es un intento de evitar este problema. Tiene muchos defensores en varios campos, pero no es la que se está debatiendo por el momento, sino la remuneración de la cita de trabajos de actualidad.

Lo que se busca no es cobrar por el enlace, sino por el snippet (lead, resumen) de Google y el resto de buscadores, agregadores, etc. Esto tiene algunos problemas respecto a la extensión del derecho de cita y el alcance de la copia privada.

Los robots.txt y la exclusión de los diarios digitales de los buscadores no valen a los demandantes de la nueva opción: se quiere adoptar para la información los derechos de copia privada, no impedir el acceso ni reducir la audiencia aportada por los buscadores, aunque sea pequeña en el caso de Google News (alrededor del 5%), pero mucho mayor desde Google: por encima del 30% en la mayoría de medios.

El problema es profundo: ¿tienen los editores y periodistas derechos de autor sobre la información y, por tanto, a extender la copia privada?
Aquí está en mi opinión el gran problema conceptual. La ley reconoce la obra periodística como obra colectiva y se ha ido extendiendo el derecho de autor de los periodistas. 
Los periodistas y editores trabajan sobre material público: eso y no otra cosa es la información, un derecho y propiedad de los ciudadanos, no del periodismo ni de la prensa.
El problema es de quién es la información y cómo se separa su naturaleza pública del producto periodístico comercial y privado.
En esa naturaleza se ancla la defensa de Google, de las empresas de press clipping y de los agregadores: si la información es un derecho de los ciudadanos, no puede ser restringida por sus explotadores comerciales.
Los defensores de los derechos de autor de la información aceptan la propiedad pública de la información pero reivindican su explotación comercial.




Hasta aquí un relato de los hechos, pero insuficiente para entender la crisis real del periodismo y su negocio. Algunas reflexiones.

Es una guerra entre intereses comerciales, no entre buenos y malos. Las partes son gente y empresas que buscan y defienden su negocio. 
Personalmente no defiendo una interpretación restrictiva del derecho de copia privada sobre la información porque sigo creyendo que la información es del público, no de los periodistas ni de los editores. El derecho de autor de los periodistas sobre la información es muy cuestionable y tiene limitaciones por el interés público. 
Otra cosa es el derecho de crear obras derivadas e intelectuales sobre la materia pública de la información, los datos, etc. Los productos periodísticos -el diario, el telediario, el magazine, etc.- son propiedad de sus editores y periodistas, no la información. Esa distinción es importante para fijar los límites del derecho de cita y reproducción.

Periodistas, editores, Google, agregadores, etc. coinciden en trabajar y crear obras, negocio y productos sobre una materia que no es suya, sino de la ciudadanía: la información y los contenidos, en el caso de la información que nos ocupa, distinto a la ficción y el entrentenimiento.
El enlace también es de naturaleza pública. Por eso restringirlo es peligroso, tanto como restringir la información.
Tampoco es cierto que Google y el resto de empresas de internet que trabajan con contenido ajeno no creen negocio con los contenidos, como responden algunos. Por supuesto que lo hacen, indirectamente a través de la audiencia, el consumo y uso de los buscadores. 
Ahora, el inventario comercialmente más rentable no está en la información de actualidad, sino en la comercial.

El núcleo del problema es el negocio, no la información. La clave no está en las búsquedas ni en el snippet (el resumen de la información en los buscadores: título y entradilla o lead), a pesar de la incorporación progresiva de más elementos del producto.

¿El snippet reduce negocio informativo, como defienden los editores? Las dos cosas: a la vez lo reduce y lo crea, como está pasando también con las recomendaciones en las redes sociales, que cada vez se leen más sin entrar en el contenido original (y así se dice lo que se dice, con perdón).
Dice Arcadi Espada que con el snippet o sumario de Google la prensa ha perdido lo único que tenía para vender en internet. El periodismo lo sabe desde siempre. El 90% de la información publicada carece de valor e interés más allá de la entradilla, sumario, lead o snippet. Cuanto mejor hecha, menor interés en el resto: la maldición de la pirámide invertida.
Esta es una parte del problema: la migración o el cambio de comportamiento de la audiencia. Google, como las redes sociales, trabajan a favor y en contra de los medios. Cada uno hará su balance en función del contenido e información que publica.

El problema es el inventario comercial y su comercialización: el negocio. Antes el inventario se controlaba directamente y era propiedad del editor y del producto (prensa, televisión, radio, etc.). Con internet y el ecosistema digital gran parte del inventario pasó a ser común, infinito, comercializado indirectamente y en mercados secundarios y automatizados. 
Ahí está el problema de negocio de los medios: el fin del monopolio del inventario y el cambio de un modelo de fijación directa (asimétrica) de precios y condiciones de comercialización a la subasta automatizada y con condiciones variables: en mercados simétricos con igual poder de oferta y demanda, pero creciente a favor de esta, porque hemos vuelto a la economía de la demanda. Hoy avanzamos hacia un mercado de real-time bidding (RTB), contratación automatizada (programmatic buying), etc.

Google es el campeón de esa revolución. El inventario y la comercialización no habían cambiado tan radicalmente ni tan aceleradamente nunca en cinco siglos. La pelea de Google con GoTo.com, Overture y Yahoo hizo avanzar más el mercado que los 70 años que más o menos llevábamos de mercado publicitario de masas.
Ahí es donde está el crack del negocio de la prensa. La televisión y el cine lo han conseguido mantener mucho mejor por su control de los contenidos y el inventario audiovisual de calidad.

Los diarios digitales no pierden audiencia con Google ni con las redes sociales. Pero pierden consumo: tiempo, atención e inventario, además de impacto y eficiencia. Este es un problema esencialmente de negocio.
Al primero se le aborda con contenido. Al segundo, con un nuevo negocio que tiene características y elementos totalmente diferentes al tradicional.

Cuando Google reinventó el inventario con PageRank, AdWords y AdSense cambió radicalmente el escenario comercial de los contenidos. Convirtió en infinito el inventario y encontró una fórmula para rentabilizar el contenido más allá del soporte.
Cuando amplía su actividad en la publicación de contenido y se convierte en una plataforma, el mercado, la distribución y la relación con los medios y con los usuarios vuelve a cambiar.
Si los grandes de internet ahora son plataformas donde se controla inventario, comercialización, acceso a los contenidos, datos y el propio uso (navegación de los usuarios o posición de la publicidad) el escenario vuelve a cambiar y su colisión con los intereses de los editores de contenidos aumenta al tiempo que se generan nuevas oportunidades de negocio.

Tuesday, December 04, 2012

Televidente 2.0: menos descargas, más vídeo bajo demanda


El crecimiento de la oferta de vídeo bajo demanda y la ampliación de acceso a contenidos audiovisuales a través televisión conectada, dispositivos móviles y aplicaciones empuja el crecimiento de la televisión en todas las pantallas, pero también comienza a diferenciar el consumo de contenidos multipantalla.
Son las conclusiones que más me llaman la atención del sexto informe Televidente 2.0 de The Cocktail Analysis respecto a años anteriores.
En el mercado de la abundancia, aumentar la oferta estimula la demanda y el negocio. Canalizarla a través de plataformas y aplicaciones ayuda a comercializar el producto premium y aumenta la rentabilización de las marcas.
Claves del nuevo mercado para la televisión a las que se une el fortalecimiento de su trono como centro del ocio digital tanto gracias a las televisiones conectadas como a las tabletas.

El consumo multipantalla es distinto en cada plataforma, una ratificación más de la necesidad de crear medios y contenidos contextuales: adaptados al hábito y momento de consumo en cada plataforma.
La televisión en abierto se especializa en información y magazines (low cost, además del directo); series, cine y deportes son contenido premium (de pago y bajo demanda), y a las webs de televisión se vuelve para recuperar contenido no visto por los horarios de programación (catch-up) y para ampliar la información y consumo de los contenidos más interesantes.


Crece el consumo de contenidos bajo demanda y en streaming (VoD): 27% de la audiencia. Pero a pesar de que hacen caer las descargas, la apuesta en un mercado audiovisual muy encorsetado por licencias, derechos y ventanas caros y poco flexibles hace que el público continúe quejándose del escaso catálogo, la ausencia de estrenos y las deficiencias de opciones de visionado, sobre todo en las aplicaciones de videoclub de las televisiones conectadas.
El gran problema del vídeo bajo demanda es el empeño en mantener el mercado tradicional de cine y televisión frente a la aceleración en los cambios de la demanda, consumo y visionado de los consumidores.


Las webs de las televisiones concentran todavía mucho consumo de noticias frente a la ficción y el entretenimiento. Los internautas conocen más la oferta informativa, en competencia con los diarios y otros medios, que una oferta de programación todavía incipiente a pesar del crecimiento de los últimos dos años.
Pero la demanda del público está clara: la fortaleza de las webs de las televisiones está en el vídeo en directo (dobla su consumo respecto a la oleada de 2011) y las series, tanto para visionar capítulos como para consumir más contenido relacionado.


La audiencia de televisión conectada crece despacio. Sólo un 18% de los internautas se conecta a través de la televisión y un 15% tienen televisor con internet integrado.
Las aplicaciones estimulan el consumo de contenido audiovisual, sobre todo bajo demanda y catch-up para un público muy televidente con intereses muy claros. Un mercado clave para el futuro.


Las tabletas se consolidan como soporte de consumo de contenidos. Tanto la información de los diarios digitales como el cine, la televisión y los vídeos ganan un nuevo soporte para la distribución y comercialización. Una oportunidad para desarrollar contenidos específicos que amplíen la oferta y que aprovechen el aumento constante de consumo en doble pantalla tanto entre tabletas y televisión como entre móvil y televisor.

Monday, December 03, 2012

Los errores de Murdoch y The Daily

The Daily, el diario para iPad que Rupert Murdoch lanzó en febrero de 2011 cierra. Un nuevo fracaso digital del gran magnate de la prensa, como ya ocurrió con MySpace.
Los males se acumulan para el magnate australiano en el tramo final de su vida con el escándalo de las escuchas de News of the World y la división de News Corporation en dos divisiones: una de entretenimiento y otra de diarios.
El fracaso estaba anunciado porque en The Daily se han cometido algunos grandes errores.

Sin contenido de valor. The Daily nació de la fascinación con el iPad. Steve Jobs se entusiasmó con el empuje del mayor magnate de los medios convencionales a su tableta y aprovechó para oir parcialmente las quejas de los editores y lanzar las suscripciones en iPad.
El acento se puso en la tecnología, la multimedia y los formatos, pero The Daily nunca ofreció contenido de calidad para un supuesto mercado global.

Un producto para un mercado inexistente. No existe nada parecido a un mercado global para los medios. Los mercados de la información son geográficos (nacionales, regionales o locales) o temáticos (negocios, tecnología, etc.)
Ese concepto nebuloso llamado información general no existe. Y menos en un mercado globalizado de nichos y alta segmentación.
The Daily no pertenecía a un país, una ciudad ni un tema. Un medio sin raíces.
La ilusión de que el iPad crearía un territorio, un público, un espacio propio, es una ilusión. Sólo es un soporte (magnífico), pero la información necesita fundamentos y esencia: apelar a lo más íntimo del público, no deslizarse en sus dedos.

Imposible crear un negocio sin audiencia y mercado. Un medio necesita público identificado con sus valores y contenidos. Y un mercado donde su propuesta produzca relación y valor añadido con su audiencia.
Cerrar al pago una marca inexistente nada más nacer es el peor de los errores cuando no ofreces nada exclusivo, que nadie más tenga.
El contenido de The Daily está en muchos otros medios y una tienda de aplicaciones no es un canal exclusivo como los kioskos o los voceros. Por mucho que Apple promocionase The Daily en la primera pantalla de su app store, el público necesita una propuesta de más valor para gastar su dinero.
¿Se puede crear una marca en la era digital sin estar en varios canales y dispositivos? ¿Sin estar en los resultados de Google, donde incluso ha vuelto The Times pese a su paywall? ¿Sin dominar un área de contenido o de cobertura?
No.
El iPad es el nuevo kiosco de los medios, pero el canal no basta.

Un medio asocial y de otro tiempo. The Daily apostó por el soporte más innovador, pero se olvidó de la influencia del flujo social, el poder de las recomendaciones frente a los criterios periodísticos y los algoritmos. The Daily no estaba en las redes sociales con una estrategia adecuada para ayudar a implantar la marca y promocionar sus contenidos.
Desdeñó la era del tiempo real, cuando la información se vive, no sólo se cuenta. Su planificación de una edición diaria, al estilo de los periódicos, va contra la naturaleza del ecosistema digital.

Un modelo de negocio equivocado: nadie paga por lo que no aprecia. El esnobismo no es un modelo de negocio. Sólo una herramienta si se utiliza adecuadamente. The Daily se cerró al pago digital sin crear antes ni audiencia ni marca. Y es casi imposible conseguir esas dos condiciones básicas en el ecosistema digital si eres opaco para los buscadores, asocial y cobras antes de que la gente tenga tiempo a desearte.

El fiasco de The Daily es la mejor ilustración del repetido error de crear un medio digital desde los presupuestos del viejo negocio de la prensa. Cuando cambia el soporte y la distribución, cambia el negocio y el periodismo.

El soberanismo gana en los medios catalanes


"El periodismo catalán tiene dificultades para establecer una agenda propia. Hay un efecto pinza entre el poder político mayoritario (CiU) y las redes sociales, en las que los soberanistas están muy movilizados". Las palabras de Juancho Dumall, director adjunto de El Periódico de Catalunya, resumen una campaña electoral donde la cuestión soberanista ha dominado entre los políticos, en los medios y en la red.
El debate catalán ha estado plagado de propaganda y manipulación, pero también de una información muy polarizada por el sesgo plebiscitario de la consulta. Cuando los ciudadanos han votado, la realidad ha vuelto a ser más compleja y diversa que las columnas de la prensa y el flujo de Twitter.
¿Representan los medios y el periodismo catalán a la sociedad o están atrapados en una agenda partidista?

A Vicent Partal, director de Vilaweb, le sorprendió la virulencia de la prensa de Madrid y las reacciones "poco elegantes" de algunos medios catalanes. La Brunete mediática volvió a cargar contra el nacionalismo, esta vez apoyada por medios de otra orientación editorial pero críticos también con el soberanismo. El borrador policial sobre la presunta corrupción de Artur Mas y Jordi Pujol publicado por El Mundo fue el arma de destrucción masiva que, como en las acusaciones de Bush contra Irak, se fue desvaneciendo una vez conseguido el objetivo.

"Los medios españolistas venden un relato maniqueo y reduccionista, que no cala en Catalunya", opina Àlex Gutiérrez, jefe de Medios del diario Ara y presidente de Escacc, una fundación de estudio de la comunicación en Cataluña. Los datos lo confirman: los diarios, la radio y la televisión en catalán ganaron audiencia durante la larga campaña electoral. Las ediciones en castellano de los diarios catalanes y la prensa de Madrid perdieron lectores, con excepción de El País, según los datos de EGM y del Baròmetre de la comunicació i la cultura, el principal estudio de audiencia catalán.

Los analistas repiten la conclusión sobre las elecciones: el soberanismo centra un debate donde la crisis económica y los recortes en el Estado de bienestar son la cuestión de fondo, tanto para quienes están a favor de la independencia como los contrarios. Resultado: CiU ha perdido su órdago por la mayoría absoluta, los soberanistas de siempre ganan escaños y los pequeños partidos crecen tanto a favor como en contra de la independencia. Reflejo de una sociedad compleja y lejos del pensamiento único que a veces proyectan tanto los medios como las redes sociales.

"Aunque diarios como el nuestro intentaron que el debate en la campaña fuera más allá del soberanismo, de hecho, creamos una sección llamada 'La Catalunya recortada', hay que reconocer que el eje soberanismo/independentismo fue el que más interés despertó en los medios", explica Dumall. Para Partal, la cobertura de los medios "en general fue bastante adecuada" y no cree que los resultados electorales tengan impacto en una reflexión o cambio de orientación editorial en los medios. Las columnas y editoriales de estos días le dan la razón.

El director adjunto de El Periódico no concuerda. "El impacto ha sido fuerte entre quienes apostaban claramente por una mayoría excepcional de Convergència. Ahora viviremos unas semanas de resituación, una especialidad de la prensa catalana, con larga tradición. Creo que diarios como el nuestro, más de centroizquierda y no nacionalistas, lo tienen más fácil, pero para otros será complicado".

En audiencia los medios soberanistas ganan. Las públicas TV3 y Catalunya Ràdio, además de RAC1, la radio de La Vanguardia, son los principales beneficiados. Con una caída general en la audiencia de diarios, La Vanguardia –impulsada por su edición en catalán, ya mayoritaria– y Ara crecen según los datos del Baròmetre. El EGM mejora los resultados de El Periódico y no de La Vanguardia.

Entre la prensa de Madrid sólo El País, con larga tradición en Cataluña y el diario estatal con una visión más moderada, aumentó lectores –en EGM y Baròmetre– frente a las pérdidas de El Mundo, ABC o La Razón.

En la caída de la prensa influye su propia crisis y la visión de un exceso de proximidad entre políticos y periodistas, sobre todo columnistas. Desde Ara, Gutiérrez cree que esa contaminación "se deja notar sobre todo en los grandes medios tradicionales". Partal reconoce que "partidos minoritarios como Ciutadans, la CUP o Solidaritat tienen muchos problemas para ser vistos".

La realidad y la gente son más ricas que la visión propuesta desde los medios. Un diagnóstico compartido. "Los medios catalanes tienen que seguir explicando el país desde la complejidad. Los resultados de las elecciones refuerzan esta noción: los catalanes no han optado por el modelo mesías sino que, muy a la catalana, han preferido el todos juntos", afirma Gutiérrez. Para Juancho Dumall, "la sociedad catalana es plural y muy compleja, aunque fuera de Catalunya se siga con los tópicos reduccionistas".

El director adjunto de El Periódico hace una lectura política útil también para los medios: "Bajan los partidos de orden (CiU, PSC) y suben los partidos de protesta (Ciudadanos, CUP, Esquerra), menos implicados en tareas de gobierno y, por tanto, vírgenes en la gestión de la crisis".

Muchos ciudadanos reclaman también medios con otra visión, donde las minorías críticas no sean ahogadas por el pensamiento mayoritario. El resultado de las elecciones en Cataluña, como antes las gallegas, vascas y las últimas generales, repite la demanda de otras voces y visiones. Más pluralismo, más cercanía, más información sobre la vida cotidiana. Un periodismo más apegado al público y más independiente del poder.

Análisis en ElDiario.es

La publicidad en internet superará a los diarios en 2013


Internet superará en publicidad a la prensa en el mercado mundial en 2013. La última previsión de ZenithOptimedia extiende al mercado global lo que ya ha ocurrido en varios países como España.
Para España las predicciones de ZenithOptimedia siguen siendo tan malas como las de su filial española: no habrá freno a la caída del mercado publicitario hasta avanzado 2014 y la recuperación comenzará en 2015.
La agencia estima que internet seguirá creciendo a expensas de la prensa, especialmente los diarios, mientras la televisión mantiene su liderazgo con un 40% de la inversión publicitaria.
La ligera caída de la publicidad en internet, mayor en los mercados desarrollados, se compensa con el crecimiento del vídeo y la televisión en internet. Si se cuenta la televisión 2.0, la cuota global crece del 40% en 2012 al 42,6% en 2015.
Las pantallas y los contenidos audiovisuales continúan siendo los principales motores de la inversión, a la que se unen las redes sociales. El crecimiento del vídeo online y la publicidad social hará aumentar la cuota de la publicidad gráfica en internet un 20% anual y pasar del 38% en 2012 al 43% dentro de tres años.


Internet ha crecido un 15 puntos de cuota entre 2001 y 2012 en el mercado global. En el mismo período los diarios han perdido doce puntos y las revistas cinco. La prensa en papel seguirá perdiendo un uno por ciento de cuota cada año.
Para los diarios y las revistas el desafío es aumentar aceleradamente sus ingresos digitales. No para compensar el negocio impreso, una tarea imposible, sino para adaptarse a un nuevo mercado basado en contenidos y relaciones, movilidad, vídeo y publicidad automatizada, personalizada y de transacción, no de exposición.
Los diarios en todo el mundo sólo consiguieron un 2,2% de sus ingresos del negocio digital, aunque en los mercados desarrollados como España ya suponen más del 12% y superan el 30% en los medios con una mejor adaptación al mercado digital.
En 2011 los diarios españoles ingresaron 150 millones del mercado digital frente a casi 2000 millones de facturación total. En las revistas, los ingresos digitales son todavía más bajos, alrededor de 50 millones el año pasado.

Huida de las televisiones públicas


La audiencia abandona RTVE. Los informativos son el último bastión en caer. Por primera vez en cinco años el informativo de otra cadena ha batido a los telediarios de la pública el mes pasado. Medio millón de oyentes han abandonado RNE 1. La huida de audiencia es una protesta como las que recorren las calles, los hospitales o los centros educativos. Una parte de la audiencia no transige con el cambio de línea editorial. Muchos periodistas de RTVE han protestado por la censura y la manipulación ante el Consejo de Informativos.

RTVE no es la única perjudicada. Las autonómicas más criticadas, como la madrileña o la valenciana, y casi todas las radios públicas -con la excepción en bloque de las catalanas en pleno debate preelectoral- sufren la desbandada.

Huye la audiencia políticamente más crítica. Pero también la aburrida por la debilidad de las programaciones de las cadenas públicas, hundidas por los recortes y las protestas de los trabajadores.

¿Estalla la crisis de la radiotelevisión pública? Es una crisis anunciada y diseñada desde el poder. Las televisiones públicas tienen muchos enemigos, entre ellos los responsables de sus males. Su gigantismo, burocratización y derroche las hace antipáticas para muchos y onerosas para todos.


¿Quién se beneficia de la quiebra? De un lado están productoras como Secuoya o Vértice 360, favoritas para las privatizaciones. Ya cuentan en sus consejos de administración con ex dirigentes populares como Miguel Ángel Rodríguez y Josep Piqué, miembros de los gobiernos de Aznar, además de amigos, familiares y personajes habituales en la sede popular de Génova.

Del otro, ciudadanos y trabajadores perderán lo invertido tantos años sin que nadie apueste por un modelo alternativo de independencia, eficiencia y ajuste.

La información es la gran perjudicada. Con sus males, los telediarios públicos son los únicos renuentes al sensacionalismo y la vacuidad de las grandes privadas. Pero el duopolio Telecinco/Antena 3 es insaciable y el gobierno Rajoy está encantado.

Columna en los diarios de Vocento

Sunday, December 02, 2012

El fracaso de los editores de diarios

José María Bergareche abandona la presidencia de AEDE sólo tres días después de su nombramiento. Los editores de diarios fracasan como lobby y no consiguen encontrar una salida a la crisis económica e institucional de la prensa. Frente al poder de las televisiones de Uteca, dominada por Mediaset y Antena 3, la Asociación de Editores de Diarios Españoles vive en el desacuerdo, desdeñada por el gobierno y no consigue articular posturas comunes claras que no supongan un quebranto y mayor lejanía con el público y el mercado.

Demasiados intereses contrapuestos entre editores en pelea por una posición de futuro en un mercado menguante, división entre diarios de Madrid y el resto, y reclamo de medidas legales en colisión con derechos fundamentales y la política de recortes del gobierno. Para colmo sufre un agujero aún por explicar en sus cuentas, está sancionada por la Comisión Nacional de la Competencia por monopolio de derechos y está embargada por subvenciones que Industria le otorgó y no dedicó a la renovación del sector.

Una situación muy diferente a la de Uteca, donde mandan Mediaset y Antena 3, el enemigo común son las televisiones públicas y se reclama sobre un mercado regulado y nacional frente a la fragmentación local y la libertad de publicación de la prensa, papel o digital.

La reforma de la Ley de Propiedad Intelectual para imponer una tasa a Google, a los agregadores y a las empresas de clipping (resúmenes de prensa) para agarrarse a los únicos precios que aumentan junto a los de los diarios: los de los derechos de autor; el IVA cero para los diarios (impresos y digitales) y el reclamo de ayudas públicas para la reconversión del sector son las principales reivindicaciones de los editores.

Bálsamos para aliviar una crisis que ha reducido a la mitad sus ingresos, evaporado un cuarto de la circulación en papel y cambiado radicalmente un mercado que se agota para la prensa impresa pese al crecimiento de audiencia digital.


Bergareche se encontró un consejo de editores sin editores al asumir la presidencia de AEDE. Sólo ejecutivos y ausencia de los principales responsables de los grandes grupos. Las luchas entre grupos y muchas conspiraciones internas habían hecho imposible el acuerdo para relevar al anterior presidente, Conrado Carnal, director general del Grupo Zeta, por una figura de prestigio con una misión clara: conseguir ser escuchado por el gobierno Rajoy.

Juan Luis Cebrián había propuesto a Luis María Ansón, prócer de la prensa de derechas. Pero la sombra de la inevitabilidad de una fusión entre algunas de las cabeceras nacionales (ABC, El Mundo o La Razón) planea sobre cualquier acuerdo.

El gobierno no escucha. Sólo le interesa la televisión. Está ocupado con el desmantelamiento planificado de RTVE y la privatización de las autonómicas. Ocurre ya desde hace años. Zapatero entregó televisiones gratis a los grupos de prensa para que todos fueran multimedia: hoy casi toda la televisión vuelve a ser de las dos grandes privadas y tanto Unidad Editorial como Vocento tienen sus frecuencias alquiladas, incapaces de crear y rentabilizar su propia televisión. Prisa abandonó Cuatro, su deseada televisión en abierto, para entregarla a Mediaset.

Los dos viejos interlocutores políticos, la vicepresidenta socialista De la Vega (muñidora de la RTVE sin publicidad y de la Ley Audiovisual) y el desplazado Esteban González Pons, todo buenas palabras con los editores, pero lejos de los designios de Soroya Sáenz de Santamaría y del gabinete de Moncloa.

La prensa no tiene quien la escuche. La reclamada tasa Google, a rebujo de Francia y Alemania, no soluciona la crisis de producto, de público y comercial de los diarios. Los editores deberían empeñarse menos en obcecarse con cómo se llega la información y más en la política comercial y las nuevas formas de rentabilización de los contenidos. Ni Madrid ni Bruselas tienen prisa por reducir el IVA y las ayudas públicas al estilo francés -más allá de las subvenciones de los gobiernos autonómicos- son legalmente complejas y difíciles de explicar a una opinión pública descontenta con la prensa y los recortes.

La crisis de AEDE es la de un sector que vive los peores momentos de su historia reciente con un cambio radical de su propia naturaleza. Para superarlo se necesitan editores de raza y vocación, como los que Bergareche echó en falta cuando miró hacia sus compañeros de consejo. Editores con vocación de editar medios y negocio de calidad cuando los recortes y los despidos no alcanzan más que para mal morir.

Friday, November 30, 2012

Credibilidad y transparencia: debilidades del informe Leveson

El informe Leveson sobre la prensa británica (resumen) está escrito por un juez y se concentra en la prensa. De eso derivan sus principales debilidades: exceso de legalismo y falta de visión integral de una sociedad de la información abierta, donde todo el mundo comunica y la privacidad se publica.
Las recomendaciones para formar un nuevo organismo regulador independiente de políticos y periodistas dejan a la propia sociedad y a los medios digitales al margen. Un escenario imposible cuando la digitalización multiplica la información y la propia vida se publica. Esos medios aportan también algunas herramientas para la autorregulación ética de todos.
El juez Leveson sufre la misma miopía digital de una gran parte de la prensa. Su declaración de la imposibilidad de regular internet (págs. 164 a 179, volumen 1), la diferencia cualitativa (periodística) y cuantitativa (audiencia) que establecer entre prensa y medios en internet, unida a la afirmación de que la red se mueve en un "vacío ético" son argumentos del siglo XX. Muy lejos del presente y el futuro de una sociedad digital.

El periodismo, sea cual sea su naturaleza y soporte, no necesita más regulación que las leyes comunes: penal, civil, mercantil, protección de datos, etc. La mejor ley es la menos intervencionista y la que más rápido y con eficiencia actúa cuando es necesario.
Ahí es donde está la debilidad de la justicia. A menudo contaminada por los poderes y su influencia y relación con algunos medios. Otras por la falta de adecuación a una sociedad moderna que requiere una justicia más rápida y eficiente. Y a veces por la diferencia de criterios entre jueces sin una jurisprudencia clara.
Ninguna reparación es posible cuando pasan cuatro o cinco años desde la denuncia de los hechos.

La principal responsabilidad del periodismo es social y democrática. Por eso requiere exigentes criterios éticos en la industria, la profesión, la práctica y un consenso directo y transparente con el público.
Nadie queda excluido de esa responsabilidad, papel, audiovisual, digital, etc. La ética no tiene soporte. La responsabilidad no está en un papel ni en una pantalla, sino en la relación entre quienes informan y opinan y quienes reciben, leen o ven sus mensajes.
La pérdida de la credibilidad del periodismo actual es sobre todo responsabilidad de medios y periodistas. Pero la falta de control social es palpable. Internet y los medios digitales actúan en dos direcciones: por una parte mejoran el control, la crítica y la corrección de errores, pero por otro aumentan el sensacionalismo, el rumor y la superficialidad de la información.
Corregirlo es una tarea de todos, social y democrática.

Independencia de los poderes y transparencia. La mayor crítica de Leveson y su investigación es a la excesiva cercanía e influencia entre políticos, polícía y prensa. Cierto. Pero hay muchos olvidos en las 2.000 páginas del informe. Entre otras la influencia de los poderes económicos -sobre todo los financieros y las grandes empresas- en una prensa acechada por la crisis y siempre pendiente de los beneficios económicos.
No es un problema de la prensa. La concentración y esclerotización del poder en ciertos núcleos e instituciones es un déficit democrático histórico. Afecta a todos y el periodismo no se libra. Cuando los medios actúan como poderes -el caso Murdoch- se comportan igual que el resto. Ese es el demonio interno de unos medios que muchas veces son más negocio que periodismo.
La cura es la misma que la de la propia democracia: transparencia, accountability, más pluralismo y una sociedad crítica que defienda la importancia y los valores de la información de calidad.

Todo es periodismo. Al menos nadie debería quedar excluido de comportarse como tal y por tanto con las obligaciones consiguientes. Ese es el terreno común de los medios, los blogs, las redes sociales, los ciudadanos, etc. Cuando se hace periodismo, es decir, se comunican información y opiniones sobre hechos y personas de interés público, todos los que ejerzan esa actividad -sea ocasional o permanente- están obligados por la ética de la información y por tanto sometidos a las mismas reglas y criterios sin división por soportes ni canales.
Sensacionalismo, opinión infundada, rumores, invasión de la privacidad sin interés público, manipulación, propaganda, etc. son iguales para todos los que comunican.
La sistematización de esa actividad a través de una entidad institucional o comercial sólo aumenta la exigencia de transparencia y responsabilidad. Pero no excluye a las personas privadas ni a otras entidades.

Herramientas para la transparencia y la responsabilidad, mejor que leyes y reguladores sectoriales. El juez Leveson repara en algo importante: "Rebuttals and denials of allegations can take place instantly, helping if not to kill a story at least to provide the subject of the story with a voice and make users aware that the veracity of the allegation or story may be in doubt".
Los medios digitales aumentan la interactividad, reaccionan en tiempo real y permiten sistemas de transparencia y control por el público y los propios periodistas más eficientes.
El gran desafío ético del periodismo es incorporar esas herramientas de transparencia y control social de la información en todas sus plataformas y soportes. Sin excluir la televisión, la radio ni el papel.
El control del rigor y los errores, pero también del respeto a la privacidad y el derecho a la réplica y la corrección de datos debe ser incorporado en todos los medios digitales -como muchos hacen ya, al menos en sus más básicas formas- pero también en el resto de medios, donde la incorporación de esas enmiendas y críticas de valor del público son esenciales.
Incluso en los formatos no digitales y donde la gestión del tiempo o el espacio complica estas prácticas se pueden usar direcciones (URL) cortas, códigos QR y otros símbolos y herramientas que marquen la información objetada y lleven a la audiencia fácilmente al soporte más adecuado para sostener esa labor de control social y democrático.

Una parte de los 4,8 millones de euros (3,9 mill. de libras), el tiempo y los expertos que se han empleado en el informe Leveson hubieran sido de mejor provecho si hubieran servido para que un grupo de expertos diseñara y propusiera varias herramientas de control, réplica y contraste de la información con el objetivo de ser consensuadas e implementadas por los medios.
Será más fácil lograr un consenso ético e instrumental de este tipo que cerrar la Press Complaints Commission y crear un nuevo órgano regulatorio.

Como en el propio periodismo, los medios y también en los poderes públicos, la demanda de más exigencia, responsabilidad y transparencia es ineludible. Como en la propia producción y edición de la información, no son necesarios más procesos complejos, órganos y burocracia.
Necesitamos criterios eficientes y herramientas adecuadas para garantizar la calidad y la transparencia.
Existen o tenemos la capacidad de crearlas. No compliquemos la vida, el periodismo y la democracia con más regulación: aumentemos el control y la participación social. Es la mejor forma que conocemos de aumentar los criterios y exigencia para todos y de minimizar los daños.
Menos leyes, más responsabilidad, apertura y participación.
Como decía Walter Lippmann y siempre repito: "La calidad de las noticias en la sociedad es un índice de su organización social".
Esa es una tarea de todos en la que a los periodistas, sea cual sea su medio de llegar al público, profesionales o aficionados, nos corresponde mayor responsabilidad y luchar para aumentar la comprensibilidad, utilidad, rigor y eficiencia de la información.
Apliquemos a los problemas de la sociedad de la información soluciones del siglo XXI.

Thursday, November 29, 2012

Contra los males de los diarios: innovación


Sólo un 2,2% de los ingresos totales de los diarios proceden del negocio digital en un mercado en el que se ha perdido más del 40% de la publicidad en papel en los países desarrollados y donde la circulación sólo crece en Asia a pesar de las nuevas suscripciones digitales. Es el breve resumen del informe World Press Trends 2012 de la World Association of Newspapers and News Publishers (WAN-IFRA).


Conclusiones repetidas que obligan a acelerar el cambio de producto y de mercado.


En España, como en la mayoría de países desarrollados, la facturación digital es algo mayor: 307 millones de euros en 2011 (un 11,8% de los ingresos, 12,6% en junio de 2012), de los cuales 150 (48,9%) corresponden a publicidad digital y sólo 16,6 millones, el 5,4%, a los ingresos de circulación digital (Kiosko y Más y Orbyt, fundamentalmente), según los datos recogidos por ONTSI.

La caída de la circulación es imparable en los mercados maduros y la lectura se orienta hacia los nuevos soportes: móviles y tabletas, los primeros que sustituyen efectivamente al papel.
A la pérdida de publicidad impresa hay que unir en 2012 la caída o el freno (dependiendo de los mercados), de la publicidad gráfica digital, la que en su mayoría llega a los diarios.


Los datos de WAN indican que el 58% de la publicidad digital se va a los buscadores (Google en su mayoría), mientras desciende en los diarios. En España la publicidad digital gráfica cayó un 13% en los primeros seis meses del año, una tendencia que avanza los mismos problemas sufridos ya por la prensa norteamericana, donde los ingresos digitales han dejado de crecer hace tiempo a la velocidad que lo hacían años atrás.


Los datos analizados por Alan Mutter indican que los periódicos norteamericanos han perdido 55 dólares en papel desde 2006 por cada dólar digital ganado.
La esperanza en el nuevo negocio de pago, donde se calcula a medio plazo una estructura de ingresos de 30% de publicidad en papel, 25% de publicidad digital, 30% de circulación en papel y un 15% de suscripción y difusión digital no funciona para todos. Fundamentalmente supone un trasvase de ingresos sin aumento de facturación ni de difusión total, pero además necesita una alta penetración de tabletas y una base de suscriptores en papel a los que migran con rapidez a digital.
Esa es la principal razón de porqué los medios españoles o franceses están por debajo del 8% en ingresos de circulación digital mientras Financial Times supera al papel o The New York Times consigue 566.000 suscriptores digitales, pero con una rentabilidad inferior en un 36%.
El nuevo modelo de pago sólo funciona si se aprovecha para desarrollar otros negocios, como están intentando Gannett en Estados Unidos o Schibsted y Axel Springer en Europa.
Pero también quienes utilizan la suscripción como base de clubes de lectores (El Mercurio, La Nación, etc.) donde se pueden desarrollar negocios de transacciones, marketing directo, nuevos productos y otras ofertas asentadas en una base fiel de clientes, fortaleza de marca, alta identificación con los lectores y una calidad de cartera comercial a la que ofrecer nuevas soluciones multiproducto y multimedia.

Esas son las líneas básicas de un nuevo modelo de negocio para un mercado completamente diferente. Por eso no estoy de acuerdo con los apocalípticos de la prensa y quienes defienden sólo modelos sin ánimo de lucro o se rinden a la falta de viabilidad del negocio de la información.

El problema es que los contenidos no son suficiente. La información aporta audiencia, pero sobre todo relevancia de marca, credibilidad y confianza, y fidelidad entre el público más interesado. Sobre esas fortalezas se pueden crear nuevos negocios, fundamentalmente digitales, más apoyados en transacciones que en exposición, en relaciones con la audiencia y los clientes comerciales que en contactos.

La rentabilización de los contenidos se reduce en un mercado deflacionario (precios a la baja) de inventario infinito. Nadie puede competir contra Google o Facebook en inventario y precios, pero sí en segmentación apoyada en una afinidad con la información, las cabeceras y la relevancia de un contenido -informativo y publicitario- donde la multipantalla ofrece muchas posibilidades.

Pero la innovación del negocio debe ser disruptiva mientras se cuidan los ingresos del papel. El negocio de los medios ya no depende de los ingresos directos del contenido ni de los soportes tradicionales.

Aumenta la necesidad de centrarse en una mayor rentabilización de cada usuario (the people formerly known as the audience y ahora considerados socios, stakeholders, prosumers, etc.) a través de productos y ofertas asociados a la relevancia y credibilidad de la información y de las marcas.

Las redacciones serán más pequeñas y flexibles, con los periodistas convertidos en redes sociales y editores sociales de contenidos. Con sistemas editoriales (CMS) para la convergencia y la multipantalla, liberados de la pesadez del proceso de producción del papel.
Algo de esto está en el manifiesto del periodismo postindustrial de Clay Shirky, Emily Bell y C.W. Anderson que sin embargo renuncia a un modelo de negocio sostenible y se abandona a la desesperanza.

Medios híbridos con criterios y producción con estrategias cuantitativas y cualitativas. Alimentados por profesionales, ciudadanos y tecnología, porque los medios siempre son un algoritmo: un conjunto de criterios   periodísticos (intelectuales y materiales) orientados en un proceso a la realización de una actividad, la producción y edición de contenidos.
Ahora podemos digitalizar gran parte del proceso y aumentar la inteligencia periodística con otra tecnológica y artificial, pero también abriendo y gestionando más la inteligencia del público y las fuentes en un escenario de comunicación universal y abierta.

Hay mucho mercado para el negocio en ese nuevo ecosistema y en los nuevos dispositivos. Pero es otro mercado y otro negocio. Necesita innovación disruptiva, no la renuncia a sostener el periodismo profesional. Crear medios contextuales que acompañan a cada usuario en sus intereses, dispositivos y hábitos de consumo. Hay negocio, pero necesitamos imaginación y decisión para seguir desarrollándolo.

Los diarios líderes y la prensa local aguantan su audiencia


Suplementos dominicales, diarios y revistas se hunden a sus cuotas de audiencia más bajas en el EGM. Los suplementos pierden la mitad de su audiencia y sólo llegan al 16,2% de la audiencia (6,4 millones de lectores) frente al 32,4% en 1997. Los diarios impresos bajan a cotas del año 2000 con un 36,1% de la audiencia y 14,22 millones de lectores, que contrasta con el crecimiento hasta casi 12 millones de lectores de los diarios digitales. Las revistas abandonan la mitad del mercado para alcanzar sólo a 17,9 millones, el 45,4%.
La caída de los productos impresos contrasta con la fortaleza de la televisión (aumenta la audiencia un 0,2%) y los crecimientos de la radio (1,8%) e internet (4,6%).


La caída de los diarios impresos no es igual para todos. A pesar de la caída generalizada de la difusión, las diferencias en audiencia son importantes.
La Gaceta pierde el 36% de los lectores frente a 2011.  El Periódico de Cataluña  se deja un 16% en un año aunque recupera 5.000 lectores en esta ola. Su competencia La Vanguardia cae un 4,48 en el año y un 0,6 en la tercera oleada.
La Razón sufre una erosión del 8% desde el año pasado y El Mundo pierde un 3,12% en esta oleada y un 4,29% en el año.
Los líderes aguantan mejor. Crecen Marca y El País en la oleada y en el año. En la prensa regional sólo La Voz de Galicia sufre una caída importante en esta oleada (2,6%).
En los gratuitos la disminución de la distribución en 20 Minutos le hace perder un 4,33%.


El oyente crítico abandona RNE


Radio Nacional sigue los pasos de TVE y también se hunde en audiencia: medio millón de oyentes menos (23%) al arranque de esta temporada en Radio 1, según el EGM.
La crisis informativa de la radiotelevisión pública estatal hunde toda su oferta. Todas las cadenas nacionales generalistas se aprovechan y recogen oyentes de RNE. Pero como ocurre con los telediarios, el público más sensible es el de centroizquierda.
La Ser recoge casi a 300.000 de esos oyentes que dejan la cadena estatal mientras el resto se reparten entre las demás cadenas cuando la audiencia de la radio sobrepasa por primera vez el 60% de la audiencia y sobrepasa los 24,4 millones de oyentes, roza el 62%. La radio generalista crece en 800.000 oyentes y sobrepasa los 11,92 millones.
Frente a la caída de Radio 1, Radio 5 crece en 20.000 oyentes para sus noticias.
La caída de audiencia se extiende también a otras radios públicas que reflejan las posiciones políticas de sus gobiernos. Es el caso de Canal Sur, Onda Madrid, la valenciana Ràdio Nou, la Radio Galega y otras. Contrasta el aumento de todas las cadenas públicas y privadas catalanas en plena campaña electoral.
Destaca también la fuerte caída de Intereconomía.

Tabletas, móvil y suscripciones animan el mercado de contenidos


Tabletas y móviles se han convertido en los grandes animadores de las compras. Casi todo el mundo va de compras a las tiendas con el móvil en la mano para comparar precios y ofertas (showrooming), pero además de crecer como soportes de compras, los dispositivos móviles animan también el consumo de contenidos digitales.
Los datos de los días de Black Friday y Cyber Monday celebrados en Estados Unidos indican que la consulta de las compras desde los móviles ha crecido entre un 68 y un 71% para situarse entre el 18 y el 24% del tráfico en internet de esos días: el 13 y el 16% de las compras online totales, según datos de IBM.
El 47% de los compradores utilizaron smartphones y un 25,6% empleó tabletas para sus compras tanto electrónicas como en las tiendas (datos de National Retail Federation).


Los datos muestran también la irrelevancia de las redes sociales como herramientas de comercio electrónico, aunque crece la influencia indirecta de las recomendaciones. El tráfico desde Facebook hacia los sitios de compras sólo supuso un 0,68% y Twitter fue irrelevante, pero el 16% de los compradores obtuvo información sobre sus compras en la red social.
Los datos refuerzan la primacía del iPad como gran soporte de consumo con un 9,75% del tráfico, seguido de iPhone (8,7%) y después de Android (5,5%).


Las compras de contenido digital alcanzaron casi el 40% del total, sólo por detrás de la ropa y los accesorios, según los comerciantes. Los contenidos digitales aumentaron sus ventas un 29%, por encima del resto de categorías, pero además tres puntos más del 26% de crecimiento alcanzado en 2011, según datos de comScore.
Las suscripciones y descargas de pago en iPad convirtieron a la tableta en la gran ganadora, seguida por Amazon y las compras desde Kindle Fire, aunque a mucha distancia de la tracción para las compras y los contenidos del iPad. La tableta de Apple concentró más del 88% del tráfico de compras frente a una penetración del 33% de iOS frente a 51% de Android en el mercado norteamericano.
Los datos indican también la efectividad de las promociones de los sistemas de suscripción y pago de contenidos digitales, del entretenimiento a la información, que este año se han convertido en productos deseados. Los libros (ebooks y físicos), música, vídeos y videojuegos fueron los grandes animadores del contenido digital. Amazon estima que ha duplicado sus ventas con Kindle Fire respecto a 2011.

Respecto a la eficacia de la publicidad, los panfletos e impresos publicitarios (tanto marketing directo como inserciones en los diarios) influyeron en la mitad de los compradores. El email marketing alcanzó una eficacia del 35,5% y las búsquedas online superaron el 30%.
Los anuncios en televisión no llegaron al 23%.
Si las compras directas no se hicieron desde las redes sociales, la publicidad y la consulta sobre productos si tuvo mejores resultados: un 16% de los compradores buscó información en Facebook, que alcanzó el 30,7% entre los menores de 34 años, a cinco puntos de las búsquedas, lo que vuelve a confirmar la influencia de las recomendaciones y su lucha con las búsquedas para convertirse en elemento clave del tráfico en internet.

Wednesday, November 28, 2012

Las telecos se unen a la mensajería gratis



Acuerdo entre las principales telefónicas para lanzar Joyn, la respuesta a las aplicaciones de mensajería gratis como WhatsApp y a las de voz IP como Skype o Viber que permiten hacer llamadas gratis entre móviles. Telefónica, Vodafone y Orange se convierten en los primeros en Europa en ofrecer una plataforma de rich communications services (RCS) interoperable entre sus redes, aunque por el momento sólo está disponible para Android. Es el mayor paso hasta el momento de la transición del negocio de voz al de datos a través de banda ancha móvil.
Telefónica ya había lanzado Tu me hace unos meses, pero la fuerza de las operadoras está en la unión y en la entrega de los móviles con la aplicación cargada por defecto para evitar la migración a otras aplicaciones.
El paso era inevitable. La popularidad de las aplicaciones de mensajería ha hecho caer los ingresos por mensajes (SMS) a la mitad desde 2008.


Pero no sólo caen los ingresos por mensajes de las operadoras. Las llamadas entre móviles se redujeron un 6,1% en el segundo trimestre del año y los ingresos medios por llamadas cayeron un 31,4% hasta 6,84 céntimos por minuto, según los datos de la CMT.
Ambos datos muestran la aceleración de la evolución del cambio del negocio de voz al de datos y servicios avanzados, que aumentará con el despliegue de las redes LTE una vez completado el dividendo digital.
La crisis acelera la migración del negocio de la telefonía, como ocurre con la prensa y otros medios. Cada vez más las operadoras dependen de reducir la portabilidad y mantener a sus abonados suscritos a tarifas planas con servicios de valor añadido.
Bajan los ingresos de voz pero suben los de datos y las telefónicas pueden dimensionar mejor sus redes y gestionar el cash flow con más previsión.
Telefónica está volcada en su camino a convertirse en una teleco 2.0 con aplicaciones (BlueVia y Telefónica Digital) y contenidos como elementos diferenciadores y de monetización de un negocio donde ya no se trata de ser un canal (carrier) sino una plataforma de servicios integrados.
La intención de las operadoras es crecer en servicios OTT (over the top) para aumentar sus fuentes de ingresos y su posición en negocios que abandonan las viejas redes bobas para convertirse en plataformas inteligentes y de valor añadido.
Un movimiento estratégico muy a tener en cuenta por los medios digitales. Como en el caso de los medios, es más fácil aumentar los ingresos por usuario (ARPU) cuando ya son abonados o suscriptores que crear nuevos clientes para cada aplicación.
La estrategia es convertirse en una plataforma con contenidos y servicios de valor añadido con los que ir sumando ingresos, tanto de pago como de marketing y publicidad.

Fin del liderazgo informativo de TVE


TVE perderá el liderazgo informativo este mes después de más de cinco años de liderazgo. El arranque de la nueva temporada demuestra que los telediarios de Julio Somoano no funcionan y que la erosión de la credibilidad tiene un reflejo inmediato en la audiencia, como se ve en las audiencias de ayer (gráfico).
Las protestas de muchos periodistas de TVE ante el Consejo de Informativos y de otros ante sus editores y jefes no consiguen cambiar una situación que la audiencia percibe con nitidez: los telediarios de TVE vuelven a la nefasta herencia de la era Aznar, esta vez bajo la égida de Rajoy, por mucho que su presidente Leopoldo González-Echenique niegue la manipulación.
Telecinco es el gran beneficiado de la receta Somoano, herencia de Telemadrid. En lo que va de noviembre el telediario de Pedro Piqueras se impone con una media de 2,58 millones de espectadores y un 14,5% de pantalla. El Telediario 2 lucha por mantener el 13% mientras el Telediario 1 mantiene el primer puesto a mediodía aunque con la pérdida de medio millón de espectadores que ya sufrió en octubre.
El resultado para la información es preocupante. Sólo las televisiones públicas han mantenido hasta ahora un menú informativo de cierta calidad frente al sensacionalismo y la predilección por los sucesos y las anécdotas de los telediarios de las privadas.
Los telediarios de calidad pierden terreno. Un grave daño para el servicio público.

Los diarios aumentan su crisis de negocio, no de audiencia


Cada vez menos personas pagan por los diarios y la publicidad se desploma. Pero la audiencia total aumenta. Los editores de prensa siguen quejándose de la audiencia, de la lectura de prensa digital y de Google, al que también quieren cobrar (como en Alemania, Francia o Brasil). Pero el problema es el negocio, no la audiencia. El problema está en un 12,6% de ingresos de publicidad digital que no compensa la caída de la tradicional. La crisis de la prensa está en la falta de innovación en un negocio que se acaba, no en el crecimiento de nuevas formas de acceso a la información. Y en el área de negocio la innovación es mínima y excesivamente lenta.

La razón está en pensar que se puede mantener un negocio basado en la publicidad tradicional. Pero el mercado ha cambiado radicalmente con un inventario publicitario infinito (economía de la abundancia) a precios bajos basados en la audiencia, no en el soporte. Y el cambio de la exposición (publicidad gráfica) a las transacciones (ventas, contactos, engagement, relaciones) en un ecosistema de medios y tecnológico que integra a la prensa (como a la televisión y el resto de medios) como un contenido más dentro de un modelo de servicio más amplio.


El futuro está en cambiar el negocio de los medios con periodismo de mejor calidad (contenidos, narrativas y formatos), más fuentes de ingresos en un mercado multipantalla (medios contextuales) donde la relación con el cliente (la base de datos, el club de lectores) es la base para un negocio basado en las relaciones y transacciones alrededor de los contenidos, no en la venta de un soporte; papel o tiempo de exposición.

Los nuevos modelos de pago y suscripción digital no funcionan sino se acompañan de un aumento de ingresos por usuario merced a nuevos negocios. Son una estrategia de corto plazo, transaccional y basada en aumentar los ingresos de los usuarios ya existentes mientras se construye un nuevo negocio de relaciones más monetizables y mayor ARPU por marketing y transacciones, no por cobro del contenido.

Ahí reside la clave de la debilidad de la prensa: ha perdido la exclusividad y la fidelización de la audiencia. Sólo a partir de la recuperación de la relación con el lector en los nuevos soportes y la optimización de ese contacto es posible fundar un nuevo negocio y sostener lo que sobrevive del viejo mercado.


Esa es la esencia del negocio de Google: publicidad contextual pagada por resultados y subastada en tiempo real para optimizar inventario (editores) y precio (compradores) para mejorar su eficacia para la audiencia. Ahí está la gran revolución para el mercado de los medios, no en mejorar la búsqueda y el acceso a los contenidos, que permite ampliar audiencia y fidelizar a una parte si la oferta es adecuada, atractiva y de calidad.

El problema no se soluciona con una tasa Google, como reclaman los editores, sino con una fuerte reinvención del negocio de los medios.

La publicidad de los diarios ha caído un 56% desde 2007 y un 12% en 2011. Los ingresos de circulación bajaron un 5% -gracias al alza de precios- el año pasado y acumulan una caída del 28% en los años de crisis. Los diarios españoles ganaron 28,1 millones de euros en 2011, un 58% menos que el año anterior y sólo un 12% de sus beneficios de 2007, antes de la crisis.

Pero 10,6 millones de personas leen diariamente un periódico impreso o digital y la audiencia de los diarios impresos alcanzó los 13,26 millones de personas en 2011, un descenso del 0,9% respecto a 2010.

Los lectores de diarios digitales son 11,86 millones de personas, un 10,8% más. Las lecturas totales superaron los 21 millones de audiencia diaria. En la última década, los lectores de prensa han crecido un 6,1% y las lecturas un 18,7%, según los datos del Libro Blanco de la Prensa 2013 presentado ayer por la Asociación Española de Editores de Diarios (AEDE).

Para 2012 las perspectivas son peores por la aceleración del cambio de modelo de negocio y la persistencia de la crisis económica. Los editores esperan una caída de publicidad del 18% y ha aumentado la pérdida de difusión para situarse en una caída del 10%.

El resultado serán unos ingresos totales de 1.737 millones frente a 2.980 hace cinco años, un descenso del 41,7%. La publicidad no alcanzará los 645 millones y la venta de ejemplares supondrá 934,5 millones de ingresos. La industria acabará casi sin beneficios operativos y el resultado final será de pérdidas generalizadas.


Las soluciones no son fáciles. La industria de la prensa debe reinventarse y no hay caminos únicos. Diferentes medios tienen diferentes fortalezas. Pero lo que es inviable es mantener un mercado con un modelo de negocio prácticamente único: venta de publicidad gráfica y circulación, con una segmentación mínima (sólo dividida en información general, deportivos y económicos), una oferta redundante en más del 90% (contenidos comunes: teletipos, notas de prensa, etc.), sin suficiente cambio en los formatos publicitarios y la comercialización, y una relación con la audiencia mínima cuando la mayoría de los diarios españoles viven de la venta al número, sin bases de datos y fidelización de usuarios, y el conocimiento y relación con los usuarios de internet se limita a las cookies.

Los últimos años han sido una búsqueda incesante de nuevo negocio en muchos mercados: reinvención de los clasificados, ecommerce y negocios de transacciones (marketplaces), nuevos productos impresos complementarios de la marca principal, fidelización de usuarios y clubes de lectores, multiproducto con alta segmentación (papel y digital), división del trabajo y los productos en dos áreas: calidad (fidelización y precio) y cantidad (inventario y volumen de audiencia), rediseño de la comercialización para optimizar el inventario (evitar la dependencia del descuento y el rappel), de lectores a usuarios registrados y rentables (marketing directo, suscripción, etc.) y muchas más.
¿Cuántas han desarrollado e implementado la mayoría de los diarios?

La situación no permite seguir reduciendo costes y redefiniendo procesos si no cambia estratégicamente el negocio. Necesitamos mejores contenidos, más adaptados a la audiencia y sus hábitos de consumo, con más tecnología para optimizar y abaratar procesos, pero sobre todo para aumentar ingresos.

En la letanía de la prensa española y los diagnósticos de los medios esta continúa siendo la parte más débil y la más crítica para una industria que más allá de que el soporte papel viva más o menos tiempo, sabe que su negocio es ya otro. Cuando continúan quejándose de Google, la contratación por real-time bidding (RTB) crece y acaba de cambiar completamente el negocio de la publicidad gráfica al impulsar la migración de la contratación directa a los mercados secundarios donde se compra y se ajusta precio en función de los perfiles de audiencia y el retorno de cada medio y canal.

Se calcula que llegará al 25% del mercado en 2015 en Estados Unidos y por encima del 20% en los grandes mercados europeos, la optimización de inventario con comercialización indirecta y fijación de precios en tiempo real.

Unido a la migración de la publicidad local hacia el mercado digital y de las pantallas, con el móvil como soporte básico, y la ampliación del mercado audiovisual y de televisión en todas las pantallas, sólo quienes logren reunir públicos fieles, identificados y monetizables a través de diferentes soportes, contenidos y negocios conseguirán mantener el negocio de la información.

Tenemos mucho que trabajar y cada día no invertido en la creación de ese nuevo negocio es un día perdido para el futuro.