El fútbol y los grandes deportes se lanzan contra GooTube en defensa de sus derechos de imagen.
Todos contra la televisión personal y la distribución descentralizada de contenidos audiovisuales.
El problema no es Google ni YouTube. El problema para los magnates del deporte son los aficionados.
Concentrar verticalmente el control con creación, edición y distribución/promoción por los usuarios (el público, los aficionados) es el mantra del nuevo negocio de los contenidos.
Pero la democratización de la distribución ataca el corazón del universo codicioso del deporte hiperprofesionalizado.
El negocio está en el calendario. En la dosificación del contenido real (el partido, la competición, el deporte) y su explotación multiproducto: de los resúmenes a las tertulias para alimentar las apuestas y el merchandising.
Es un negocio con reglas de la escasez en un mercado saturado. Pero poco a poco. La dosis es la rentabilidad. Exprimir cada contenido con todas sus extensiones es el paradigma.
Todo paga derechos. Con los derechos se costea el espectáculo y los dueños del espectáculo crean su red de poder: negocio, medios, política (saben de redes, saben).
¡Cuanto ladrillo a golazos, de Regional a Primera! Patrocine un equipo de fútbol y tendrá una urbanización de adosados.
Si el calendario y los objetivos los manejan otros, la explotación planificada de la emoción deportiva falla.
Y en el deporte no hay larga cola que valga. Sirve para las correrías de aficionados, para los nuevos deportes como la aventura y los nacidos en la calle, pero no para la Liga, la Champions League, la Premier League, la Bundesliga, la NBA.
¡Quietos, nuevos medios tecnológicos que queréis ser el canal! ¡A pasar por caja!
¡El calendario es nuestro! ¡Nosotros gestionamos vuestra dosis!
¡Qué alguien detenga a esos aficionados que cuelgan fotos y vídeos que nosotros, los mandamases, no decidimos!
¡Expulsemos de las federaciones y competiciones a los deportistas díscolos que se difunden y comercializan a sí mismos!
Mandamientos de los poderosos del deporte.
Su codicia y su dominio del negocio es tan grande que todavía no han llegado al estadio de la música y la televisión, que ya saben de que desarrollar nuevos negocios distribuidos y abiertos es mejor que blindarse para desgastarse contra la realidad digital.
La música puede ser infinita si el canal funciona y es rentable. Lo mismo el cine y la TV.
El deporte, no. Las audiencias pequeñas, los nichos, no dan para semejante codicia, por mucho que aumenten los ingresos de marketing directo y comercialización de productos.
Por eso GooTube debe pagar por caja. Los clubes y organismos internacionales han invertido mucho en sus negocios multimedia y en internet. ¡Para que ahora vengan los aficionados y decidan cómo es el Canal Fútbol, el Club Real Madrid o Can Barça!
Otra guerra del fútbol.
David, de Zunbido.net, ha creado otra Epic que vale la pena ver.
domingo, noviembre 05, 2006
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1 comentarios:
La verdad es que si olvidamos que al final del negocio este a parte de enriquecerse muchos, también deben vivir multitud de personas "de a pie",vienen ganas de pensar que la iniciativa de la "distribución personal" tenga éxito y se nos quite de delante tanta tontería como hay con todo este tema del fútbol; ¿interés general? ¡pues bueno!, ¡si ustedes lo dicen!
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